Moon tiene un compromiso perfecto... al menos sobre el papel. Pero detrás de la fachada se esconde una relación fría, expectativas familiares aplastantes y un futuro que no eligió. Todo cambia cuando conoce a Namjoon, un rapero de alma sensible y pa...
Desperté el domingo, con los ojos hinchados, la garganta seca de tanto llorar y oscuros como si me hubieran pintado con carbón. Llamé a Tae y a Kookie. No podía con el peso en el pecho; necesitaba escuchar a mis niños, aunque fuera solo por un momento, buscando un poco de consuelo en ellos.
Tae y Kookie llegaron a mi casa en cuanto les mandé un mensaje. Apenas abrí la puerta, los dos se quedaron paralizados.
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—...¡¿QUÉ TE PASÓ EN LA CARA?! —gritó Jungkook, llevándose las manos a la boca.
—Ay no, Dios mío... —Tae retrocedió un paso—. ¿Moon, eres tú o un mapache zombie que la reemplazó?
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Los dos se acercaron dramáticamente, inclinándose como si estudiaran una pieza arqueológica.
—Hermano, las ojeras le llegan a la barbilla —susurró Kookie.
—Parece que peleó con un mapache y perdió —agregó Tae.
Me crucé de brazos, inflando las mejillas.
—¡Oigan! Tampoco estoy tan mal.
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Los dos me miraron con cara de "claro que sí estas mal".
—Moon... —Tae tocó mi mejilla con cuidado—. Te dejamos sola dos días. Dos. ¿Y vuelves así? ¿Qué demonios pasó? ¿No has dormido absolutamente nada?