—¿Qué hace aquí?
María reaccionó sobresaltándose al tono áspero de la hermana de Sam. Una vez que ella le abrió la puerta pudo notar el rechazo como sucedió la última vez que estuvo ahí.
—Buen día, Sarah. Es bueno volver a verte...¿Está..?
—No. Y aconsejo que se vaya cuanto antes, no quiero que tener que ser ruda con usted.
—No planeaba verlo, solo pasaba y quería saber cómo está.—suspiró hondo y dio un paso hacia atrás.
—Las personas como usted, en especial las señoritas, no frecuentan estos barrios—chasqueó la lengua y la escaneó con aparente desdén—. Él está bien. Sale con alguien más ahora. Parecen muy enamorados. Ella es diferente.
«No es como yo» María pensó, y asintió. Supuso que la hermana de Sam consideró que esa información, a pesar de ser poco necesaria, la mantendría dentro de los límites. Su mirada se fijó arriba del marco de la puerta; Sam había reparado esa vieja ventana que llevaba años con una tabla cubriendo el hueco del cristal.
—Comprendo...Creo saber de quien se trata—dejó de jugar con sus manos y fijó sus ojos en Sarah Wilson otra vez, quien lucía impaciente—. Hay muchas cosas que no le dije a Sam en ese momento, comprendo que él esté enfadado conmigo. Al igual que todos ustedes, está bien si me odian por ello... lo acepto.
Sarah negó como si diera a entender que estaba diciendo disparates.
—No la odiamos. Ciertamente él no la odia, señorita Hill. Aún si quizá eso fuera lo mejor y más conveniente, no cabe espacio en su corazón para sentimientos como el odio. Han pasado tantas cosas desde que usted salió de su vida que...siendo honesta, es lo menos preocupante.
—De acuerdo. Tienes razón. Lo mejor, quizá, es que me vaya ahora.
—Estamos de acuerdo entonces. Si se le hace tarde podría ser peligroso
— Sarah...—sus ojos se humedecieron en ese instante—, me alegra saber que está bien.
María iba cruzando la calle a los pocos segundos cuando Sarah volvió a llamarla. Se detuvo a mitad de la acerca y ella le hizo un gesto para que volviera a acercarse a la puerta.
—Es usted un real problema—Sarah refunfuñó y puso los ojos en blanco—, pero a mi madre le agradaba. ¿Sabe? A ella y a él les dolió mucho cuando se fue. Se ganó nuestra confianza. Pero a mí me dolió mucho más verlo destrozado después de lo ocurrido, no fue usted quien lo vio sumergirse en la pena, ni tampoco vio a mi madre desesperada por ayudarlo a salir de ese pozo. Fui yo. Y hay una parte de mí que quizá nunca la perdone por ello y tengo miedo de que le haga daño otra vez, independientemente de si vuelve a su vida o no; sin embargo... mamá siempre decía que era bueno escuchar lo que alguien tiene para decir. Quizá ella habría sido mucho más amable y tolerante de lo que yo. Pero, sobre todo, habría sido mucho más fuerte que esto...
Los ojos de María brillaron con ligera esperanza y un tartamudeo se instaló en la punta de su lengua al preguntar por ella, casi temerosa.
—¿Cómo está ella?
—Murió esperándolo.
El corazón de María se estrujó en su pecho sumiéndola en el dolor en un santiamén, de la misma forma en que explota una bomba; inesperado, fuerte. Comenzó a descomponerse como si el malestar abarcara cada rincón de su cuerpo y ni siquiera era capaz de gritar.
—¿Hace cuánto?—se las arregló para pronunciar entre susurros.
—Ya pasó un año.
—Lo siento mucho.
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AMERICAN DREAM
FanfictionCuando la ley migratoria toma por sorpresa a Natasha Romanoff, todo lo que puede hacer es contar las horas antes abandonar su minúsculo apartamento, el cual ocupa con su padre enfermo. Pero antes de partir debe despedirse de la única persona que la...
