La voz de mi madre retumbaba por el auricular como una campana antigua que no deja de sonar.
—Tu boda es lo más importante, cariño —insistió—. En cinco meses ya tendrás tu vida resuelta: tu esposo, una casa hermosa, tus hijos...
La dejé seguir, como siempre, perdida en su fantasía perfecta. Yo, en cambio, apretaba los dientes y me masajeaba la frente. No entendía cómo podía hablar de "mi vida resuelta" cuando yo apenas estaba respirando entre proyectos, estrés y expectativas.
—Mamá, estoy preparando mi exposición —bufé—. Vendrán críticos importantes. Es la oportunidad de mi vida. Lo único que puedo pensar ahora es en eso...mamá, entraría en las grandes ligas del arte igual que papá.
—No lo entiendes hija, debes...
—Debo colgar, madre. En serio.
No esperé respuesta. Corté.
No tenía energía para otra de nuestras discusiones épicas.
Me dejé caer completamente sobre el sillón, sintiendo cómo mi cuerpo por fin se rendía. En ese estudio pequeño, pero un caos adorable de pinceles y tarritos manchados, pero era mi lugar. Mi escape.
Miré el lienzo a medio terminar, tratando de obligarme a entrar en esa zona de inspiracion... pero todo andaba torcido. La presión, la boda, mi madre. Y Jihyun.
Y Namjoon...
Namjoon.
Namjoon.
Desde hacía unos días, nuestras conversaciones por chat se habían convertido en mi parte favorita del día. Teníamos una conexión extraña, inmediata. Tan natural... tan fácil. A veces pensaba, muy en secreto, que hubiera deseado conocerlo antes que Jihyun.
—Moon ha muerto —anunció Tae, chasqueando los dedos frente a mis ojos—. Que conste que la llamada con su madre la asesinó. Lo vi todo.
Jungkook juntó las manos en oración dramática.
—Que descanse en paz la difunta artista que no tendrá vida porque su mami le programa hasta la respiración. Amén.
Les aventé palomitas.
—Idiotas... pero sí, tienen razón. Esa mujer me drena. Y no puedo pensar en la boda ahora, no con la exposición encima. Si logro impresionar a los críticos, podría abrirme camino a Nueva York. A todo lo que papá soñó.
—¿Y no te emociona que RM vaya a verte? —dijo Tae con una sonrisa demasiado reveladora.
—Sí, ya nos contó que lo invitaste —añadió Jungkook con la misma cara de diablillo.
—Pero..que chismoso es...—Me sonrojé. Ellos, por supuesto, comenzaron a cantar como niños de kínder:
—🎶 Se quieren, se aman, son novios, se besan la boca... 🎶
La frase final quedó suspendida en el aire, porque una voz fría, demasiado cercana, nos cortó en seco:
—¿Quiénes... son novios y se aman?
Pegamos un salto tan coordinado que casi parecía coreografía. Los tres gritamos al mismo tiempo, y mis pinceles salieron disparados como misiles enloquecidos. Tae se llevó una mano al pecho; Jungkook casi tropieza con el caballete.
Jihyun estaba ahí, apoyado en el marco de la puerta como si llevara un rato observando. Sostenía unas bolsas de comida y tenía esa expresión... esa mezcla de juicio y superioridad que siempre me erizaba la piel.
—¿Acaso no sabes tocar la puerta? —dijo Jungkook, llevándole las bolsas para aliviar la tensión.
—¿Nunca han escuchado el concepto de "cerrar con seguro"? —soltó él, entrando sin esperar invitación—. Abrí y escuché esa canción ridícula que estaban cantando. ¿O ahora me van a decir que no era sobre alguien en esta habitación?
ESTÁS LEYENDO
Callejero
FanfictionMoon tiene un compromiso perfecto... al menos sobre el papel. Pero detrás de la fachada se esconde una relación fría, expectativas familiares aplastantes y un futuro que no eligió. Todo cambia cuando conoce a Namjoon, un rapero de alma sensible y pa...
