Moon tiene un compromiso perfecto... al menos sobre el papel. Pero detrás de la fachada se esconde una relación fría, expectativas familiares aplastantes y un futuro que no eligió. Todo cambia cuando conoce a Namjoon, un rapero de alma sensible y pa...
Los días pasaban como si fueran el mismo. Un loop, un castigo. Debía aprender a vivir el doloroso proceso de perder a Namjoon.
"Un día a la vez", me repetía, aunque no me calmaba nada.
La rutina se volvió un monstruo gris: universidad, trabajo, casa... jihyun... ese hueco en el pecho. Regresé a la misma deficiencia emocional que tenía antes de conocerlo, como si todo mi crecimiento se hubiera desmoronado.
Mi único consuelo eran Tae y Jk cuando los puedo ver en clases y, llegar a casa, a tirarme en la cama a ver todas las fotos que le tomé cuando estábamos juntos.
Su risa, nuestras tonterías, su forma de mirar las cosas pequeñas.
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Los videos donde me derretía de amor.
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Y su amor por las cosas pequeñas y los cangrejitos.
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—Te extraño tanto... amor... —susurré abrazando el celular, acostada de lado, dejando que las lágrimas rodaran hacia la almohada.
La puerta de mi casa se abrió sin el menor respeto, como siempre desde que Jihyun decidió que las llaves de repuesto también eran suyas. Ni se molestaba en avisar. Él iba y venía a su conveniencia, y si no estaba seguro de que estaba en casa, no paraba de llamarme y pedirme mi ubicación.
Su presencia llenó el silencio y me apuré a bloquear el celular, como si ocultara un tesoro sagrado: las fotos de Namjoon.