Empezó con leve roce de no más de cinco segundos, la donostiarra no reaccionaba, había cerrado los ojos de manera inconsciente. Indecisa. No sabía si debía continuar el beso, aunque por ganas no era, es más quería hacerlo, pero ¿Era lo correcto? Sus labios se entreabieron levemente, dando de esta forma, permiso al chico chico para continuar lo que había empezado, justo en el momento en que estaba a punto de separarse. No lo pensó dos veces ante la afirmativa de la castaña. Sus labios se movían al compás, parecían bailar un vals, una danza en la boca del otro. Sus manos se dirigieron a su cintura, mientras que las suyas a la nuca, cariciando el cabello que se encontraba en aquella zona. Giró levemente la cabeza, proporcionándole al culé mayor comodidad para continuar con aquello. Tras lo que parecieron varios segundos, aunque realmente habían sido incontables minutos, se separaron por la falta de aire. Sin cambiar la posición de las extremidades del tren superior, sin romper el contacto, la distancia de ambos seguía siendo mínima. El catalán la miró, aquella castaña que le había puesto el mundo patas arriba, aún tenía los ojos sellados. Observó su rostro. Levemente sonrojado, sus labios habían tomado un color carmesí, estaban hinchados. Su respiración era agitada, cerró la boca en un intento de tranquilizarla, sin embargo, pese a ello, su pecho no cesaba en el movimiento de subir y bajar. Estaba temblando, pero no estaba plenamente seguro de que fuese fruto del frío.
Por otro lado, la chica no paraba de darle vueltas a lo recientemente ocurrido. La había besado, y ella se lo había permitido. ¿Cómo algo tan malo puede sentirse tan bien? Lo peor de todo era que había disfrutado aquel beso, y que quería, ansiaba, más. Por lo que abrió los ojos, encontrándose con la atenta mirada de su acompañante sobre ella, pendiente de todos los movimientos o gestos que pudiera hacer, por lo que sin pensar en ningún momento en las consecuencias que iba a tener su acto, movió unos pocos centímetros sus manos, situándolas ahora entre el cuello y la mandíbula del chico, para rápidamente volver a juntar sus labios. Si lo de antes era un vals, una danza clásica, ahora era el más puro rock. Por el contrario del anterior, este era necesitado, rápido y apasionado, mientras que el primero había sido lento, precavido, con parsimonia. Abrió levemente su boca, dando así comienzo a una guerra de lenguas que ninguno estaba dispuesto a perder. Recorriendo la cavidad del otro, mientras el agarre de ambos se afianzaba aún más, se fortalecía. Realmente no sabían que estaban haciendo en ese momento, tampoco cómo habían acabado así, lo único que tenían claro es que estaban disfrutando, no querían que aquello acabara. Sin embargo, bien es sabido que lo bueno no dura para siempre, en este caso fue el teléfono de la chica quién se encargó de irrumpir el momento con una llamada entrante.
Nerea: Tengo que cogerlo. - dijo entrecortada con el constante choque de los labios del chico, quien parecía ignorar el sonido de aquel aparato y le impedía hablar. - ¿Si?... No te preocupes, voy directamente allí... Llego en treinta minutos. - respondió intentado aparentar normalidad en su voz una vez que el chico muy a su pesar se separó de ella en vista de que debía atender al dispositivo. - Era mi madre, necesita que vaya al aeropuerto, al parecer han adelantado el vuelo por el tiempo y ellos ya van en camino. - informó. - Así que me tengo que ir. - se separó muy a su pesar, lentamente. -
Eric: ¿Tan malo ha sido el beso? - vaciló. - Para que te tengas que ir así tan de repente. - continuó la broma.-
Nerea: Idiota. - mascullo en el mismo tono que el chico. - No estoy huyendo, pero es que si no estoy allí en 40 minutos me quedo en tierra. - respondió. -
Eric: Vamos. Ahí una parada de taxi aquí al lado. Seguro que hay alguno libre que nos lleva. - comentó mientras se dirigía al exterior, donde parecía que la lluvia había dado una pequeña tregua que debían aprovechar, pues no tardaría en regresar. -
Nerea: ¿Nos? - dudó extrañada. -
Eric: - afirmó con la cabeza en su dirección. - Quiero acompañarte.
La chica no puso oposición alguna ante aquello y ambos partieron hacia el lugar mencionado por el chico. Tomaron un taxi y tras varios minutos se encontraban a las puertas del Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, el aeropuerto de la ciudad. Bajaron del automóvil juntos. Y se colocaron en el exterior techado del lugar.
