{Trap/23}

99 21 9
                                        

------------------------Moon

Las luces blancas del salón caían sobre mi pintura como si la subrayaran.
Los críticos se acercaron en silencio, inclinándose hacia la obra, analizando cada trazo. Yo sentí mis dedos apretarse unos con otros, un gesto automático que siempre hacía cuando esperaba ser juzgada.

—Interesante —murmuró uno de ellos, inclinándose un poco más.

El segundo crítico ladeó la cabeza.
—Hay armonía, pero también un grito contenido. Como si hubieras dejado emociones sin resolver escondidas en los colores.

Sonreí, respirando apenas.
—Muchas gracias. Esta serie significa mucho para mí. Es mi forma de marcar un camino propio... y encontrar una voz que ya no dependa de nadie más.

Ambos se miraron, asintiendo despacio.

—Tu padre era extraordinario —dijo uno— y tú... tomas su base, sí, pero la transformas. La haces tuya. Eso es talento real.
Hizo una pausa, como si quisiera asegurarse de que lo entendiera.
—En unos días anunciaremos qué artistas viajarán a Nueva York. Tienes una muy buena posibilidad, Moon. Felicidades.

Sentí un calor inesperado en el pecho. Les agradecí con una reverencia suave antes de verlos alejarse hacia otras obras.

Apenas di dos pasos hacia atrás cuando escuché la voz alegre de Taehyung.

—¿Y cómo te fue? —llegó casi brincando, aunque trataba de disimularlo.
Jungkook venía detrás, aplaudiendo bajito, emocionado.

—Nos fue genial, nos felicitaron un montón —dijo JK—. Pero ahora queremos saber qué te dijeron a ti.

Hice un pequeño silencio, no por jugar, sino porque aún asimilaba las palabras.

Tae abrió los ojos exageradamente.
—Moon... habla ya o me desmayo aquí mismo.

—Ellos... —me mordí la sonrisa— no dejaban de elogiar mi trabajo.

Ambos soltaron un suspiro dramático y luego un golpe suave en mi brazo.

—¡Moon! —se quejó Tae— ¿por qué siempre dices las cosas como si fueran tragedia?

—Para mantenerlos despiertos —bromeé.

Kookie ya había interceptado a un mesero, tomando tres copas.
—Brindemos. Sería increíble que los tres llegáramos a Nueva York juntos.

—Esperen —los detuve, tocando sus brazos—. Quiero brindar con Nam y con Jimin también.

—Sí, claro —respondió Tae... pero no alcanzó a alejarse cuando añadí:

—Por cierto... ¿ya vieron quién está aquí?

Ambos me miraron confundidos.

—Jihyun —dije bajito.

Los dos hicieron exactamente lo mismo: mirar alrededor como francotiradores cazando enemigos.
Pero ya no estaba a la vista.

—Cobarde —murmuró Kookie—. Si vino a ensuciar el ambiente, al menos pudo dar la cara.

Tae cruzó los brazos.
—Estoy seguro de que Nam lo dejó sin palabras. Ese hombre es un ROCKY cuando se trata de ti. Déjenme ir por ellos —dijo Tae, y se marchó con paso decidido.

Me quedé sola con JK. Él me estudió con una preocupación silenciosa.

—Moon... no dejes que ese tipo te perturbe. Sabes lo que quiere: provocar. Y Nam no es de los que pierden la cabeza así como así.

—Lo sé —susurré—, pero no puedo evitar sentir que algo no está bien.

Namjoon. Su expresión antes de dejarlo fue imposible de ignorar:  tan enojado, tan serio, tan angustiado... y algo más profundo, algo que le tensaba la mirada como si tuviera miedo.

CallejeroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora