{TRAP/2}

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《El Rapero del que nadie habla》

Las clases por fin habían terminado. A pesar de que amo el arte, las teorías podían ser lo más soporífero del semestre. Mi cabeza estaba pesada, mi cuerpo pedía cama, pero la emoción por la exposición urbana comenzaba a despertar algo dentro de mí.

Al salir del edificio, Tae caminaba hacia atrás, agitando los brazos como un lunático feliz.

-¡Les paso la dirección por el chat! ¡A las ocho en la entrada! ¡No falten, basuras! -gritó antes de correr hacia su auto.

Jungkook y yo chocamos los puños.

-Te veo al rato -dijo con esa sonrisa burlona que siempre me dan ganas de golpear-. Y recuerda que Ken debe quedarse en casa, si no te obligará a vestirte como Barbie.

Le di varios golpes en el brazo.

-¡Eres tan molesto, conejito! Y tú, por favor, ¡báñate ya! Esa mancha de pintura lleva cuatro días viviendo en tu cabeza. Creo que ya paga renta.

Entre empujones y risas nos despedimos. Siempre se sentía como despedirme de un hermano mayor... aunque él fuera menor que yo. Tae y Kookie eran eso para mí: familia.

Mientras caminaba de regreso a mi departamento, pensé en ese tal RM.
Si tenía a mis amigos tan emocionados, debía ser alguien especial.
Un artista auténtico... de esos que dejan algo en el pecho.

Y tan perdida estaba en mis pensamientos, que olvidé un pequeño detalle al entrar a casa:

Jihyun.

-¿Por que llegas tarde? -su voz me hizo brincar.

Estaba sentadote en mi sofa, comiendo el ultimo envase que tenia de nieve,hasta parecía que estuviera estado esperándome. Tenía llave. Entraba como pedro por su casa pero,ya estaba cansada de ello.

Maldita mierda de siempre.

Me cruce a mi habitacion, tratando de pensar rápido, algo para convencerlo de que sería un evento super aburrido.

-Voy a una exposición de arte -dije mientras apresuradamente me quitaba mi ropa para ponerme un vestido-. Ya sabes, cosas aburridas entre artistas... plática, pinceles... cosas que a ti ni te interesan.

Me recorrió con la mirada, arqueando una ceja.
Dio unos pasos hacia mí con esa confianza y fanfarroneria que siempre lo rodeaba.

-Para ir así vestida, no suena aburrido -rodeó mi cintura y apoyó la barbilla en mi hombro -. Hace mucho que no hacemos algo de tu interés... -susurró en mi oído-. ¿Qué te parece si te acompaño?

Me tensé.
Esto NO estaba en mis planes.

—Pero ni siquiera estás vestido para-

No terminé.
Se quitó el chaleco, desabrochó un par de botones y sonrió.

— No se diga más,estoy listo.— me sonrió, pero yo se que esa mueca solo era para fastidiarme.

Me forcé a sonreirle de regreso.
Internamente quería gritar.

-Está bien..- " me lleva la ching..." -.

Besó mis hombros antes de apartarse.
Pero algo en mi interior ya sabía que sería una noche jodidamente incómoda.

El centro de la ciudad estaba vivo, vibrante. Nos acercamos a una enorme bodega iluminada con luces neón verdes y azules. Desde afuera se escuchaba música, risas, ecos. Por dentro... una explosión sensorial: murales gigantes, esculturas con graffiti, bailarines urbanos moviéndose entre la multitud. Olores, ritmos, color. Arte respirando por todos lados.

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