La voz de Jihyun rompió mi silencio como un puñal que se entierra despacio, disfrutando el dolor.
—Aún no escucho tus disculpas por lo que dijiste.
Su voz rebotó dentro de mi cabeza como un molesto ruido. El paisaje nocturno tras la ventanilla me distraía de todo lo que estaba pasando, la gente y las luces pasar, pero aun sentía una presión en el pecho que me dificultaba respirar.
—No creo que tenga que disculparme por decir la verdad— No sé qué esperaba. ¿¿Qué me arrodillara? ¿Que aplaudiera lo que me estaba haciendo?
No pensaba darle ni una migaja.
Escuché su risa. Esa risa vacía, sin sentido, que últimamente iba acompañada de algo peor. Antes de poder reaccionar, frenó el auto de golpe y luego dio reversa tan rápido que mi cuerpo se estampó contra el asiento.
—¡¿Que te pasa, estás demente, Jihyun?! —grité, aferrándome a la puerta.
No respondió.
No parpadeó.
Solo apretó más el volante, los nudillos blancos, la mandíbula tensa... esa cara suya que aparecía cada vez que perdía control sobre mí.
Su semblante se iba transformando poco a poco.
No era enojo. Era locura.
Aceleró.
El auto voló a través de las calles como si no importara si vivíamos o moríamos.
— Jihyun vamos demasiado rápido, por favor, provocaras un accidente—Estaba confundida, asustada, mis labios temblaban y mis manos se sentían heladas.
Cuando los edificios empezaron a resultarme familiares, mi corazón se hundió.
—¿A dónde me llevas? —pregunté con la voz quebrada.
—¿Qué? ¿Este lugar no te recuerda a alguien? —respondió él sin emoción.
El nudo en mi estómago se hizo insoportable.
No. No. No.
Estábamos cerca del club donde Nam solía cantar con Yoongi y Hobi.
—Por favor... llévame a casa —susurré—. Perdón, Jihyun. Perdóname, ¿sí? Solo... no me lleves ahí. Por favor.
Él sonrió sin humor.
—Debiste decirlo cuando aún te quedaba la oportunidad. Ahora ya no quiero nada.
El auto se detuvo.
Y con él, mi pulso.
Mi cuerpo se quedó sin aire. Sin fuerza.
Sin salida.
Jihyun bajó con calma, caminaró alrededor del auto y abrió mi puerta. Me tomó del brazo con una fuerza que quemaba, que advertía, que amenazaba. Me jaló como si fuera un objeto que le pertenecía.
Yo solo sentí miedo.
Un miedo que ya reconocía.
El miedo de saber hasta dónde podía llegar.
El club estaba repleto. Luces, gritos, risas, sudor.
Namjoon estaba en el escenario, dándolo todo como siempre.
Una parte de mí sintió alivio:
Está tan lleno... no podrá verme.
Pero Jihyun no era como la gente normal.
Él no encontraba obstáculos: los partía.
Me arrastró entre la multitud empujando cuerpos como si fueran basura.
Cualquier protesta —mía o ajena— era ignorada.
En menos de un minuto estábamos justo bajo la línea del reflector.
Yo llevaba vestido.
Tacones.
Cabello arreglado.
Jihyun iba de traje.
Parecíamos dos manchas brillantes en un mar de jeans y playeras.
Un blanco perfecto.
La gente gritaba por ellos.
Y yo al verlo ahí arriba...
Verlo como el Namjoon que conocí, que amé, que perdí...
Me desgarró.
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Callejero
FanfictionMoon tiene un compromiso perfecto... al menos sobre el papel. Pero detrás de la fachada se esconde una relación fría, expectativas familiares aplastantes y un futuro que no eligió. Todo cambia cuando conoce a Namjoon, un rapero de alma sensible y pa...
