Natasha aun no estaba preparada para dejar el que fue su hogar. Demasiado tiempo viviendo en aquel espacio reducido que había vuelto acogedor; pero estando sola ya no tenía más sentido, quizá lo mejor, como Steve le dijo, era mudarse con él. El problema era que iba a extrañar saludar a la señora Watson y a su esposo, quitar el polvo de la destartalada ventana y volver a pintar la madera vieja de blanco. No sabía si estando junto a él debía de preocuparse por lo mismo, pero a la vez se le hacía emocionante el tener que vivir en la casa grande y bonita; sin renta, sin carencias, sin preocuparse el recibo del agua siquiera.
Observaba como Steve, Sam y James pasaban todas sus cosas a la parte posterior del auto de Sam, quien ya la había felicitado; extrañado al principio por creer recordar que la novia de Steve era Margaret Carter. Pero como a todos, no le costó creer que la mujer con la que se casaría el capitán Rogers era Natasha Romanoff.
Todavía era muy nuevo aceptar que en un mes no sería más Romanoff, sino Rogers...Y aunque no le desagradaba la idea, le gustaría tener aún algo de su padre.
—Creo que eso es todo, en realidad no eran muchas cosas. Puedes estar tranquila, Nat.—Bucky le dijo, haciendo un saludo militar.
Ella asintió conforme y sonrió a medias, dirigiendo su mirada de reojo a Steve y luego a Sam, quienes habían permanecido en silencio.
—Ya pueden dejar de hacer parecer esto más raro. Estaremos bien, ¿Saben? Me recuerda a cuando vivíamos en el mismo edificio.— pero por supuesto que no era así, era una mentirosa. Cuando ella y Steve vivían en el mismo lugar, él pasaba el tiempo con su padre y ella con su madre, como un pequeño intercambio. No había ni un gusto ligero por el otro, no había segundas intenciones de ningún tipo ni cuando llegaron a la adolescencia.
—Gracias por ayudarme, chicos— Steve les dijo con mejor ánimo—En especial a ti, Sam, supongo que debo tramitar el papeleo para comprar un auto.
—Nunca está demás.—el moreno palmeó su hombro.
—Sí, ya podemos llevar las cosas a tu casa. Pidan un taxi.
Steve los vio alejarse y llamó al taxi tal y como James le dijo, mientras que Natasha ladeó su cabeza para observar a través de la ventana de la panadería donde la señora Watson la estaba de pie tras el mostrador, contemplando con cierta nostalgia. Ella elevó su mano y la agitó en despedida; gestualizando un "hasta pronto" con la boca, hasta que Steve la llamó y la esperó con la puerta del taxi abierta. Natasha finalmente le dijo adiós a aquel barrio que la había visto crecer, llorar, reír y ser feliz al menos un tiempo al lado de su padre. Ahora iba directo a comenzar una nueva vida.
Nuevamente esperó a que Steve pagase, ella solo llevaba su bolso al hombro y los demás se ocupaban de dejar todo en el salón. Solo se volvió a dirigir a sus amigos una vez que el auto de Sam estuvo libre de sus cosas y junto a Bucky, les daban algo de privacidad.
Los inundó el silencio, últimamente se hacía costumbre. Solo que esa vez estaba en el recibidor, recordando como lucía aquella casa. La había pisado pocas veces, Steve solía visitarlos más y no al revés, la verdad nunca le había importado en donde pasaran la navidad cuando él estaba allí. Siempre era memorable, agradable y pacífica... él iba a su detrás cuando se decidió a dar un par de pasos y seguir de frente hasta la sala de estar. Era hermosa; la casa tenía techos altos con bonitas lámparas, estaba decorada de manera modesta, con algunos detalles en madera, solo tenía lo justo y necesario para una persona sola como lo era Steve. Una alfombra, sillones, un par de lámparas. No habían jarrones para las flores...A ella le encantaban; pero sin duda habían bonitas ventanas, y le gustaba que las paredes sean de un color uniforme por la luz que aportaba, además tenía un jardín trasero que se molestaría en arreglar, la escalera caracol era una pieza de arte tallada al igual que los bonitos cuadros enmarcados sobre la chimenea. Dejándose llevar, curiosamente, llegó hasta la cocina; los muebles estaban bien conservados, la mesa limpia y con un mantel blanco impoluto sobre esta, unas cuantas sillas de madera que parecían recién esmaltada por lo brillantes que lucían.
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AMERICAN DREAM
FanfictionCuando la ley migratoria toma por sorpresa a Natasha Romanoff, todo lo que puede hacer es contar las horas antes abandonar su minúsculo apartamento, el cual ocupa con su padre enfermo. Pero antes de partir debe despedirse de la única persona que la...