Samuel
En todo el camino Carla ni siquiera me volteó a ver, se veía nerviosa, su mirada estuvo perdida en dirección a la ventana, jugaba nerviosamente con uno de sus anillos y movía su pierna repetidamente y de forma involuntaria.
La observé todo el camino, no parecía una prostituta, se veía "normal", quise tomar de su mano y decirle que conmigo estaría a salvo, si bien, mi familia no era lo mejor, estos días serían una especie de descanso para ella, y por qué no, para mí también hacía tiempo que no me tomaba unas vacaciones, en Barcelona vivía sumergido en proyectos, los tomaba uno tras otro sin intervalos.
Las pupilas de sus ojos se dilataron ocultando ese hermoso color verde esmeralda, mi apartamento en Madrid estaba ubicado en uno de los edificios más exclusivos, una calidez y ternura inexplicables invadieron mi corazón al ver sus ojos de asombro, la tomé de la mano para conducirla adentro y subir al penthouse.
Carla dio un pequeño brinco, pues mi acercamiento la tomó por sorpresa, incluso me había tomado por sorpresa a mí, nunca fui muy afectivo y nunca solía tener ese tipo de impulsos, desde hacía mucho tiempo que había decidido evitar a las personas en general, solo mantenía relaciones de negocios, estrictamente profesionales, esto también era un negocio, pero no sé por qué razón no podía verlo como tal.
Su vista viajó desde nuestras manos entrelazadas y luego se deslizó lentamente sobre mi hasta detenerse en mi mirada "se supone que somos una pareja, ¿lo recuerdas?" dije para tratar de calmarla, era como un venado asustado en medio del bosque y yo, al parecer, era el depredador que la acechaba. "Vamos, mi apartamento está en el último piso" dije tirando de ella suavemente y llevándola al interior del edificio.
Carla
Durante todo el camino hacia su edificio de apartamentos sentí su penetrante mirada sobre mí, traté de evitarla desviando mi vista hacia la ventana, además acostumbraba tomar nota de todas mis vías de escape, era como un plan de huida que mi mente fabricaba en automático por si algo salía mal, este negocio podía ser peligroso si no estabas alerta.
No conocía ninguna calle ni ninguna avenida por la que nos desplazábamos, pero sí sabía que era una zona exclusiva, todas las casas y edificios eran elegantes y modernos, los autos que pasaban al lado nuestro eran de marcas de lujo y de modelos recientes, como el auto de Samuel.
Cuando bajamos del auto no puede evitar mirar con asombro el enorme edificio y compararlo con mi lamentable piso, con lo que Sandra me pagaba podía costearme un mejor lugar, pero entonces no podría pagar la mensualidad de Ander, así que tenía que conformarme con ese asqueroso lugar, igual Ander lo valía, él era toda la familia que me quedaba y me aferraba a él con fuerza.
De pronto sentía una corriente eléctrica que pasó desde la punta de mis dedos, atravesó toda mi espina dorsal y se alojó en mi cabeza y corazón provocándome taquicardia y confusión, era su mano, sus dedos entrelazándose con los míos, no sé cuánto tiempo lo vi conmocionada, no era algo usual entre los clientes, por lo general todos querían comerse el postre primero, sin preámbulos.
"Se supone que somos una pareja, ¿lo recuerdas?" dijo para justificar su acción, aunque no tenía que justificar nada, lo que decía era verdad, se suponía que yo debía cumplir con mi papel, pero lo que me confundía era el hecho de que las actividades de la boda iniciaban en dos días, así que no le encontraba mucho sentido a su demostración de afecto, igual guardé silencio y asentí sin soltar nuestras manos.
"Vamos, mi apartamento está en el último piso" dijo tirando de mí con suavidad, claro que estaba en el último piso, ni siquiera me sorprendería si su piso fuera el edificio entero, los García cagaban euros, caminamos hacia el interior y la vista era aún más impresionante, era como uno de esos hoteles de lujo de película, con recepción de mármol y ostentosos candelabros pendiendo del alto y luminoso techo.
La mujer en el vestíbulo era mayor y muy elegante, le sonrió cortésmente cuando se acercó a él y le dijo que era un gusto tenerlo de vuelta, además le informó que todo lo que había solicitado se había hecho y luego me saludó a mí de la misma forma, aunque su mirada hacia mí estaba llena de extrañeza.
Correspondí su saludo con una sonrisa tímida y asintiendo con la cabeza, y luego caminamos hacia los elevadores, Samuel presionó el botón que nos llevaría hasta el penthouse y después de no sé cuánto tiempo llegamos a su piso, Samuel nunca soltó mi mano en todo el trayecto, estaba segura de que mi mano estaba sudorosa, lo cual era bastante desagradable, pero él no se quejó ni mencionó nada al respecto, era todo un caballero, el primero que conocía.
Samuel
"¡Joder!" dijo cuando abrí la puerta e ingresamos al apartamento, la verdad es que sí era bastante impresionante, era incluso más lujoso que mi apartamento en Barcelona, la decoración era más cálida y hogareña, era lógico que fuera así, pues este piso no lo había elegido ni decorado yo, sin querer mi mente viajó a ese momento, ese instante en el que ella sonrió y sus ojos se iluminaron, ese en el que supe que éste era el lugar que debíamos comprar.
Inmediatamente bloqueé el recuerdo y me enfoqué en el ahora, en Carla y en el par de semanas que nos esperaban, en la boda de Nano y en el viaje a las Bahamas, me enfoqué en mamá y en la misión de hacer pasar a Carla como una mujer de sociedad, respetable, y para ello, solamente contaba con dos días a partir de hoy, así que debíamos ponernos en ello de inmediato.
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Dama de compañía
FanficSamuel: Un solitario millonario Carla: Una dama de compañía Una boda y muchos secretos
