Capítulo 15

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Cuando los labios de Kai rozaron los míos, fue una suerte que estuviera recostado contra la puerta porque me flaquearon las rodillas. Kai me abrazó por la cintura y me atrajo hacia sí al mismo tiempo que yo me aferraba a su camisa y volcaba todo lo que había estado sintiendo las últimas tres semanas en un beso: la desesperación de creer que él estaba muerto y el alivio que sentía en ese momento entre sus brazos.
Cuando finalmente nos separamos, apoyé la frente en su cuello y respiré hondo. Me tomó unos instantes recuperar el habla.
-Pensé que habías dicho que haríamos esto más tarde. Kai me besó en la sien.
-Han pasado veinte minutos. Esto cuenta como más tarde. Me reí y lo miré a los ojos.
-Te he echado de menos.
A pesar de la oscuridad que nos envolvía pude ver que Kai sonreía.
-Yo también te he echado de menos.
-Deberíamos volver arriba.
-Deberíamos -repitió acercando de nuevo su boca a la mía.
Cuando finalmente conseguí llegar a la puerta de mi habitación, estaba prácticamente saltando de alegría, pero toda mi felicidad se evaporó en cuanto entré en el cuarto.
-¡Oh, vaya! -exclamé-. ¿Por qué me sigue sorprendiendo cuando las cosas se ponen todavía peores de lo que estaban?
Luhan estaba sentado en medio de su cama.

-Pensé que lo de la ventana era lo peor -comenté-. O lo de Evan, pero ahora siento realmente ganas de llorar.
Nuestra habitación nunca había sido lujosa, pero gracias a la obsesión de Jenna por el color rosa se había transformado en un sitio... bueno, iba a decir «confortable», pero tal vez «alegre» o «un poco loco» sean descripciones más acertadas. Nunca hasta ese momento me había dado cuenta de hasta qué punto las luces, los pañuelos y el edredón rosa eléctrico de Luhan habían convertido nuestro cuarto en una casa.
Ahora no había rastro de todo aquello. Solamente quedaban dos camas puestas contra la pared, una mesa maltrecha y una cómoda arrinconada en un ángulo de la habitación. El espejo roto del tocador nos devolvía un reflejo distorsionado. Tal vez fuera por la luz grisácea de la niebla, pero el caso era que esa estancia, como el resto de la casa, parecía haber perdido todo su color. Nuestro dormitorio ya no parecía una casa. Ahora tenía todo el aspecto de una celda.
Iba a decirle a Luhan lo que pensaba cuando la puerta se cerró a mis espaldas con un fuerte golpe. Acto seguido, oímos otros portazos y unos cuantos gritos amortiguados.
-¿Nos han encerrado? -aventuró Luhan.
-Pues parece que sí -contesté tratando de abrir la puerta.
-¿Crees que Kai tiene razón y que nos han quitado la magia?
-Apostaría a que ninguno de nosotros tiene poderes -aventuré caminando hacia el armario.
Lo abrí. Tal como suponía, en el interior había dos uniformes de Hécate Hall.
-O por lo menos yo hace días que perdí los míos -le dije a Luhan por encima del hombro-. Aunque creo que deberíamos dejar de preocuparnos pero eso ahora mismo.
-¿Cómo? -inquirió éste irguiendo la espalda.
-Ya sabes, cuando insistes mucho en algo...
-Kyungsoo -dijo Luhan con una inclinación de cabeza.

Me senté en la cama suspirando.
-Gracias al Concilio, ahora no tengo poderes. La expresión de Luhan se suavizó.
-Oh, Kyungsoo, lo siento mucho.
-No es tan malo como parece -señalé-. Mis poderes no se han ido del todo. Todavía los tengo, pero no los puedo usar a menos que... ¡un segundo!
-¿Qué?
Me levanté y me acerqué a la cama de Luhan.
-Hay un hechizo en el grimorio de la familia Thorne. Si lo toco, mis poderes serán restaurados. Mi padre está convencido de que las Casnoff tienen ese grimorio. Debe de estar aquí, Luhan. -Me palpé el pecho. Mi magia latía dentro de mí-. Si lo encontramos, podría acabar con todo esto para la hora de la cena.
O tal vez terminase usando los poderes en beneficio de las Casnoff. El terror se apoderó de mí. De pronto, sentí náuseas.
-Puede que esté en manos de Lara -aventuró Luhan.
-¿Cómo? -pregunté-. Oh, Lara, maldita sea. No había pensado en ella. Sentí que mi magia se desinflaba como un globo. Estaba decepcionado.
-Todavía podemos salir a buscarlo -se apresuró a decir Luhan-. O tal vez Lara esté por aquí. Encontraremos el modo de devolverte tus poderes, Kyungsoo.
-Luhan y su poder de sorprenderme -le dije sonriendo.
-Es una habilidad que tengo -reveló el, asintiendo con la cabeza sombríamente.
Le lancé una almohada a la cara y nos pusimos a reír. Por un momento fue como si nada hubiera cambiado. Éramos sólo Kyungsoo y Luhan haciendo el tonto en la habitación, a punto de ir a Métodos Mágicos de Ejecución o alguna otra clase igual de aburrida.
Nos quedamos durante una hora sentados cada una en su cama, explicándonos todo lo que había sucedido el último mes. Me contó cosas sobre la vida de Byron (desde luego, había en el nido mucho terciopelo y se bebía sangre en cráneos, y a Byron, para espanto de Luhan, le gustaba ofrecer espectáculos personales).
-Me pregunto qué pensará Vix -se planteó Luhan-. Estaba con ella cuando me arrastraron aquí.
-Volverás a verla, Luhan. Te lo prometo.
No sé si me creyó, pero asintió con la cabeza.
-Está bien. Ahora cuéntamelo todo sobre las Brannick.
Hice lo que me pedía. Le hablé de Izzy y de Finley, del reencuentro con mi padre y Cal. Incluso le conté que Cal y yo estábamos comprometidos y que nos habíamos besado y todo lo que había pasado con Kai. Mientras le explicaba todo eso, fui consciente de cuántas cosas le había escondido a Luhan.
-Vaya, este verano has estado mucho más ocupado de lo que creía -se lamentó Luhan levantando una ceja.
-¿Estás enfadado?
Lo pensó. Luego me dijo:
-No. Debería estarlo, pero -suspiró- entiendo que no hayas podido contarme lo de Kai. Además, me pasé un mes creyéndote muerto, así que me cuesta enfadarme, ¿sabes?
Me sentí aliviado.
-Perfecto, porque si quiero llegar al fondo del asunto voy a necesitar a mi compinche vampiro.
Luhan se rió y se apartó el pelo de la cara.

Spell Bound [Kaisoo]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora