{Trap/20}

101 20 24
                                        

 1ER DIA

Faltaban cuatro días para la exposición.

Cuatro.

Y mi estómago llevaba tres horas repitiéndomelo como un recordatorio cruel.
La ilusión estaba ahí, latiendo fuerte... pero también ese miedo que se mete bajo la piel y no te deja respirar.

¿Y si mis cuadros no eran suficientes? ¿Y si no era suficiente yo?
Traté de concentrarme en mis trazos, pero mi mente era un huracán.

Entonces sentí unos labios cálidos, suaves, presionarse contra los míos.

—¿En qué tanto piensas, mi amor? —susurró Namjoon tan cerca que podía sentir su respiración en mi piel.

Lo miré, casi avergonzada.

—Estaba pensando en la exposición. Aún me da miedo —admití bajito, como si decirlo en voz alta pudiera hacerlo real.

Él deslizó su pulgar por mi mejilla con ese gesto tan suyo, tan lleno de calma, como si pudiera absorber mis pensamientos negativos.

— ¿ Qué te parece si vamos al museo? sirve que te distraes y pasamos el día haciendo algo que nos gusta a los dos.

No me parece mala idea, ademas de que,me ayudaria a despejar un poco esta ansiedad.

Caminábamos despacio, hombro con hombro por  los amplios y callados pasillos del museo, mientras Nam observaba cada obra con una fascinación concentrada que me daba ternura.

Él apreciaba el arte. Lo vivo. Lo extraño. Lo complejo.
Y esa sensibilidad coincidía con la mía de una forma que Jihyun jamás entendió.

A veces me quedaba observándolo sin que él se diera cuenta: la forma en que fruncía el ceño, el brillo en sus ojos, cómo inclinaba la cabeza para ver mejor un trazo.

Y así descubrí un nuevo pasatiempo:

Fotografiar a mi novio mientras aprecia el arte.

Fotografiar a mi novio mientras aprecia el arte

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—Eres tan adorable... —murmuré después de tomarle otra foto.

Él me miró con esa sonrisa pequeñita que hace que mi pecho se caliente por dentro.
No dijo nada, pero sus ojos hablaron más de lo que cualquier frase.

2DO DIA 

Nam pasó por mí temprano, una épica acción en mí ya que por lo general soy la peor para madrugar.


Anduvimos en bicicleta por un sendero lleno de árboles, comimos en los pequeños establecimientos de puestos ambulantes, Para después subir a una pequeña colina para ver el atardecer. Terminamos recostados sobre una manta mientras la noche caía lentamente.

Sentí su brazo rodear mi cintura, firme y cálido, como si pudiera protegerme del mundo entero.
Su mano se deslizaba lentamente sobre mi piel, apenas un movimiento... pero suficiente para encenderme por dentro.

CallejeroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora