Ashley conducía con destreza por las calles de Praga, sin dejar de pisar el acelerador mientras los demás podían recobrar el aliento. Etienne miró con preocupación hacia atrás y encontró la mirada de Elaine igual de inquieta. Esta a su vez miró a Diego, tumbado en el asiento, inconsciente. Una capa de sudor cubría su piel, más pálida de lo normal. Respiraba con dificultad. Dante tocó su frente y lanzó una maldición.
- Está ardiendo.
- ¿Qué le pasa? - se interesó Ash sin apartar la mirada de la carretera.
Giró con brusquedad para no estrellarse contra un coche que salía del carril derecho.
- Está maldito.- consiguió decir Elaine abanicando a Diego con una revista que había encontrado en el suelo del vehículo.- Si no recibe tratamiento rápido morirá.
- Ashley acelera.- apremió Etienne nervioso.
- Voy por una vía urbana, no puedo ir mas... - comenzó a decir la chica.
- ¡QUE ACELERES! - gritó con nerviosismo Dante, que parecía fuera de si.
Ashley apretó la mandíbula y no dijo nada mas, solo pisó el acelerador y aumentó la velocidad. Los demás coches pasaban como un borrón. Los conductores les gritaban y pitaban, pero no podía detenerse, aquello era una emergencia. Sin contar que los tres señores del caos les seguían la pista.
- ¿ Que es lo que ha pasado? - preguntó Etienne.- ¿Ese era...?
- El Nigromante, el tercer hermano del caos.- asintió Elaine.- Señor de las enfermedades y epidemias.
Todos quedaron en silencio asimilando la situación. Pintaba peor de lo que parecía. Podía lidiar con demonios, pero no con demonios mayores. Se requerían una gran cantidad de cazadores para ello y ni aún así se garantizaba el éxito.
- No pienso salir de fiesta en mucho tiempo.- comentó Ashley entre dientes.
Minutos después salieron a la autopista. Les quedaba casi una hora de camino. Elaine rezó porque Diego aguantara lo suficiente... Se veía bastante mal.
Un fuerte ruido hizo que miraran hacia atrás. Con horror vieron como los coches que habían adelantado eran apartados con violencia o salían por los aires. Cuando los coches mas próximos corrieron la misma suerte pudieron ver a los hermanos del caos. El cazador galopaba un caballo de huesos, el Nigromante levitaba a gran velocidad y el Berserker corría tras ellos, dejando el asfalto hundido tras de si.
Este último dio un poderoso salto y salió del campo de visión de los jóvenes. Pero no por mucho tiempo. El demonio aterrizó frente a ellos con una aterradora sonrisa, hundiendo el suelo a sus pies. Alzó el hacha.
- Mierd... - oyó decir a Ashley.
Esta dio un volantazo para esquivar el ataque, pero el monstruo consiguió darles en un lateral haciendo descarrilar el vehículo. El automóvil volcó, dando violentas vueltas de campana. Todos se agarraron como pudieron. Elaine recibió varios golpes que le dejaron sin aliento. No supo en qué momento quedó inconsciente.
Cuando abrió los ojos con dificultad intuyó que solo había pasado solo unos segundos, ya que los demás trataban de salir el coche con dificultad. El vehículo estaba del revés y hecho un completo desastre. Era un milagro que todos estuvieran de una pieza... un milagro llamado prana. Suerte que pudo reaccionar a tiempo y envolver el coche con el, así pudo reducir un poco los daños.
Salió trabajosamente por la ventanilla, poniendo cuidado en no clavarse ningún hierro o cristal. Le dolían todos los músculos del cuerpo.
-Elaine, ayúdame- le llamó Dante, que trataba de sacar a Diego con dificultad.
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La luz en mi noche
FantasyElaine procede de uno de los linajes mas influyentes del mundo demoníaco, pero tras un evento traumático se ve obligada a escapar de su propia familia. Su destino se vuelve aún mas complicado cuando conoce a los hermanos Leblanc, dos chicos con aspe...
