Y estaba hecho, el día siguiente temprano, Wendy llevó a Kurt al restaurante donde por fin su deuda terminó y lo mejor era que que le quedaban 200 dólares, después de todo, al parecer Axl había llevado su parte el día que el rubio se accidentó y solo quedaba por pagar trescientos.
Ahora estaba en su cama en espera de que Axl llegara. Le había pedido venir aunque no le había dicho para qué, claro que no quería despedirse, no quería dejar de ser su amigo pero tampoco quería irse a Chicago y empezar todo de cero, sus dos mejores amigos estaban ahí e incluso el y los amigos de Axl ya los consideraba como propios.
Sus padres habían avisado a la universidad de su accidente para que le dieran un descanso, al ser algo de menor grado le dieron una semana y tendría que cumplir con tareas y actividades realizadas en clase, habían asignado a Dave para llevarle todo y recoger sus tareas y que Kurt no perdiera puntos.
Izzy aún no despertaba, ya habían pasado las doce horas que mencionó Axl pero seguía inconsciente y al no ser familiar no podía llamar o pedir información sobre su estado, tendría que esperar a que su madre le informara algo. Estaba nervioso y asustado porque el pelinegro haya entrado en coma pero no perdía la esperanza de que despertara, sí, se había golpeado la cabeza pero los médicos también dijeron que tuvo suerte de que no hayan sido golpes más fuertes de lo que habían sido, eso tenía que ser una señal de que todo saldría bien. Eso esperaba.
Dave ya había mandado varias tareas y actividades del día anterior, eran pocas ya que al haber sido lunes ni siquiera los maestros estaban tan activos para dejar tanto trabajo como el resto de los días, estaba terminando su tarea de álgebra, la más difícil que había dejado para el final cuando tocaron la puerta, Wendy abrió y se asomó.
-Axl está abajo.
-Dile que ya voy.
Ella asintió y cerró la puerta. Kurt suspiró mentalizando lo que tenía que decir, incluso lo escribió y práctico hasta media noche sintiendo sus entrañas retorcerse. Guardó sus cuadernos y libros en su mochila y por fin, salió de su cuarto, bajó las escaleras y caminó hasta la sala. Ahí estaba él, con un jean negro roto de las rodillas, sus botas y una camiseta blanca con estampado de Jesucristo. Kurt sonrió con ironía, quien diría que ese chico era todo lo contrario de un santo.
-Hola, Kurt, ¿cómo estás?
-Hola, Axl, bien, con los medicamentos no duele tanto.
Axl sonrió de lado. -Me alegro. Y, dime, ¿por qué querías que viniera? -su ceño cambió a uno preocupado. -¿Es sobre Izzy? ¿Pasó algo?
Kurt se apresuró a negar con su mano con una sonrisa nerviosa.
-No, no, tranquilo, no es sobre Izzy, lo único que sé de él es que no ha despertado.
-Oh, que mal.
-Si pero yo quería hablar contigo de otra cosa.
Axl asintió y se pasó hacia el sofá donde estaba el rubio.
-Dime.
Venía lo difícil, estando ahí le parecían muy estúpidos todos los discursos que había escrito y ensayado, muy poéticos para su gusto.
Suspiró y prefirió ver sus dedos jugando entre sí mientras le confesaba a Axl el porqué le pidió venir.
-Mis padres creen que es tu culpa nuestro accidente.
Axl soltó un risa amarga. -Sí, lo sé, algo de eso me dijo tu mamá. -dijo mientras sobaba su mejilla recordando el escozor.
El rubio lo miró con la boca abierta sorprendido. -¿Te golpeó?
-Solo fue una cachetada, no importa. Continúa.
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RED / Kurtaxl
FanfictionKurt Cobain, un chico tranquilo. Axl Rose, un chico problemático. Y una primera cita que trae consigo una historia interesante. Inicio: 03/06/2021 Fin: 10/03/2022
