Pasó un mes después desde que aconteció aquel inesperado reencuentro.
Nerea salió a comprar verduras y legumbres.
Cosa poco habitual en ella, ya que siempre iba Carmen, su nana a realizar dichas compras. Es lo que tenía tener una criada a su disposición, o más bien a su nana, la que era como su madre, la que la había educado y siempre estaba ahí y la que haría siempre todo lo que hiciera falta por su niña, aunque Nerea ya no lo era.
Sin embargo ese día, ese día en especial era increíble, hacía una temperatura perfecta y había un encantador cielo azul completamente despejado.
Además aquella plaza, estaba como a Nerea le gustaba llena de vida, enérgica, colorida por las frutas, verduras, etc...
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Nerea estaba observando la comida, pero de repente, algo hizo que esta se quedara ausente. Pagó rápidamente al mercader lo que le valía e inmediatamente salió corriendo con la compra. Estaba tan absorta en lo que sus ojos veían, que no se dio cuenta que se dejó la vuelta.
Entonces ella, divisó una esquina en la cuál poder ocultarse.
En sus ojos se reflejaba la escena, seguía ahí.
Perdón si el capítulo es muy corto. Pero, tenía que dejarlo ahí.
Bueno ya sabéis, sí, ustedes los que leen, voten y/o comenten, no se corten.
Besos Sara;)
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Como los trenes ©
RomantikComo los trenes, es una novela basada en una historia de amor, donde los sentimientos nunca se acaban, jamás desaparecen. "Miserable, ese es tu nombre; idiota, ese es tu apellido; desdichado, tu corazón y hundido, por fuera. " Un paseo común, unos s...
