Devigi intentó tolerar los susurros que Brigitte y Honey compartían, pero nuevamente ese día, se encontraba frunciendo el ceño ante tal escena. Los híbridos estaban sentados juntos, en la parte opuesta de la habitación que los tres compartían, dejando a la mayor excluida del secreto que se pasaban.
Por supuesto que estaba encantada con el fin de sus peleas, y le había alegrado de sobremanera que los híbridos pudiesen empatizar con el otro, pero no negaría que recordaba con anhelo ser el centro de atención. Si bien ambos lloriqueaban por toda la atención llendo al contrario, Devigi sabía que aquellas peleas solo habían ocasionado que ella fuese el objetivo principal.
Pero ahora... Devigi estaba apoyada en la mesada de la cocina, pelando una naranja y preguntándose porqué Honey no le había pedido un bocado para que pudiese apreciar las caras divertidas que hacía al probarla. Se preguntó también porqué Brigitte tardaba tanto en dirigirse a la cocina en busca de agua, dándole la oportunidad de captar su atención y alentar a la chica a contarle todo su día, como solía hacer.
Ciertamente, solo en ese momento comprendió aquellas sensaciones que los híbridos describían. El sentirse dejado de lado, la incapacidad de adentrarse a la conversación ajena. Devigi podría hacer una lista y marcar positivo en cada síntoma de celos, y era allí donde debía detener sus pensamientos. ¿De qué tenía celos?
Su mente la llevaba a recuerdos de ver a Brigitte bailar con la música a todo volumen, hasta que sus ojos se encontraban y decidía tenderle la mano e invitarla a participar no tan ágilmente de su recién inventada coreografía.
Por otro lado, Devigi vibraba al recordar aquél momento de la semana en el que dobló las mangas de su camisa mientras se adentraba al baño, donde fue recibida por Honey con su cabello completamente mojado, dispuesto a dejar que la mayor lavara su cabello y formara bien sus rizos.
Tal vez, lo único que necesitaba en ese momento eran los movimientos de Brigitte y los ronroneos de Honey, pero esa idea se alejaba cada vez más mientras más los veía juntos. Solo le quedaba aceptar que no podía ser bienvenida entre ambos, y con eso se resignaba a suspirar y agradecer el fin de sus peleas.
Pensó que todo eso ni siquiera era tan malo, y sabía que no lo hacían adrede, pues no era como si la ignoraran cuando se sentaba cerca de ellos. Sabía que no tenían una mala intención, pero no pudo evitar sentirse herida luego de la cena, cuando decidió irse a su habitación y no obtuvo ninguna reacción.
Era un hecho que Brigitte se quedaba en la sala viendo televisión los viernes hasta estar lo suficientemente cansada como para mantener los ojos abiertos, y solo se quedaba dormida en el sillón. Devigi lo tenía aceptado como un hábito, pero en el momento en que su reloj dio la media noche y Honey aún no había puesto un pie en la habitación, empezó a sentir la soledad aplastándola.
Juraba que estaba cansada, pero aún así, su cuerpo se levantó sin pereza en busca de los híbridos. Ni siquiera tuvo que caminar mucho, pues ya no se encontraban en el lugar de la sala en el que les había dejado, sino que habían transportado sus murmullos a la habitación de la rubia.
— Hey...— llamó su atención, pero lo único que produjo fue que ambos se le quedaran mirando, expectantes de la razón tras su interrupción.— ¿Acaso no están cansados?— sonrió incómodamente.
— Ni siquiera es tan tarde aún— Brigitte contestó, con un gesto confundido y volviendo a mirar al cuaderno frente a ella.
Estaba segura de que Britt podía pensar eso, tanto como estaba segura de que Honey estaba dando un bostezo con la boca cerrada mientras la rubia hablaba.
Se detuvo unos momentos a juzgar la actitud del chico, pero este quitó la mirada un segundo para observar a Brigitte, y luego la devolvió igual de rápido hacia la mayor, dando un firme asentimiento de cabeza hacia las palabras de su compañera.
ESTÁS LEYENDO
🍯Honey
Teen FictionDevigi solo necesitaba sentirse poderosa. Tener esa criatura le iría bien. Honey le haría sentir bien.
