— ¡Alfred! ¡Rápido! ¿Qué pone en esa carpeta?
— Sujeto no identificado. Número... Dios mío, señorita Kyle.
— Lo sabía, ¡maldita sea! —bramé mientras hacía hasta lo imposible por descender. No sabía exactamente donde estaba Bruce, pero de estar en alguna parte sería en una de las celdas más inaccesibles.
— Señorita Kyle, no le va a dar tiempo...
— ¡Ahórratelo, Alfred! Dime cómo llegar, es lo único que te pido —musité con la mandíbula apretada mientras me deslizaba bajo una puerta que había comenzado a cerrarse.
Miré a mi alrededor buscando alguna forma más sencilla de bajar que no supusiese ni el ascensor ni bajar las escaleras de una en una.
— Coja el camino de la derecha.
— Derecha, ¡bien!
Corrí tan rápido como pude mientras Alfred iba dándome todas las indicaciones posibles. Izquierda, descienda, avance... Finalmente terminé delante de un hueco de escalera así que sabía lo que suponía. Me subí a la barandilla y después me dejé caer los metros que fuesen necesarios mientras dejaba libre a mi látigo rezando porque funcionase, porque lo máximo que me pasase fuese que me rompiese el hombro o que se me saliese por el esfuerzo. Ese dolor podría soportarlo, pero no el de haber estado lo suficientemente cerca de Bruce y...
Al ver un saliente dejé que mi látigo me afirmase a él antes de terminar notando aquel sonido tan característico. ¡A la mierda el hombro! Apreté mi mandíbula de nuevo, pero esta vez para no soltar un grito y me dejé caer el pequeño salto que había hasta el suelo.
La estancia que había frente a mí era completamente desoladora. Tan solo una puerta con un número indescifrable, pero que debía significar algo así como Batman está aquí, seguro. Puede que el verdadero Enigma les hubiese ayudado a enredar aún más todo este jaleo. Abrí la puerta sintiendo mi corazón a punto de salirse por mi boca y lo que vi allí me dejó por completo sin respiración.
En el interior de aquella celda, había un hombre al que habían puesto una caperuza en la cabeza para que nadie pudiese reconocerle si le veía. Estaba atado de pies y manos. Mis ojos quisieron encontrar en él parte de Bruce, pero tan solo verle en suspensión de aquella manera teniendo que ser sujetado su cuerpo por aquellas ataduras era casi más doloroso que todo lo que me podía doler el hombro.
Miré alrededor, había trampas. ¡Claro que las había! Había varias bombas que se habían puesto a funcionar a la misma vez que la bomba que había visto pisos arriba. Estaban en las ataduras que mantenían a aquel hombre en suspensión y me preguntaba hasta qué punto podría jugar con ellas, porque si eran reales podía terminar arrancándole una extremidad a Wayne, en el mejor de los casos, en el peor, matarle definitivamente, algo que no iba a consentir.
El reloj no paraba. No me hacía ese favor mientras pensaba y la caperuza que tenía puesto ese sujeto tampoco podía quitársela para saber si estaba en lo cierto en mis suposiciones. Si la rompía con mis garras lo más fácil es que la bomba que brillaba detrás, se detonase, si hacía tan solo una muesca, podía llegar a rajar la propia piel de Bruce si mi uña penetraba demasiado pronto. Fuera como fuese juraba que si volvía a ver al payaso iba a matarle y arrancarle los pelos de donde fuese de uno en uno para que sufriese el condenado sádico.
Debía ser realista, las posibilidades eran mínimas, solamente se me ocurrían dos. Una, o arrancaba todo lo antes posible y si explotaban moríamos allí abrazados; o, por el contrario, moriríamos cuando aquellas bombas hiciesen su detonación. Por ese mismo motivo supe que no tenía alternativa alguna. Los segundos pasaban y no había más posibilidades a no ser que llegase Flash o Superman con hipervelocidad, pero ninguno parecían por la labor de pasarse por aquí después de tanto tiempo.
Me moví tan rápida como era capaz a pesar de mi hombro lesionado y cuando todas las bombas estuvieron fuera de su cuerpo las tiré lo más lejos posible deseando que si no habían explotado aún no lo hiciesen. Pude ver sin problemas los números en esos dígitos imposibles de confundir y cuando llegó al cero, pareció empezar la explosión. Cerré mis ojos con todas mis fuerzas y la risa metálica del Joker que siempre mandaba en todos sus regalitos de pega y no tan pega empezó a sonar.
Abrí un ojo, luego otro, comprobando que del interior de las bombas lo único que escapaba era confeti. Iba a matar a ese payaso tantas veces como ya lo había pensado e iba a revivirle otras tantas para poder seguir matándole por puro placer personal.
Me giré despacio hacia el hombre que prácticamente había caído como un fardo cuando le había quitado las ataduras. Me puse de cuclillas y me deshice de la caperuza que le habían puesto muy despacio por temor a que hubiese algo peor en su interior y cuando mis ojos se encontraron con el cabello largo y la barba de todo aquel tiempo de Bruce sobre sus facciones prácticamente me sentía al borde de la alegría más arrolladora del mundo.
— ¿Bruce? ¿Bruce? —di pequeños golpes en sus mejillas en busca de que él pudiese despertase pues parecía completamente dormido.
Sus ojos azules se terminaron abriendo muy poco a poco. Parpadeó muchas veces demostrando que la falta de luz había sido algo continuo y por eso intentaba buscar el ángulo donde le diese menos directamente a los ojos para evitar ese dolor que sentimos cuando poco a poco nos hemos hecho a la oscuridad. Tosió y carraspeó mientras intentaba volver a tenerse en pie, algo que resultaba imposible por el tiempo que habría estado sin moverse.
— Bruce, ¿estás bien? —me puse entre él y la luz para darle un pequeño respiro a sus ojos que parecían estar sufriendo considerablemente igual que él.
Me miró una milésima de segundo, frunció su ceño y volvió a mirarme intentando enfocar.
— ¿Quién eres? —dijo con la voz grave y carrasposa.
Y justo en ese momento lo supe, supe que el Joker no podría haberse vengado del todo ni terminar por tener el control de Gotham si no había eliminado al murciélago para siempre.
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Rise of Gotham
FanfictionEl murciélago ha desaparecido y eso lleva a Selina a una encrucijada pues está dispuesta a mantener a flote la ciudad mientras regresa su justiciero, básicamente porque se niega a creer que Batman ha muerto.
