Capítulo 20- Príncipe cascarrabias

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Alguien la habían atrapado desde atrás, tirando de ella hacia dentro de la mansión. Su primer impulso fue gritar, pero una mano tapó su boca y su grito quedó silenciado.

Se revolvió como un animal salvaje al que han capturado, pero los brazos eran muy fuertes. Estaba tan aterrada que no había oído lo que le decían desde un primer momento.

-¿Quieres estarte quieta, por favor? No voy a hacerte nada.- le susurró con urgencia una voz familiar a su oído.

Ella trató de hablar, pero la mano seguía en su boca.

- Cállate, estás formando un escándalo.- pero sin ver que no surtía efecto añadió- Hasta que no te calmes no pienso soltarte.

No tenía otra opción, así que dejó de forcejear. Automáticamente fue liberada y Elaine se alejó a trompicones todo lo que pudo de Dante. Le dirigió una mirada furibunda mientras ponía espacio entre ellos.

- ¿Que crees que estás haciendo?- le espetó enfadada la chica.

-Evitar que cometas una estupidez.- le contestó Dante señalando la ventana.- ¿En qué estabas pensando?

- En salir de aquí,- gritó- salir y tratar de salvar a mis hermanos. Y mas te vale que me dejes pasar, no quiero llegar a la violencia.- amenazó intentando ser lo mas convincente posible.

Elaine sacó torpemente el cuchillo de su bolsillo y apuntó con él a Dante.

El muchacho se pasó la mano por la cara, cansado. Trató de acercarse a ella pero Elaine retrocedió a la vez. Él continuó acercándose serio, sin vacilar y Elaine chocó su espalda contra la pared.

Dante llegó a su altura.

-¡No te acerques!¡Te lo advierto!- agarró mas fuerte el cuchillo. Sus manos temblaban.

No había marcha atrás, ya la consideraba un monstruo así que, ¿que mas daba?

Él se acercó hasta tocarla, ella alzó el arma, haciendo que el frío hierro besara su garganta. Sin embargo él ni se inmutó, simplemente la miraba a los ojos seriamente. 

-Adelante, hazlo.-invitó él desafiante.- Tus hermanos morirán si no me detienes y te vas.

Unas lágrimas empezaron a asomar por los ojos de la chica sin poder evitarlo. Recordó a Darabia, su dulce hermanita que nunca había hecho nada malo, una niña inocente que en la vida había tenido pensamientos oscuros. Que la regañaba cuando no era una "señorita" y que cuando le regalaba chucherías su carita se le iluminaba como si fuese el mejor regalo que una hermana pudiera darle. Recordó a Dagón, tan gentil y amable siempre. Con sus bromas y su buen humor siempre la hacia reír y hasta en mas oscuros días, el era su rayito de sol. La persona que probablemente mas amaba del mundo y con el que había creído  que iba a casarse.

No podían dejar de existir, simplemente no podían. 

Apretó los dientes y hundió mas el cuchillo en la piel del cazador, haciendo que una fina línea de sangre brotara de su cuello. Él seguía mirándole a los ojos desafiante. Tenía que hacerlo, tenía que...

Pero no pudo. Con un grito de rabia dejó caer el cuchillo a la vez que estallaba en llanto. Trató de alejar a Dante de ella, incluso forcejeó pero le fue imposible, ya que el chico era mucho mas fuerte. Pensaba que se la llevaría de inmediato detenida, pero la atrajo hacia él y la envolvió en un gran abrazo.

Elaine abrió los ojos sorprendida por su actitud pero no dijo nada, se aferró a él y le correspondió con fuerza. En ese momento se dio cuenta de cuanto le había hecho falta un abrazo o alguien que le dijera que todo iba a salir bien. Que tratara de reconfortarla de aquella manera. Simplemente con un abrazo.

La luz en mi nocheHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora