Ya desde aquel día comenzarán una relación en secreto. Lo que pasaba era que no quería decirle a ninguno de sus Apóstoles ni a ninguna otra persona debido que quizás lo tomarían de mala manera y no quería perjudicar a María en ninguna circunstancia. Sabían que el amor no era un pecado lo sabía a la perfección pero a veces las personas hablan de más y hieren al resto.
Ya era de noche y María partiría al día siguiente debido a que no podía continuar el camino con Jesús, él debía seguir solo así que lo citó en su habitación y pasaron la noche juntos.
Pasaron 9 meses y como fruto de ese amor nació una pequeña niña a quién llamó Wheein, la niña era parecida a Jesús. María miraba a la niña y recordaba su gran amor que aún no había aparecido luego del largo viaje, pero se rumoreaba que llegaría pronto donde ella se encontraba.
- Señor me alegra verlo.
- ¿Dónde está María? Es raro que no venga a ver mi llegada.
Todos sabían que Jesús le tenía gran aprecio a María Magdalena así que no había sospecha alguna, además siempre preguntaba por todos sus más fieles seguidores.
- No se encuentra disponible en este momento señor, está un poco cansada, pero se encuentra bien. Quizás sea mejor que lo vea usted mismo, ella dijo que le informemos de su llegada.- le comunicó uno de sus Apóstoles.
Jesús se dirigió al dormitorio de María, quién estaba recién despertando y al lado vio una pequeña cama donde se encontraba descansando una pequeña bebé. Primero miró María y ella se encontraba sonriente al verlo, él sonrío de igual manera y se acercó a ella para depositarle un beso como saludo.
- Se me hacía raro que no hayas ido a verme.
- No era mi intención, lo siento. Lo que pasa es que estoy cansada por cuidar a la bebé... a veces llora de noche. Se parece mucho a ti.
Jesús se dirigió a la pequeña cuna a ver a la pequeña que había desgastado físicamente a su pareja.
- Yo pienso que se parece más a ti, pero es nuestra hija y se parece a ambos.
- Pensé que quizás actuarías de diferente manera.
En realidad María Magdalena a pesar de estar contenta por ser madre de una pequeña muy adorable temía por la reacción de Jesús en todo momento, no sabía que era lo que él opinará al respecto.
- Para nada es una bendición.
En esa la pequeña bebé comienza a llorar para llamar la atención de los presentes. Jesús no quiso que María se levante y continúe recostada. Él cargo a la pequeña, la miró a los ojos y ella se tranquilizó. Luego, tomó su pequeña manito y la pequeña cayó de nuevo en un profundo sueño. Mientras que él admiraba cada pequeño detalle de su rostro, enserio era similar a ambos, era su hija en definitiva.
- ¿Cómo se llama?
- Se llama Wheein ¿Te gusta?
- Me gusta mucho, su nombre católico será Gabriela.
- Me parece perfecto. Es un lindo nombre.
María volvió a descansar y Jesús se quedó cuidando a la pequeña, a cuidar su sueño.
En eso no esperaba la presencia de una silueta de luz, era Dios, su padre.
- Es una niña muy hermosa.
- Lo sé padre, es bellísima.- comentó mientras miraba nuevamente a la bebé.
- Pero no puedes tenerla Jesús.- dijo Dios y se quedó perplejo ante ello.
- ¿Por qué?
- Porque ella no es completamente humana.
- ¿A qué te refieres padre?- necesitaba que responda a sus preguntas, no podia creer lo que su padre le estaba diciendo.
- Tú hijo mío le has brindado tus poderes y ella es un ángel no puede permanecer en la Tierra.
- Padre... con todo respeto, es mi hija, es la hija de María, es nuestra hija. Es fruto del amor que nos tenemos.
- Un amor que nunca se debió dar hijo mío.
- ¿Por qué? No es pecado amar, tú me has enseñado eso.
- Pero tú no puedes amar Jesús, es un sentimiento que la va a romper a María el día que tú fallezcas, tú fuiste enviado aquí para unificar el planeta, para hacer que los pecados sean consumidos.
- Lo sé padre, lo sé, pero permite que mi pequeña se quede con María.
- No voy a poder hacer eso hijo, lo siento. A María le borraré la memoria temporalmente para que no sufra por la pequeña, pero yo la llevaré al cielo y tú la cuidarás allá arriba porque estarás a mi lado.
- Padre no puedes hacerme esto, no puedes hacerle esto a tu hija, a tu nieta, ella es todo para nosotros.- quería mostrarle lo mucho que las amaba y que por favor decline su decisión.
- Lo sé hijo y no discrepo eso, sólo que no se puede dar. Por eso venía a decirte eso, disfruten de la niña. Si quieres cuéntale esto a María, de todas formas cuando llegue el momento lo sabrán ambos.
