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Theo nos llevó a un gran centro comercial, y pasamos alrededor de cuatro horas en las tiendas de ropa, ese humano no compró el centro comercial entero porque no quiso. Todos salimos de allí con más de cinco bolsas de ropa que él había comprado, Theo irradiaba felicidad cuando nos compraba ropa y luego nos llevó a comer.

Ahora nos encontrábamos en su apartamento y yo estaba terminando de maquillarme, la ropa que Theo nos compró fue bastante llamativa, pero el look de esta noche él pidió vestirnos iguales, de una temática de rock o algo así que dijo, porque amaba vestirse así y que nos vistiéramos igual era un sueño para él, porque quería sentirse en una banda de rock.

—Me gusta como luces.—Escuché la voz de Uriel detrás de mí y me volteé para verlo, él estaba bastante guapo vestido con un jeans azul oscuro, con una camiseta de alguna banda de rock con las mangas rotas, tenía en su brazo derecho tatuajes falsos, y su cabello rojo estaba peinado hacía atrás, lucía como todo un chico malo.—Toda una rompecorazones.

—¿Así me veo?

—Así te ves, chica guapa.—Me guiñó el ojo y caminó hasta a mí y me besó la mejilla y sonreí.

Terminé de arreglar mi cabello, Theo nos había llevado a Deva y a mí a una peluquería, y nos habían dejado el cabello totalmente liso, Circe se opuso porque ella decía que no lo necesitaba, que su cabello de por sí era liso, y que mejor la llevara a una biblioteca.

Bien aburrida.

Me volteé para rodear el cuello de Uriel con mis brazos y sellar nuestros labios lentamente.

—Y sabes tan bien.—Murmuró contra mis labios y me alejé para darle un pequeño beso en la punta de su nariz.

—Vamos.—Tomé su mano y salimos de la habitación camino a la sala.

Se escuchaba una música suave en todo el lugar, había una larga mesa en la sala, decorada muy elegante y con tres centro de unas flores rojas, blancas y azules, y varias velas.

Theo tenía una botella de champán en su mano y servía en las copas que estaban en la mesa, y luego nos entregó uno a cada uno de nosotros, Deva se veía linda con su chaqueta de cuero roja y con ese outfit rockero de chica mala pero con un aire de chica fresa, tal como dijo Theo y Haniel.

Haniel también vestía como Uriel y Theo, aunque Theo tenía una chaqueta de cuero, y Circe no sé dónde carajos estaba.

—¿Y la aburrida?—Le pregunté a Uriel mientras él me ofrecía el asiento para sentarme en la gran mesa.

—Supongo que terminando de alistarse.—Dijo Uriel sentándose a mi lado.

—Esta bebida me gusta.—Comentó Haniel señalando la copa con sus ojos bien abiertos y Theo aplaudió emocionado.—¿Todos los jóvenes de nuestra edad pueden beber esto?

—¿Jóvenes?—Preguntó Theo confundido.—Sólo los mayores de edad, ¿Ustedes qué edad tienen?

—Diecisiete.—Dijo Deva tomando un trozo de queso de la bandeja de plata y vimos a Theo soltar una carcajada.

—¡No puede ser!—Exclamó sin dejar de reírse.—Juraba que tenían veintitrés o mi edad, santa mierda, al menos no son de aquí, porque estaría preso por darle bebidas a menores de edad.

—Todo bajo control, descuida.—Le dije con una sonrisa divertida y luego Circe llegó sentándose al lado de Deva.

—Bien, ya estamos todos, podemos empezar a comer.—Dijo Theo aplaudiendo y comenzó a servirnos la comida con la ayuda de Haniel.

Circe tenía sus ojos brillosos, parecía emocionada, y eso se debía gracias a Theo, porque nuestro nuevo amigo le regaló una caja de libros. Pero se veía tan malditamente bien vestida de esa manera tan peligrosa.

ÁNGELESDonde viven las historias. Descúbrelo ahora