{Trap/33}

75 18 3
                                        

Esa noche después de la pelea y el silencio incomodo en el auto, llegamos a la casa de los padres de Jihyun. Mi madre ya se encontraba ahí, recibiéndome con un beso y un abrazo, como si nada de lo que le había discutido, se hubiera pronunciado.

Como si mis súplicas no hubieran sido más que ruido.
Esa facilidad para fingir me irritaba.
No quería estar ahí. No quería sonreír. No quería aparentar que todo estaba bien.

Mientras que la madre de Jihyun, siempre tan dulce, me dedicó una mirada llena de cariño. Ojalá su hijo hubiera heredado, aunque fuera una pizca de esa bondad y su nobleza. Pero Jihyun... parecía la reencarnación del tío incomodo que nunca cuido a la abuela, pero pelea cada navidad por el terreno familiar.

—Hija... —me apretó entre sus brazos con alivio exagerado—. Escuchamos que tuvieron una pelea y estábamos preocupados por la boda. ¿Ya está todo bien, Moon?

Me encantaría decirle la verdad:
Que su hijo era una mierda de persona.
Que no quería casarme.
Que quería correr y nunca volver.

Pero Jihyun ya había cerrado mi boca con un candado invisible.
Un zipper hecho de amenazas.

Un recordatorio constante de que mi boca debía permanecer cerrada : "O hablas como yo quiero, o desaparezco las obras de tu padre."
Ese era mi grillete.
La cena prosiguió, mi madre y los padres de Jihyun se ponían al día con los planes de la boda y mientras me hacian las preguntas de siempre.

Jihyun me observaba como un halcón, atento a cada gesto, cada palabra. Un mal movimiento y me recordaría lo que estaba en juego y solo pude continuar con una normalidad tan incómoda que me tensaba el cuello.

—¿Ya tienes el vestido de novia, Moon? —preguntó la Sra. Lee con ternura—. Seguro lo que elijas se te verá precioso.

—Aún no he tenido tiempo de buscar uno...

—Pero si debe ser lo primero que se debe de ver —intervino mi madre, con preocupación—, y también falta la ceremonia tradicional.

Antes de que yo pudiera continuar con algún pretexto tonto, Jihyun carraspeó, acortando ese interrogatorio, llamando la atención de todos. En ese momento su sonrisa era una máscara perfectamente colocada.

—Quisiera proponer algo arriesgado —comenzó—. Me encantaría adelantar la boda para antes de que Moon viaje a New York.

El silencio cayó como un balde de agua helada.
Mis pulmones se detuvieron.
¿Dos meses? 

Hasta su propio padre frunció el ceño.

—¿Dos meses? Hijo, eso es demasiado pronto.

Jihyun apretó mi mano con una dulzura calculada. Yo quería quitársela... pero no pude.

—Estoy ansioso de tener a Moon a mi lado como mi mujer —dijo, mirando a todos, no a mí—. Quiero asentar cabeza, como tanto lo has deseado, padre. He trabajado por recuperar tu confianza. Y qué mejor manera que empezar a sustentar a mi futura esposa... y a mis futuros hijos.

Mis futuros hijos.

La frase me perforó el pecho.
Sentí un abismo abrirse dentro de mí, jalándome con una fuerza irremediable.
Y aun así... tenía que sonreír.
Tenía que fingir que esas palabras no eran mi condena.

 Tenía que fingir que esas palabras no eran mi condena

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
CallejeroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora