Moon tiene un compromiso perfecto... al menos sobre el papel. Pero detrás de la fachada se esconde una relación fría, expectativas familiares aplastantes y un futuro que no eligió. Todo cambia cuando conoce a Namjoon, un rapero de alma sensible y pa...
—Sí... así es —respondí con un hilo de voz—. Él era mi padre.
Jimin abrió los ojos con asombro auténtico.
—No puedo creerlo... yo admiraba a ese hombre. Su técnica, su alma, su forma de transformar emociones en materia. Era único.
Sentí un nudo en la garganta, siempre me pasaba lo mismo cuando hablaban de mi padre.
Pero antes de que pudiera responder, Namjoon intervino:
—Y ella es igual de talentosa —dijo, con una seguridad que me hizo temblar por dentro—. Tiene un toque exquisito. Un estilo suyo, completamente propio.
—P-pero, Nam... tú nunca has visto mis obras —balbuceé, ruborizada.
—No necesito verlas —respondió sin apartar los ojos de los míos—. Lo escucho en cómo hablas del arte. Lo siento en cómo lo miras. Eso basta para saber quién eres.
Dios... dame fuerzas. Dame voluntad. Dame frenos.
Jimin nos observaba con una ceja levantada.
—Ajá... sí. Claro. Y ustedes segurísimo no se traen nada —dijo burlón, señalándonos con el dedo—. Tienen una química que casi ciega.
Namjoon casi se ahogó con su propia bebida y yo me cubrí la cara con ambas manos, ardiendo.
—Somos amigos —intenté decir, aunque mi voz se quebró porque ni yo me lo creía en ese momento.
Jimin soltó una risa tan fuerte que sus ojos desaparecieron.
—Bueno, bueno, digamos que les creo por ahora. Me encantó conocer a la hija de un gran exponente del arte... y verte a ti de nuevo, Namjoon.
—Jimin —respondió Namjoon, recuperando un poco la tranquilidad— la próxima semana habrá una exposición en la universidad de Moon. Podrías asistir. Tendrías algo interesante para escribir.
Jimin se llevó la mano al mentón, pensativo. Luego me señaló.
—Sería un honor escribir sobre cómo la hija del gran Son Baak sigue sus pasos... o los rompe. ¿Puedo?
Mi corazón dio un salto.
¿Jimin? ¿Park Jimin? ¿Escribiendo sobre mí?
—S-sí... claro —dije, apretando mis manos nerviosa—. Sería increíble.
—Perfecto. Entonces los dejo disfrutar. — alzo su mano para despedirse—. No se alejen demasiado del arte... o el arte se alejará de ustedes.
Y se marchó.
Namjoon sonrió mientras veía a su amigo alejarse.
—Sus dedos son tan chiquitos... cute —murmuró riéndose, despidiéndose de él.
Yo, en cambio, comencé a entrar en pánico.
Mientras que namjoon y yo nos alejabamos a hacia una banca para sentarnos lejos de los demás
—ohh, sus deditos son adorables..cute.-—sonrio mientras también se despedía de jimin.
—Oh, Dios... debo revisar mis obras. ¿Y si no le gustan Nam? ¿Y si se decepciona? ¿Y si no soy suficiente para un crítico? —crucé mis brazos, agobiada.
Sus brazos largos me envolvieron por completo. Mi oído quedó contra su pecho. Escuché el latido. Ese ritmo que me dió paz. Que me quemó. Que me revolvió todo.
—Moon... eres maravillosa —susurró—. Todo lo que haces está lleno de tu alma. Eso vale más que cualquier opinión. No tengas miedo.
Me separó un poco, sólo para mirar mis ojos.
El tiempo se detuvo.
El ruido desapareció. La luz bajó. Mis manos temblaban.
Y su mirada... Su mirada era una confesión sin palabras.
Nos acercamos. Lento. Como si algo invisible nos jalara.
Mi vista se fue directo al lunar bajo su labio.
Su respiración rozó la mía. Nuestros labios estaban a un suspiro...
—¿Disculpen? —dijo una voz justo al lado— ¿Me darías un autógrafo?
El universo se quebró.
Nos separamos de golpe. Yo casi pierdo el equilibrio. Namjoon sonrió con educación... mientras maldecía internamente a la chica, su generación, su existencia y probablemente su árbol genealógico completo.
—Claro —respondió él, firmando el papel.
Cuando levanté la mirada... ya no podía volver a ese momento.
Algo dentro de mí se había cerrado para protegerse. —Namjoon... creo que debo irme —apenas dije, sintiéndome demasiado expuesta.
Me alejé lo más rápido hacia Tae y Jungkook, mientras ambos me hacían mil señas preguntando qué demonios había pasado.
Namjoon se quedó atrás. Solo. Inmóvil en esa banca.
nuestra noche perfecta arruinada por un autografo.
--------------------------------------------------------------------------- NAM
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—¿Entonces... ya no hubo beso? —preguntó Yoongi con su voz fria y grave.
Namjoon tiró la cabeza hacia atrás, frustrado. —Estábamos... a nada —hizo un gesto diminuto con los dedos—. A un centímetro, hyung. ¡UNO! Y llegó una fan a pedirme un autógrafo. ¡UN AUTÓGRAFO!
Hoseok se llevó una mano al pecho, dolido por empatía.
—Bro... lo siento. Eso sí duele.
Yoongi bebió un sorbo y suspiró.
—La verdad... me decepciona. Pero no me sorprende.
—¿¡Por qué siempre me pasa algo cuando estoy por avanzar con ella!? —Namjoon se pasó las manos por el cabello, desesperado—. Me voy a volver loco.
Yoongi dio una palmada en su espalda.
—Paciencia, Namjoon. Paciencia.
—Sí —agregó Hobi—. Y cuando por fin pase... más te vale que valga TODO este sufrimiento.
Namjoon sólo cerró los ojos, disociando.
Y pensó en su casi-beso.
En Moon alejándose.
Y en lo cerca que estuvo... de no dejarla ir.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.