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Sus labios se movían de manera hambrienta sobre los míos, nuestro ritmo era perfecto y delicioso, y sus manos seguían apretando mi trasero con fuerza.

Luego ella se inclinó un poco y me dejó debajo de ella, sus labios bajaron hasta mi cuello saboreándolo con su lengua caliente haciéndome suspirar.

Que delicia es su boca y su lengua.

Podía sentir mi intimidad palpitar, tanto que era doloroso. Luego se alejó y me bajó el short de pijama lentamente, sus ojos estaban brillando de deseo, y su boca estaba tan roja y entreabierta, podría jurar que su boca se hizo agua.

—¿Te gusta?—Pregunté en un murmuro de manera sensual haciendo que mi voz sonara ronca pero suave al mismo tiempo.

Circe asintió y se mordió el labio, su dedo fue hasta mi intimidad frotándolo justo en mi punto más débil por encima de la tela, y cerré mis ojos dejándome llevar por su estimulación tan rica.

Pero luego ella me levantó y me quitó la camisa y la lanzó a algún lado, dejándome desnuda, pero sólo mi braga cubría mi intimidad.

También le quité su camisa y su short negro, y mis manos fueron hasta su abdomen acariciándolo lentamente. Su piel era increíblemente blanca, tanto que brillaba, ella resplandecía un brillo por toda su piel de lo blanca que era, luego levanté la vista para verla y ella me besó con deseo.

Volvió a tumbarme en la cama sin dejar de besarme, sus manos bajaron por mis muslos, y los apretaba levemente, luego su boca volvió a mi cuello y lo besó con suavidad, sus manos tocaron mis senos y los apretó lentamente y gemí por lo bajo.

—Puedo sentir tú humedad en mí.—Murmuró antes de tomar mi pezón derecho y chuparlo a su gusto.

Me arqueé al sentir su lengua lamer todo mi pezón y luego chuparlo con deseo, su otra mano estaba en mi seno y lo apretaba suavemente.

Tomó mi otro pezón y volvió a hacer lo mismo, su boca era tan caliente que me derretía, era tan delicioso la manera en la que me chupaba y lamía con suavidad.

No sé en que momento pasó, pero ella me quitó la braga de inmediato, y creo que la rompió.

—Abre las piernas.—Ordenó.

Todo lo quieras.

Abrí mis piernas exponiendo mi centro ante ella, sus ojos se tornaron negros de deseo, y su boca estaba fruncida en una línea, ella no dejaba de mirar mi centro y su mirada oscura me hacía mojarme más.

Mi centro palpitaba fuertemente y ella me agarró las piernas y las inclinó hasta mi pecho y ahogué un grito al sentir su lengua en mí.

¡Maldición, pero que delicia!

Su lengua lamía lentamente mi punto débil, pero luego su ritmo se volvía rápido y firme, y gemidos altos salían de mí.

Luego su lengua me penetró y yo apreté las sábanas con fuerza, mis ojos estaban cerrados y mi respiración era agitada. Circe me estaba comiendo el coño con su boca y yo no podía resistir a eso.

—Oh justo así...—Gemí al sentir como chupaba mi clítoris y lo lamía con deseo, con hambre y posesión.—Chúpame así, ¡Mierda!

Le dió una gran lamida a toda mi intimidad y luego la besó con hambre, y grité fuerte porque mi cuerpo empezó a temblar, como si estuviera convulsionando.

Mis piernas temblaron tanto que ella las agarró con fuerza sin dejar de comerme con su boca, y ahogué un gemido al sentir como llegué al orgasmo, a mi primer maldito orgasmo.

ÁNGELESDonde viven las historias. Descúbrelo ahora