Capitulo 15: lluvia de abril

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DAVIS

Calma.

Esa era la primera sensación que tenía al ver a aquella chica castaña de ojos verdes, sin ropa, cubierta de una fina sábana que encajaba en cada curva, en cada parte de su cuerpo.

Se escuchaban gotas de lluvia chocando contra el cristal de la ventana, aunque ya estábamos en abril, a veces llovía como si estuviéramos en diciembre, pero me gustaba eso.

Quedarme durante horas, aquí, con ella, sin hacer absolutamente nada, solo escuchando su respiración.

Quería quedarme unos minutos más a su lado, besándola los hombros y viendo como se estremecía cada vez más hasta despertarse al completo.

La quería, la quería con cada podrida y oscura parte de mi ser, la quería que hasta me dolía. En esos momentos, era cuando realmente sabía que Mía sería el amor de mi vida, mi mejor amiga, mi compañera de aventuras,  la madre de mis hijos, la abuela de mis nietos... Me dolía no estar con ella, y cuando estábamos juntos, sentía que mi corazón podía estallar con el  solo roce de su piel.

A veces, la echaba de menos hasta cuando estaba a mi lado. La necesito, y, no me cansaré de decírselo, cada mañana, cada noche. Ella lo es todo para mí.

-Te quiero...- La susurré mientras que la acariciaba el pelo.

Mi teléfono comenzó a vibrar, haciendo que me levantara de la cama para poder cogerlo.

Era un mensaje de Trevor, algo que me sorprendió bastante ya que era bastante temprano.

Trevor

Miller, en mi casa en 1 hora, URGENTE.

Tráete también a Mía. Os necesitamos a ambos

-¿Qué coño?...- No sabía que estaba pasando, esto era demasiado extraño, ¿os necesitamos? No da ningún nombre, joder, no entiendo nada.

-Ey, buenos días-. Mía acababa de despertarse, está tan guapa como siempre, me encanta verla así.

La di un corto beso en los labios. antes de explicarle la situación, y el extraño mensaje de Trevor.

Ella estaba igual de cofundida que yo.

[....]

No  tardamos mucho en prepararnos y dirigirnos a aquella misteriosa cita con Trevor y aquella persona misteriosa .

Llegamos exactamente a la hora indicada, eran las once de la mañana, además de un sábado.

Aunque hace a penas unas horas que el cielo estaba cubierto de unas grises nubes , ahora el sol inundaba cada rincón de la ciudad de Seattle. El aire cálido empezaba a sentirse en abril, algo que realmente me gustaba.

Estábamos en el portal de aquel edificio cochambroso al que Trevor y Josh se habían mudado no hace mucho. Era perfecto para ellos, cerca de la universidad, con muchos bares y en una de las zonas más céntricas de la ciudad aunque no de las más seguras. La calle estaba vacía, seguramente porque a estas horas los vagabundos, borrachos y drogadictos estarían debajo de un puente durmiendo para coger la energía necesaria para soportar otra noche de mierda entre litronas y jeringuillas.

Llamamos al telefonillo, y joder que si tardó en abrirnos.

Subimos hasta el segundo piso, sin ascensor claramente, ese edificio tendría más años que mi abuela.

Al llegar la puerta se abrió, casi como si nos estuvieran observando desde la mirilla del interior. Entonces fue ahí cuando vi a mi amigo, con unas pintas horribles, su pelo oscuro estaba desaliñado y sus ojos hinchados...  Uno de ellos estaba cubierto de un morado , había estado en alguna pelea, estaba seguro. Llevaba la ropa arrugada y llena de manchas de sangre por toda la camiseta.

Estaba boquiabierto por la situación y fue entonces cuando mi boca ya rozó el suelo.

Kate estaba en la sala de estar, llorando y con un pequeño palito en la mano, no podía ver con exactitud que era.

-Trevor, ven a la cocina, hay que ponerte hielo en ese ojo por dios.- Mía fue la primera en reaccionar.

-Trevor, ¿me explicas por qué estás cubierto de sangra y por qué narices Kate está llorando? ¿Dónde está Josh?-

-Joder, Kate dime por favor que no es lo que creo que es, y dime que eso que tienes en la mano no es un test de embarazo.-Mía se está acercando a ella, no entiendo nada, ¿cómo que test de embarazo?.

Ambas se abrazan y Kate empieza a hablar.

-Os hemos llamado porque... Estoy embarazada de 4 semanas y , joder, no sé como decirte esto Davis. Es de Trevor, llevo quedando a escondidas con él desde que él y Josh se mudaron aquí.-

No soy capaz de formular palabra, Kate está embarazada del hermano de su novio, del hermano de mi puto  mejor amigo.

-Esta mañana me hice el test y , llegué hasta aquí, ni siquiera se como se me ocurrió, fue un impulso. Los sábados Josh trabaja en el bar asique pensé que no estaría en el apartamento y que podría hablar con Trevor, pero nada salió como yo esperaba.
Fue Josh quien me abrió la puerta y  Trevor salió de la habitación, él no tenía ni idea de que yo estaba aquí. Vio el predictor y, me derrumbé, tenía que decir la verdad, ambos debían saber la verdad.-

Lo peor, que yo lo sabía, no  así, sabía que hace ya un tiempo los pillé besándose en una fiesta, y utilicé eso como chantaje a Trevor para conseguir el teléfono de Emma , pero no volví a saber nada, pensé que, todo era algo que pasó una noche con alcohol, que no llegaría a más. Me sentía el peor amigo del mundo.

-Te hemos llamado porque mi hermano se ha ido con todas su ropa en una maleta, no sabemos donde está, le hemos llamado cien veces pero no lo coge, por favor, necesito saber que está bien.- Ahora era él quien se acercaba a Kate, ambos se veían destrozados.

Mía y yo salimos de allí a los pocos minutos, esta situación me sobrepasa, no soy capaz de pensar con claridad.

-Prométeme que nunca me engañarás. Que nunca me dejarás, prométemelo.- Mis manos cogieron las suyas de improviso. Estaban frías, aunque al ponerlas en contacto con las mías enseguida se calentaron. Necesitaba saber que la tendría para siempre, que no sería un borroso recuerdo en unos años, ella era mi pilar, la columna que sujetaba mi desgraciada vida, sin ella, los muros, los ladrillos... Todo se derrumbaría, dejando solo un corazón roto, destruido en mil pedazos, y que esta vez no podría ser sanado.

-Escúchame atentamente.- Sus ojos y los míos se unen en una mirada. El aire choca con su corta melena, provocando que algunos mechones acabasen tapándole algunas partes de su cara.

-Te quiero hoy, te querré mañana y te querré el día que mi corazón deje de latir. Davis, siempre de voy a querer, ¿me oyes?- Su voz cálida me arropa, deshaciéndose un poco de la sensación de frío que había en el ambiente

-Contigo nunca tengo miedo Mía.- Solté sus manos y las dirigí a su cintura haciendo que su cuerpo se pegara lo máximo posible al mío para poder darle un beso. La quería, y tenía miedo de que esta sensación de flotar en el aire, de estar en otro planeta desapareciera en un abrir y cerrar de ojos.

Alma MíaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora