Veintiseis

617 49 40
                                    

Nota: No es común que realice esto al inicio de los capítulos, pero es solo para recordar que...la historia es mía y me gustan partes de la historia que nada tienen que ver con la pareja principal, así que si lo consideras relleno o algo parecido, adelante, puedes saltarlo. Aclaro que la parte romanogers es la más corta, pero no cambiaría o alteraría algo de su ritmo. Estoy retomando y siguiendo esto lo mejor posible segun mi esquema, es un proceso tedioso a veces por lo que prometo publicar y muchas veces no puedo; pero intentaré hacerlo más seguido. Las disculpas del caso. 

Amo escribir y amo esta historia. Sin más que decir, espero les guste. 

|||


Antes de que Barnes decidiera arrastrarla a la mesa del fondo, Sharon tuvo la intención de retirarse pasando desapercibida; algo en su interior le dijo que lo lograría si no hubiera sido por la rápida mirada de su amigo, quien momentos atrás estaba muy entretenido con la señorita Maximoff.

No lo necesitaba, incluso sentía culpa de que estuviera ahí; evitando que se fuera, cuando podía estar bailando con su cita y ella en casa pendiente de sus padres.

—Me voy porque es tarde. No me mires como si hubiera roto una docena de leyes o hubiera cometido un crimen fatal.— explicó, ocultando su descontento sin mucho esfuerzo.

Sharon lucía siempre muy natural, sabía manejar un desplante; pero eso era porque cualquier otra persona a excepción de Natasha le habría dado igual. Estaba acostumbrada a que la miraran sobre el hombro, pero Sam era distinto...Se suponía que lo era, solo no le cabía en la cabeza el porqué de su repentina actitud.

—Carter, no te atrevas a hacerte la desentendida conmigo. ¡Te atrapé en tu descarada huida!— la acusó apuntándola con el índice—. ¿Crees que puedes engañarme tan fácil?—ella se encogió de hombros—. Te conozco, además la estabas pasando bien. ¿Por qué desaparecer en medio de la fiesta?

—Tú la estabas pasando bien, James, yo tengo a mis padres esperando en casa y la preocupación que siento puede más conmigo. Venir aquí fue un error, acepto que tuve la culpa en cuanto le dije al señor Wilson que sí; pero él estará muy bien sin mí. Ahora vuelve con tu cita o será ella quien escape.

—Wanda no irá a ningún lado y tus padres saben que necesitas una noche para ti. Ellos estarán bien un par de horas más.

—No sé si esté lista para volver cerca de ellos aún.

—¿Ellos?—él frunció el ceño cuando Sharon señaló a todas las personas que se deslizaban por el lugar con soltura y elegancia, notando entre ellos a Steve y Natasha. Eso la hizo sonreír un poco.

Sin lugar a dudas, Sharon en el fondo anhelaba algo como eso.

—¿Te refieres a los tórtolos?—James volvió a preguntar al no hallar respuesta, solo siguiendo su mirada—. Parecen muy ocupados. Pero, si te agobia, podemos charlar un poco en otro lugar...

James ofreció su mano, discreto, lejos de los ojos de la multitud. Sharon observó el gesto con lo que pareció desconfianza; en realidad no era más que la vergüenza subiendo por su cuerpo hasta acumularse en sus mejillas al grado de tornarlas rojas. Con timidez y segura de que se arrepentiría, una vez más, lo siguió y la tomó.

—Bien, pero a la primera tontería que se te ocurra, me largo.

—Hecho.

Había una cosa que James le ofrecía; seguridad. Cuando el soldado daba su palabra, la cumplía hasta el final. Entonces, ahí estaban, observando como los demás disponían de la barra y la pista de baile. En algún momento, Sharon vio a Bucky compartir un guiño y una sonrisa afectuosa con Wanda; quién ocultó su sonrojo volviendo la atención a la bebida entre sus manos.

AMERICAN DREAMDonde viven las historias. Descúbrelo ahora