--------------------------JIN "EL HERMOSO"
El día de la reunión amaneció con el cielo cubierto, de ese gris que no amenaza tormenta pero tampoco promete calma. Desde temprano supe que todo saldría bien. No porque confiara en Jihyun, sino porque nunca confío en hombres como él.
La bodega pesquera estaba viva desde antes del amanecer. El ruido del metal, el chapoteo del agua en las peceras, el olor penetrante a sal y pescado crudo impregnándolo todo. Ese olor no perdona. Se te mete en la ropa, en la garganta, en la memoria. A mí me gusta. Me recuerda que aquí no se juega a ser elegante: aquí se sobrevive.
JK y Jimin estaban conmigo desde temprano. Los notaba tensos, aunque intentaban disimularlo. Me entregaron los documentos con cuidado, como si el papel pudiera delatarnos. Los tomé entre mis dedos y los revisé sin prisa, disfrutando el silencio expectante.
—Están perfectos —dije al fin, levantando la vista y sonriendo—. Si yo no supiera que son falsos, hasta los colgaría en una galería.
Eso no los relajó. Nunca lo hace.
Les indiqué dónde esconderse. Los vi desaparecer entre mis hombres, entre sombras que conocían bien su papel. Todo estaba dispuesto. Solo faltaba el invitado principal.
El portón de madera crujió al abrirse.
Jihyun entró como quien pisa terreno enemigo sin armadura. Caminaba rígido, con el cuerpo aún resentido, los moretones visibles a pesar del intento patético de ocultarlos. El olor lo golpeó de frente y lo vi tensar el gesto, incómodo, fuera de lugar.
Cargaba un maletín viejo, gastado por los años... o por el miedo.
Miraba a todos lados. Cada pecera, cada gancho, cada contenedor parecía, para él, una posible tumba. Y no estaba del todo equivocado.
Cuando uno de mis hombres le pidió el nombre, Jihyun respondió con una voz que intentaba sonar firme, pero le temblaba. Siempre tiembla quien sabe que no tiene el control.
Lo hicieron subir. Escaleras de metal. Pasillos húmedos. El sonido lejano del mar filtrándose por cada rendija.
Yo ya estaba en mi oficina.
De espaldas a la puerta, frente al ventanal, observando el mar romper contra el muelle. Amplio. Indiferente. Hermoso. Me quedé así incluso cuando lo escuché entrar.
—Esta vista es espectacular —dije sin girarme—.
Dejé que el silencio se estirara.
—Igual que mi hermoso rostro.
Reí, finalmente dándome la vuelta.
Lo vi tensarse.
Me senté con toda la calma del mundo, cruzando las piernas, sonriendo como si lo hubiera invitado a tomar té.
—Gracias por venir, Jihyun. Sé que no ha sido un día fácil para ti.
Rió. Incómodo. Forzado. No por cortesía. Por miedo.
Y eso me encantó.
Aplaudí una vez. Sonoro. Entusiasta. Demasiado alegre para la situación.
—Entonces —dije, inclinándome un poco hacia adelante—, ¿trajiste el maletín?
Jihyun parpadeó, sorprendido por mi súbito entusiasmo. Dudó apenas un segundo antes de colocarlo sobre el escritorio.
—Por supuesto —respondió—. Pero antes debo aclarar—
—¡Muéstramelos! —lo interrumpí, palmoteando otra vez, incapaz —o fingiendo ser incapaz— de contener mi emoción—. Estoy particularmente emocionado por "La Vigilia del Silencio".
ESTÁS LEYENDO
Callejero
FanfictionMoon tiene un compromiso perfecto... al menos sobre el papel. Pero detrás de la fachada se esconde una relación fría, expectativas familiares aplastantes y un futuro que no eligió. Todo cambia cuando conoce a Namjoon, un rapero de alma sensible y pa...
