Samuel
Cuando Carla dijo que la llamada era de su hermano sentí como si el fuego en mi interior era apagado con un balde de agua fría, no sé por qué coño me sentía tan aliviado por eso, pero luego la conciencia regresó a mí, "es solo que no quiero errores... y si contestas una llamada, así como esa frente a mi familia, todo se iría a la mierda" dije tratando de mantener la compostura, pero inconscientemente mi mano se había instalado en su muslo, su piel era suave y tersa y estaba tan caliente como mi entrepierna.
"No volverá a suceder" dijo con voz tajante, su tono hizo que inmediatamente me arrepintiera de lo dicho y retirara mi mano de su piel, no pude descifrar a esta Carla, y eso me volvía loco, su mirada parecía decepcionada, pero en su voz podías distinguir el enfado, era tan confuso, todo era demasiado abrumador, y para terminar de cagarla, mi polla había adquirido vida propia y había decidido empalmarse en ese mismo instante.
No podía dejar que Carla notara eso, así que me levanté de golpe, "saldremos en una hora, tomaré una ducha" dije avanzando con cierta dificultad hasta el baño de mi habitación y dejando a Carla sola sentada en mi cama. Cerré la puerta detrás de mí, coloqué el seguro y esperé con el rostro pegado en la puerta unos segundos hasta que escuché sus tacones alejándose.
Inmediatamente desabroché mi cinturón, bajé el zipper de mi pantalón y liberé mi dolorosa erección, terminé de desvestirme, encendí la regadera y dejé que el agua caliente corriera sobre mí mientras me hacía una paja, no pude evitar pensar en ella mientras me la halaba, la imaginaba tendida en mi cama, con su dorado cabello desparramado sobre la almohada y sus piernas sobre mis hombros, imaginaba que me enterraba en ella con fuerza mientras me venía en la ducha.
Respiré profundo al terminar y tomé la ducha que ahora sí que necesitaba, me enrollé en la toalla y salí sintiéndome un completo enfermo, claramente quería follarla, Carla era hermosa, sexy y muy interesante, me odié por haber subestimado toda este asunto de la dama de compañía, pensé que sería otra cabeza hueca a la cual debía instruir como a un perro, pero me había topado con esta mujer que me tenía masturbándome bajo la ducha con solo unas cuantas horas después de haberla conocido.
Carla
Se levantó de golpe diciendo que tomaría una ducha, saldríamos en una hora, me quedé fría con la forma abrupta en la que se había levantado y había caminado hasta el baño, la puerta se cerró de golpe y brinqué un poco al escuchar el sonido, después de varios segundos me levanté de su cómoda cama y caminé de vuelta a la sala de estar, empecé a mover de forma involuntaria mi pierna.
La espera me tenía muy nerviosa, no sabía qué esperar de Samuel, iba de amargo a dulce en segundos, caminé en círculos por varios minutos hasta que decidí tomar un poco de agua, así que me serví un vaso con abundante hielo, sentía la piel arder, especialmente esa pequeña parte en donde Samuel había colocado su mano unos minutos atrás.
Después de no sé cuánto tiempo de estar mirando hacia el vacío y de masticar horrendamente todos los hielos, Samuel apareció y ¡joder!, también era perfecto en ropa casual, ¿había algo que no le quedara bien a este tío?, "vamos" dijo tomándome de la mano y halando de mí como lo había hecho todo el día, con dificultad logré colocar el vaso en la isla del centro y lo seguí, el camino hasta el auto fue incómodo, Samuel parecía enfadado y más serio de lo normal.
Omar sonrió y abrió la puerta para darme paso, su rostro se tensó al ver a Samuel y se puso serio, fruncí el ceño, Samuel estaba insoportable, Omar cerró la puerta luego de que Samuel ingresara y avanzó hasta el lugar del conductor, luego de encender el motor avanzamos hacia nuestro destino, Samuel solo escribía en su teléfono así que dirigí mi mirada hacia la ventana, intentando recordar el camino y memorizar las calles y avenidas por las que pasábamos.
Luego de no sé cuánto tiempo, nos detuvimos frente a otro lujoso edificio, lo cual me pareció de lo más extraño, pensé que iríamos de compras a algún centro comercial, como de costumbre hice un mapa mental de todas las puertas y ventanas por las que podría escapar si se tornaba extraño, Samuel me tomó de la muñeca con fuerza y me arrastró hasta el elevador.
"¿Podrías no ser tan rudo?" le dije mientras sobaba mi enrojecida muñeca, sus dedos estaban marcados como un tatuaje sobre mi blanca piel, "lo siento" dijo y presionó el botón con el número del piso al que nos dirigíamos, ni siquiera llamó a la puerta cuando esta se abrió, una joven mujer salió a nuestro encuentro, "hola querido... llegas tarde" dijo mientras besaba sus dos mejillas, él no respondió sobre el motivo de su atraso, solamente correspondió el saludo e ingresamos.
"Ella es Carla" dijo sin mucha importancia y caminó hasta un pequeño bar que se encontraba en una de las esquinas del lugar, "hola cariño, soy Cayetana" se presentó mientas me besaba las mejillas y abrazaba con fuerza, el lugar era impresionante, había hermosos vestidos por doquier, telas, maniquíes, zapatos regados por todos lados, la vista era perfecta, "mucho gusto" respondí mientras una vez más era arrastrada hacia un gran espejo.
Samuel
Al entrar al piso de Cayetana fui directamente hacia el alcohol, me sentía frustrado e insatisfecho, Cayetana era una reconocida diseñadora de moda y lo más importante, era muy discreta, ella se encargaría de darle a Carla todo lo que fuera a necesitar, yo solo estaba allí para firmar el cheque, me senté con una copa de brandy en la mano y encendí el televisor, mientras estábamos en el auto le había enviado a Caye el itinerario de los eventos de la boda, así que ella sabía perfectamente lo que Carla debía usar.
Por un momento pensé que no tendría nada de preocuparme mientras duraba esta intervención, los vestidos, la ropa y accesorios era algo de chicas, pero luego dirigí mi mirada hacia ellas y me encontré con Carla en ropa interior frente a un enorme espejo, Cayetana extendía un vestido negro frente a ella y miraba hacia el espejo, Carla parecía un venado asustado y mi corazón se encogió al mismo tiempo que algo abajo empezó a crecer, maldije entre dientes y me bebí el brandy de golpe, decidí que lo mejor era concentrarme en el resumen deportivo o estaría en serios problemas.
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Dama de compañía
Fiksi PenggemarSamuel: Un solitario millonario Carla: Una dama de compañía Una boda y muchos secretos
