Caminé lentamente por el largo pasillo de este enorme castillo, su estructura era elegante, antigua y espectacular, sus paredes tenían diseños de oro, y cuadros inmensos lo adornaban, eran cuadros con paisajes del cielo, el mar, el fuego y las tinieblas oscuras del bosque.
¿Dónde me encuentro?
No lo sé, pero caminaba viendo con fascinación este castillo lujoso y antiguo, tan enorme que era imponente, sus escaleras eran de vidrios y sus barandas cubiertas de oro.
Que castillo tan hermoso e irreal.
Bajé las escaleras lentamente sin dejar de observar todo lo que me rodeaba, y una vez al llegar me detuve mirando el centro del techo, todo el techo era una obra de arte de ángeles de luz, agua, fuego y oscuridad.
¿De quién es este castillo?
—¡No!—Escuché una voz gritar con fuerza lejos de mí.
Caminé con pasos apresurados por dónde había provenido aquella voz, y noté que venía de una gran sala, parecía una sala para tomar el té, habían dos cachorros acostados en el suelo viendo a una mujer que estaba de espalda, no podía ver su rostro, pero supe de inmediato que estaba enojada, porque su respiración era agitada y lanzaba todo lo que veía hacía una gran chimenea.
Llevaba unos pantalones blancos, una camisa manga larga pero sus mangas estaban recogidas, unas botas negras y su cabello era castaño claro, sus manos estaban en sus caderas y vi que tomó una fuerte respiración y se sentó en el mueble, aún no podía verla porque seguía de espalda.
Un señor bastante alto con un traje muy elegante pero de época vieja, llegó hasta la mujer con una bandeja de plata y le ofreció una taza de té, a lo que la mujer negó con su mano.
—Su majestad, es necesario que tomé el té, la ayudará a tranquilizarse.—Dijo el señor que supuse era un mayordomo o la mano derecha de aquella mujer.
—Me vale una reverenda mierda si el té me calma la furia que llevo dentro.—Habló la mujer con un tono de voz amenazante y lleno de furia.—¡Déjame sola!
Él hombre asintió y se marchó de allí, él pasó por mi lado pero no me notó, nadie podía verme y suspiré aliviada porque aquella mujer daba bastante miedo con su voz hecha una furia.
—¡Maldición!—Exclamó lanzando un jarrón blanco contra la pared y caminó rápidamente hasta el balcón.
¿Por qué estará tan molesta?
Caminé detrás de ella pero algo me hizo detenerme de golpe, no podía moverme más, sólo la miraba de lejos y sin poder ver su rostro.
—Hades ha llegado.—Dijo una voz detrás de mí y era el mismo señor que le había ofrecido el té.
—¿Ya es hora? No estoy de humor para otra reunión con ese ángel.—Dijo la mujer apoyándose del barandal y bajando la cabeza mientras respiraba hondo.
—Es la hora su majestad, a estas horas siempre se hace la reunión con el gobernante del mundo vacío.—Dijo el hombre con un tono muy profesional.
—Que quede claro, Ariel.—La mujer levantó su mano viendo al frente y el señor la miró atentamente.—No estoy de un humor agradable para recibir al ángel de la muerte, así que por favor si eres tan amable de hablar con todos mis servidores y los de él, para llegar a un acuerdo, pues hazlo.
—Pero su majestad...
—¡Hazlo!—Gritó.
—Entendido.
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ÁNGELES
Mystery / ThrillerÉramos efímeros en el nuevo mundo, una especie que creen leyenda en el bajo mundo, no somos unos ángeles celestiales ni nada como lo pintan ellos, los humanos. Éramos ángeles de luz y de oscuridad, ángeles de agua y de fuego, no estábamos en el nuev...
