Carla
No llevábamos ni siquiera dos horas y ya quería devolverme al apartamento, solo quería tomar un largo baño de agua caliente en la enorme bañera de Samuel y luego refugiarme en sus suaves sábanas, su amigo había sido agradable y amable, pero Samuel se había comportado como un cavernícola, ni siquiera me había dejado estrecharle la mano, me trataba como si fuera su posesión, si bien era cierto que estaba pagando por mi compañía no quería decir que yo fuera un objeto, igual no quería ninguna queja, si algo salía mal Sandra patearía mi trasero y perdería la oportunidad de saldar todas mis cuentas.
Respiré profundo, humedecí una toalla de papel y la pasé por mi cara y cuello cuidando de que mi maquillaje no fuera a arruinarse, habría querido hundir mi cara completa en el agua, pero esa no era opción, tenía que recomponerme, llenarme de temple, conocería al padre de Samuel y al parecer no sería algo sencillo, empecé a mentalizarme de que Samuel solo era un idiota más que pagaba por mis servicios, arreglé mi vestido y mi cabello, di un fuerte suspiró "por Ander y por mí" dije saliendo del baño.
Ambos conversaban en voz baja, no importaba que yo estuviera acercándome, no podía escuchar ni media palabra de lo que hablaban, pero Guzmán parecía ser de confianza, es más, parecía ser el único verdadero aliado de Samuel en este lugar, aparte de mí, claro está, eso fue lo que dijo Samuel, que yo era su aliada, no sé por qué razón me seguía molestando su elección de palabras, rodeé la mesa y me senté al lado de Samuel, él rápido se incorporó y agrandó su cuerpo para marcar nuevamente la distancia entre su amigo Guzmán y yo.
"Termina tu bebida Guzmán, iremos a saludar a mi padre" fue lo único que dijo, colocó su mano en mi muslo y yo solamente bebí de mi café sin pronunciar palabra, sería una mentirosa si dijera que su toque no me había sorprendido, pero parecía que lo hacía para darme valor, Guzmán solamente bebió de su copa y Samuel esperó en silencio, hasta que su padre apareció en nuestro campo de visión, nos pusimos de pie y avanzamos en su dirección.
"Un verdadero placer Carla" dijo remarcando la palabra placer, estreché su mano sudorosa, era evidente que el señor García había estado bebiendo de más, también era evidente el enfado de Samuel y la incomodidad de Guzmán y mía, Samuel pronto intervino e hizo que su padre soltara mi mano, la había sostenido más de la cuenta, Guzmán intervino de inmediato "¿qué tal los negocios Sebastián?" preguntó, el hombre inmediatamente respondió, pero no apartó su vista de mí.
Samuel me tomó de la mano y la apretó con fuerza, parecía estarse conteniendo, Sebastián, su padre, seguía hablando animadamente y dándome miradas lascivas, Samuel respondía solo "sí papá" o "no papá" pero nada más, Guzmán era el único que salvaba el momento tan incómodo, la paciencia de Samuel parecía acabarse con cada segundo que pasaba y yo estaba solo a la espera de que la bomba explotara.
"Ojos arriba papá" espetó Samuel molesto, su padre no había despegado la vista de mi escote, Sebastián solamente bebió de golpe el whisky que sostenía y se alejó sin decir palabra y dejando la conversación inconclusa, Guzmán dejó salir el aire que estaba conteniendo y yo traté de aguantar las lágrimas que amenazaban con salir, "¿estás bien?" me preguntó mientras me abrazaba, me refugié en su pecho y asentí, "lo lamento Carla" dijo verdaderamente avergonzado.
Después de no sé cuánto tiempo me despegué de su cuerpo, Samuel extendió su pañuelo blanco para que limpiara mis lágrimas, ni siquiera me había dado cuenta de que al final de cuentas había llorado, su blanca camisa ahora tenía un círculo de humedad, Guzmán seguía sin intervenir, "nos iremos ahora" dijo decidido, "yo los cubro" dijo Guzmán y en ese momento los amé a ambos, era todo lo que necesitaba, "vamos, no tenemos que despedirnos de nadie" dijo tomando mi mano y arrastrándome a la salida.
ESTÁS LEYENDO
Dama de compañía
أدب الهواةSamuel: Un solitario millonario Carla: Una dama de compañía Una boda y muchos secretos
