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-47 (Parte 3)-

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Lisa rápidamente cerró la funda de la guitarra y entro a su pequeño dormitorio seguida de Rosie. -Se la tengo que regresar, no me la puedo quedar cuando estoy apunto de romperle el maldito corazón. -Con pánico observó a su mejor amiga que seguía en estado de shock.

-Concuerdo contigo. Sinceramente nunca pensé que te amara tanto como para darte su única reliquia. -La rubia observó como Lisa colocaba la guitarra en el sillón sin siquiera tratar de evitarla. -¿Alguna vez te ha dejado tocarla? -Se hincó en el suelo y volvió a abrir los seguros de la carcasa.

Lisa negó con la cabeza. -Ni una sola vez, ni siquiera me dejó rozar las cuerdas. -Copió la posición de su mejor amiga y abrió la carcasa. Los ojos y dedos de ambas se deslizaron por todo el cuerpo de la guitarra, detallaron las cuerdas, la pala, el cuerpo, el puente y la maquinaria; no habría que ser observador para saber que aquella bella guitarra de alta gama era la misma con la que ambas soñaron un día en el pasado.

-Deberíamos tocar por lo menos cien canciones antes de que se la devuelvas. -Rose dijo hipnotizada por el objeto frente a ella.

La tailandesa observó con burla a su amiga. -¿Deberíamos? -Rosie clavo unos ojos mortales en ella que le hicieron sentir un frío aterrador. -Muy bien si, tocaremos, las dos... -Se señaló a ambas. -cien canciones en ella después de planear como regresarla y de planear todo lo que tiene que pasar antes de eso. -Lisa con un cosquilleo en los dedos cerró la carcasa una vez más.

Horas después terminaron con la planificación de los próximos tres días. El 3er día del mes de enero sería el día en que las clases comenzarían una vez más, el día en el que por fin después de largos, fríos y dolorosos días, por fin dos almas amantes se volverían a ver, con la única intención de lo que parecía el término de su unión física.

El 1ro de enero fue guardado como uno de los mejores días para el par de mejores amigas. Después de pasar horas hablando de esto y el otro se esmeraron en mantenerse despiertas disfrutando de la música y la bella reliquia que tenían entre sus manos. Se esforzaron en quedar despiertas hasta que la noche llegara una vez más para empezar la tortura del 2 de enero.

La mañana siguiente Lisa despertó con el cuerpo de Rosie enrollado entre las sábanas y el suyo propio, con una pierna sobre su cintura y un brazo colgando de la cama.

-Dias, porque nada es bueno si tengo que ir a acostarme con un imbecil. -Dijo agitando el cuerpo de Rosie que no tardó en despertar y apegarse más a ella.

-Diez minutos más. -Sus gruñidos y un bostezo hablaron por ella.

Lisa estiró su brazo a el pequeño escritorio al lado de su cama y tomó su teléfono para revisar la hora. -Es medio día ya y tenemos demasiadas cosas que hacer hoy. -Su voz se escuchaba apagada, sin su brillo usual, sus palabras se arrastraban y al igual que su tono de piel todo a sus ojos se veía más pálido, casi incoloro.

Rosie se digno a abrir los ojos y se encontró con lo que había sido su pesadilla por los últimos días: la felicidad de su amiga completamente destrozada. Se sentó en la cama y tomó la mano derecha de Lisa entre las suyas. -Se que las preguntas que voy a hacer son estupidas pero... ¿Como te sientes? ¿En verdad quieres hacer esto? ¿Que va a pasar con Jackson después?

Lisa agachó la mirada. -Como la mierda. No es que quiera, en realidad debo hacerlo. Es un imbecil que quiero pensar ya entendió que no debe volver acercarse a mi. -Se levanto de la cama y estiró su cuerpo. -No quiero que hablemos más de esto, solo hay que desayunar y después iremos a buscar a Kai para que pase lo que tiene que pasar. ¿Que quieres desayunar? -Fingió una de sus asonadas sonrisas.

HURT ME (Jenlisa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora