-Voy a casarme con ella.- seguía pensando en esas palabras que hace meses dije.
"Matrimonio" no se me iba de la cabeza.
Durante dos años pensé que nunca volvería a encontrar el amor, que estaba destinado a simplemente eso; existir.
Pensé que nunca sentiría eso que dicen. Amor a primera vista, la leyenda del hilo rojo, almas gemelas, el amor de tu vida...
Pensé que eran cuentos, historias inventadas para ser contadas pero que nunca podrían llegar a hacerse realidad porque eran solamente eso; historias.
Pero un día esos grandes y bonitos ojos verdes me miraron inocentemente, parándome el corazón. Una noche esos mismos ojos me volvían a mirar pero esta vez con algo de amor y acompañados por su fina piel y su tacto que hizo que mi corazón ya parado volviera a latir.
Porque una vez dije;
-Con mi pecho vacío y mi pensamiento en blanco .... Estoy muerto.
Muerto en vida, en pensamiento.-
Sin saber que nunca dejé de vivir, que mi corazón nunca dejó de latir y que mi sangre nunca dejó de circular... porque sentí que sin amor el mundo no tenía sentido, porque ¿que es el ser humano sin eso?
Pero tardé en comprender que podía tener varios amores. Tarde en entender algo; que podía tener grandes amores y grandes sentimientos en diferentes etapas de mi vida. Que no solo existía un hilo rojo, que todos mis dedos estaban llenos pero que algunos se iban enredando entre sí, otros acababan rompiendo esos lazos que se habían formado, y otros simplemente seguían siempre una línea recta, sin enredos.
Tardé en comprender que nadie se muere de amor, pero que yo precisamente necesitaba el amor de ella para no ser solo eso; un simple corazón latiente.
Porque ella me hacía sentir diferente, porque no era algo simple, algo fácil... no.... Nuestro amor era complejo y desenfrenado. Lleno de pasión y fugacidad.
Y entonces todo encontró un camino, y todo encontró una pieza con la que encajar. Por eso quería compartir el resto de mis días con ella, con mi pequeña.
Llevaba meses esperando el momento perfecto, la cita perfecta, o el lugar perfecto... porque Mía se lo merecía. Hasta compré un anillo.
Lo compre en el viaje a su pequeño pueblo, en un anticuario de la zona. En cuanto entre y lo vi me quedé sorprendido viendo la majestuosidad del objeto y me imaginé a Mía llevándolo en su dedo, así que lo compré.
Cuando llegamos a Seattle, los primeros días tuve que llevarlo siempre encima porque no sabía dónde esconderlo.
Para que no lo descubriera se lo di a Emma, sabía que así no lo encontraría.
Las primeras semanas intenté en un millón de ocasiones pedírselo, Emma me daba el ánimo y como un tonto enamorado lo guardaba en el bolsillo. Pero con el ajetreo de los últimos exámenes, el lío en el bufete, mi nuevo trabajo... Siempre se me hacía imposible y volvía a dárselo a Emma.
Así que armé un plan.
Esperaría hasta Junio, cuando Mía terminaría la carrera y yo me cogería unas semanas de vacaciones, la llevaría a nuestro sitio especial y allí, solo nosotros dos, le diría que era la mujer de mi vida y que quería pasar el resto de mis días con ella.
Suena bien ¿verdad?. Volvería a hacerlo un millón de veces aun sabiendo lo que ocurría después porque... como he dicho era el amor de mi vida y una vez leí en un libro algo que me dejó sorprendido y que no llegué a entender hasta ese momento; "caería primero por ti para bloquear tu dolor"
Cumplí la cita de aquel libro por ella, siempre por ella.
ESTÁS LEYENDO
Alma Mía
Romance"Mi segunda oportunidad, el amor de mi vida." Davis estaba sumado en la oscuridad desde que su alma gemela lo abandonó hace años. Dos años después, una misteriosa chica aparece en su vida para sacarle de esa oscuridad y darle esa luz que tanto ech...
