La ley no era una cosa de juego, él se había tratado de poner al corriente y era cuestión de días para que se fije una fecha y realicen algo rápido. Había llamado a la oficina central para conocer los beneficios que adquirían los veteranos de guerra; Natasha necesitaría documentación legal y una serie de entrevistas comenzando desde ahí. No sería nada fácil, el estar casados no lo resolvía todo al final de cuentas; más sí ayudaba en la mayoría de trámites. Pensó en que ella llevaría su apellido y no sabía si eso la hacía o no feliz. Pensó también en el aro que ahora llevaba con orgullo, no se había movido de aquel apartamento, seguía solo observándola trabajar en silencio. No le había dicho más, lo alegaba a su proceso de duelo. Para él todo había sido tan rápido; el llegar vivo al campamento y del campamento a casa, volver a ver a su familia y enterarse de que Iván estaba tan cerca de la muerte, el ver como el rostro siempre alegre de Natasha se transformaba en una desgarradora expresión de tristeza y luego enterarse de que ella se iría. Eso era lo último que querría.
El mirarla a detalle lo hacía sentir paz e intranquilidad a partes iguales, ella estaba todavía preocupada y el asunto del matrimonio fue tan repentino. Quizá si Natasha hubiese escogido decírselo con tiempo hubieran buscado otra solución; pero sería hacer crujir su cuello por el estrés que le provocaría no encontrar soluciones prontas y óptimas. Definitivamente había descartado el que ella contrajera matrimonio con cualquier otro tipo. La idea no le gustaba en absoluto y aseguraba que a Iván tampoco.
Era pesado para él ahondar en sus recuerdos y buscar su imagen joven de un hombre bondadoso. Había sido un suplente maravilloso, casi no notaba la diferencia. Ayudó a su madre cuando más lo necesitaba y no le faltó el respeto en ninguna ocasión; siempre guardó el espacio de su padre y se mantuvo como un buen amigo cercano. Tal y como él hacía con Natasha, pero esa vez el giro que tomó su amistad había sido necesario.
—Debo ir al trabajo.— soltó de pronto.
—¿Te sientes mejor?—lo que quiso decir era, "¿Te encuentras en condiciones". A lo que ella asintió, entendiendo la referencia.
En realidad no había un punto medio más que incomodidad. ¿Cómo debería sentirse? Si su padre acababa de morir y ella se acaba de comprometer.
—Quizá deberías ir a casa y...
—Lo sé. Nat, sé que esto suena terrible; pero pudo ser mucho peor. Yo no pretendo quitarte nada, ni siquiera tu libertad solo porque un anillo pruebe lo contrario. Quiero que seas tú, sin miedo de salir al mundo.
—Ay, Steve—suspiró y caminó hacia él a paso lento, sentándose sobre sus talones y tomándole las manos; lo cual en ese momento se sintió algo extraño. Ambos lo supieron—. Voy a ser tu esposa.— no sabía si lo dijo para convencerse o para recordárselo.
—Suena a que vives una pesadilla.
Luego de horas de tensión y abrumadora melancolía, ella mostró una sonrisa genuina que lo hizo aliviar la carga pesada que hacía a su cerebro trabajar a cada segundo hasta volverse inútil.
—Te aseguro que no es ese el motivo. Quiero acostumbrarme a esto, es todo. Porque...puede que decirlo sea la cosa más fácil, que no nos importará el resto si nosotros estamos bien; pero actuar como amigos delante de los que creen que compartimos la cama se torna tedioso. Ninguna mujer que sea esposa de un capitán del ejército luce igual a mí.
—Y eso es lo que me gusta—aseguró, sin apartar los ojos de los de ella ahora asombrados—, no tienes por qué parecerte al resto.
—¿Y esas clases de etiqueta?
—Debes estar bromeando para decirme que quieres tal cosa. Tienes toda la capacidad y elegancia de cualquier dama de sociedad. Te lo he dicho. A donde vaya, irás de mi mano y cada persona que pose sus ojos en ti sabrá que eres única. Déjame complacerte, déjame hacerte sentir cómoda, darte un hogar, un lugar, comprarte cosas.
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AMERICAN DREAM
FanfictionCuando la ley migratoria toma por sorpresa a Natasha Romanoff, todo lo que puede hacer es contar las horas antes abandonar su minúsculo apartamento, el cual ocupa con su padre enfermo. Pero antes de partir debe despedirse de la única persona que la...