Después de aquella noche con Namjoon, mis mañanas adquirieron un ritual silencioso: al despertar, mi mano buscaba de inmediato el espacio vacío a mi lado.
El lugar donde él había estado.
El sudor compartido.
Su respiración contra mi cuello.
El aroma dulce del alcohol mezclado con su piel tibia.
Sus dedos recorriéndome como si quisiera memorizar cada parte de mí antes de desaparecer.
—Namjoon... —susurré, sin querer abrir los ojos.
Ese día en particular permanecí acostada más de lo normal, mirando la almohada hundida donde su cabeza había descansado.
Recordando sus palabras.
"...odio estar sin ti."
—Odias estar sin mí... pero aun así te fuiste de puntitas antes de que despertara —murmuré, sonriendo con una tristeza suave—. Y yo... yo no puedo ir a buscarte. Ni tú a mí.
La vibración insistente de mi teléfono me arrancó del recuerdo.
Me estiré con desgano, ya sabiendo quién sería.
Jihyun.
Siempre Jihyun.
"Te tengo un regalo."
"Prende tu televisor en el noticiero."
Un mal presentimiento me recorrió las costillas.
Me incorporé y encendí la TV.
La conductora sonreía con esa máscara profesional que nunca cambia.
—La obra "Regazo de madre" de Son Baak fue vendida esta mañana a un comprador anónimo por una suma todavía no revelada. Fue retirada del Leeum Samsung Museum of Art pese a formar parte de la colección donada al museo desde 2004...
Dejé de escuchar.
Mi mente se cortó como un cable quemado.
—¿Qué?... ¿Qué estás diciendo? —mi voz era apenas un hilo.
Sentí un golpe de calor en el pecho.
Después frío.
Mi respiración se volvió torpe, como si me hundiera en una alberca sin fondo.
Me apoyé contra la pared, intentando no derrumbarme.
¿Jihyun?
¿Fuiste tú?
¿Vendiste algo que no te pertenece?
Y como una gran coincidencia, la puerta de mi casa se abrió.
Mis pulmones se cerraron.
Ese paso relajado, confiado, invasivo...
Era él.
Tomé aire como si respirara fuego.
Me obligué a levantarme, a caminar hacia la entrada antes de que él viniera a encontrarme temblando.
—¡¿Qué hiciste, desgraciado?! —le grité, empujando su pecho con toda la fuerza que pude reunir—. ¡¿Dónde está la obra de mi padre?! ¡¿Cómo pudiste hacer algo así?!
Jihyun levantó las cejas, divertido.
Como si mi furia fuera un espectáculo.
—Vaya, vaya... qué rápido corren las noticias, ¿eh? —chasqueó la lengua—. Ni cinco minutos pasaron y ya hasta los reporteros lo saben.
Pero dime, amor... ¿qué tal dormiste?
Lo dijo con una sonrisa que no era sonrisa.
Una amenaza disfrazada.
Mi estómago se revolvió.
—Aah... —continuó, acercándose lentamente—. Seguro dormiste de maravilla después de tu noche con Namjoon.
Levantó una mano para acomodarme un mechón.
La repulsión fue automática.
Le di un manotazo.
—No me toques con tus manos asquerosas.
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Callejero
FanfictionMoon tiene un compromiso perfecto... al menos sobre el papel. Pero detrás de la fachada se esconde una relación fría, expectativas familiares aplastantes y un futuro que no eligió. Todo cambia cuando conoce a Namjoon, un rapero de alma sensible y pa...