Nerea: ¿Cómo vas a volver a casa? - inquirió preocupada por la oscuridad y el tiempo, como era de esperar habían vuelto los fuertes chubascos, esta vez con mayor intensidad, si es que era posible, que la anterior. Esperaba que no cancelaran su vuelo, pese a no ser creyente rezaba por ello. -
Eric: Robert aterriza en una hora, le viene a buscar su hermano, creo. Así que le esperaré y les pediré que me lleven a casa. - apuntó mirando la hora. -
Nerea: - asintió algo más tranquila. - Ten cuidado porfa, quiero que llegues a casa sano y salvo. - ante aquello el chico trató de ocultar en vano una pequeña sonrisa. - Avísame cuando llegues.
Eric: Tú también. Pásalo genial en Donosti. Cuídate mucho, ¿vale?
Nerea: Vale. - afirmó. - Tengo que entrar ya porque sino si que voy a llegar tarde. Adiós. Felices fiestas, Eric.
Eric: Felices fiestas, Nere. - se despidió. -
La chica comenzó a caminar, dispuesta a llegar al mostrador de Iberia, la compañía en la que habían comprado los billetes y que se encargaría de llevarles a País Vasco, hasta que sintió que unos rápidos pero decididos pasos se acercaban a ella, por lo que confusa se giró encontrándose una vez más al catalán, quien rápidamente y sin darle tiempo alguno a reaccionar, tomó su rostro con ambas manos y depositó un beso sobre los labios de la chica. Se separaron a paso de tortuga, mirándose profundamente a los ojos.
Eric: Lo siento. - susurro, aunque a ojos de la chica no mostraba expresión alguna que diera a entender que así era. No parecía sentirlo. -
Nerea: En realidad no lo sientes, ¿verdad? - río levemente a lo que el chico negó con la cabeza. - Yo tampoco. - informó antes de ponerse levemente de puntillas, debido a los diez centímetros aproximadamente que tenían como diferencia de estatura, para dejar un corto pico en los labios del castaño. Tras aquella acción, ahora si que sí, entró al lugar dispuesta a buscar a su familia. -
~Varias horas después. ~
Por fin había vuelto a casa. El avión estaba preparado para el aterrizaje. Ya se podía ver el verde de la múltiple fauna que caracterizaba a la comunidad de la que era parte, fruto del clima húmedo que allí habitaba, protagonista del paisaje junto al mar. Pese a que costaba bastante trabajo visualizarlo debido a las altas horas que eran, no obstante los focos y farolas eran de gran ayuda sin importar la gran contaminación lumínica que generaban.
Nerea miraba por la ventana y sonreía, por fin había vuelto a su verdadero hogar. El hecho de la cercanía que mantenía aquel medio de transporte con la tierra, también supuso que la cobertura e Internet volviese a los dispositivos de los pasajeros que ocupaban el reducido espacio, y por ende, aquellos que no habían establecido el modo avión, eran los primeros en recibir las notificaciones que les habían sido enviadas a lo largo de aquella hora y media. La castaña había sido uno de estos. Sintió su móvil vibrar en su bolsillo, por lo que lo sacó para ponerlo en silencio, no iba a tocarlo hasta que no se fuera a dormir, era algo que se había propuesto. Apenas usarlo y centrarse en su familia, a la que debido a las circunstancias que todos atravesaban, pocas veces veía. No quería que la tecnología y la, para muchos, inexplicable adicción que había con esta en el siglo XXI la distrajese de aquello. Sin embargo, varios mensajes llenaron su bandeja de entrada, por lo que decidió revisarlos, prometiéndose a sí misma que aquello le llevaría muy poco tiempo.
Eric: He llegado a casa sano y salvo 😉
20:30h
Eric: Avisa cuando aterrices 😜
20:31h
Alex🥰: Pásalo genial. Ya te estoy echando de menos cielo ☺️❤️
20:45h
Fue en ese momento en el que reaccionó y recordó todo lo que había pasado en el transcurso de aquella tarde. ¿Cómo se supone que le dices a tu novio que te has liado con otro chico que además fue tu primer amor? ¿O cómo le explicas que crees que estás empezando a sentir algo por esa persona de nuevo? Ahora si que se había metido en un buen lío. La cuestión, o más bien otra más que añadir a la inagotable lista, era la siguiente. ¿Cómo saldría de esta sin romper ningún corazón? ¿Conseguiría que saliera ileso el suyo también? Solo una bastó para que su cabeza volviera a llenarse de dudas, y como éstas, muchas más volvían a atormentarla.
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Eclipse ~ Eric Ruiz
FanfictionEsta es una historia sobre Eric Ruiz, más conocido como Minibuyer. Espero que acompañeis a nuestros protagonistas durante esta historia. Votar y comentar vuestra opinión sobre la novela,pero siempre de forma constructiva,si hay comentarios negativos...
