— ¿Diana? —Pregunta Matt.
Respiro profundamente. —Hola—. Finjo una sonrisa.
Frunce el ceño. — ¿Estas bien?
—Sí, todo bien.
Aplaude. —Me alegra porque es momento de bailar.
—Matt, no puedo bailar.
Rueda los ojos. —Claro que puedes, no quieres. Ese es el dilema.
Comenzó a hacer unos pasos de baile y se deslizaba hacia atrás cuando golpeó a un chico un poco más bajo que él.
—Lo lamento amigo. —Dijo Matt volteándose.
El chico giró y se sorprendió. — ¡Matt! —Se abrazaron como los chicos suelen hacer y comenzaron a reír y a empujarse—. ¡Diablos Matt! ¿Dónde te habías metido?
Matt sonrió. —Ya sabes, bailando por ahí. —Me guiño un ojo y me sonrió.
El chico me volteó a ver y me examinó de pies a cabeza con su mirada. De pronto quería esconderme detrás de algo. —Hola ahí. —Dijo el chico acercándose a mí—. Me llamo Rilley. —Extendió su mano derecha hacia mí—. Rilley Thomas.
—Tú eres el de la fiesta. —Comenté rápidamente como si acabara de descubrir un invento merecedor de un premio nobel—. Lo lamento, soy Diana.
Me volvió a examinar con su mirada. — ¿Está todo bien? ¿Te diviertes?
Asentí y Matt se acercó a nosotros. —Bien chicos, iré a vagar por ahí. —Giró para verme y me guiñó un ojo—. Nos vemos después D.
Antes de que pudiera protestar él ya se había ido. Matt me invitó a una fiesta y no nos hemos visto casi nada. —Linda casa.
Rilley sonrió de lado. —Gracias, es alquilada. ¿Bailas? —Preguntó.
Volví a negarme ante el baile. —No, no bailo bien.
Abrió un poco la boca y se mordió la lengua de costado, algo como un gesto sexy. — ¿Quién lo dice? Ese vestido me dice que tu si bailas.
Automáticamente deseé que mi vestido fuera más largo, a los tobillos quizás.
—Esta canción no es para bailar. —La música era hip—hop. No quería bailar hip—hop, ni nada.
—Estoy seguro que ahora viene una canción lenta. —Aseguró con confianza y así fue. Una vieja canción de los noventa sonaba a través de las bocinas colocadas alrededor de la casa. Las parejas que antes se movían histéricamente ahora colocaban sus cabezas juntas y se movían lentamente.
Sonreí rindiéndome ante la idea de bailar. Rilley tomó mi mano y me acercó hacia él. Olía bien, a colonia. Colocó sus manos en mi cintura y mi cabeza se recostó automáticamente en su hombro. Esto era como una película, un chico extraño te invita a bailar y pasan el momento de sus vidas. Para mi sorpresa este chico sabía cómo bailar lentamente.
La canción terminó y nos separamos lentamente. Acercó sus labios hacia los míos y me beso. Un suave y dulce beso.
Todo ocurrió tan rápido que se sentía mágico.
¿Por qué si quiera lo estaba besando?
Otra canción lenta sonó en los altavoces y mi estómago no dejaba de hundirse ante tal beso. — ¿Otra? —Preguntó atrayéndome hacia él.
Sonreí estúpidamente. —Otra. —Está vez fue diferente, tuve el valor de abrazarlo por el cuello y nuevamente colocó sus manos en mi cintura.
ESTÁS LEYENDO
Antes De Ti
Romance¿Qué es lo primero que haces al cambiarte a una escuela? Pues te enamoras y según Diana, te enamoras del gemelo de tu nueva amiga. Suena bien pero Donny, pues no está tan de acuerdo con eso del amor. Es guapo pero frío y no tiene ninguna intenci...
