La respiración seguía volviendo lentamente a la normalidad cuando Namjoon me rodeó por la cintura y me atrajo hacia su pecho desnudo. Su mano comenzó a recorrer mi espalda, despacio, con esa ternura firme que me hacía cerrar los ojos sin poder evitarlo. Su piel estaba caliente; la mía también. La habitación aún olía a nosotros.
Yo intentaba concentrarme, pero mi mente seguía recordando cada uno de sus besos, cada suspiro que había dejado escaparse.
Él apoyó los labios en mi hombro y murmuró:
—¿Cómo te sientes?
—Como si Netflix hubiera pasado a ser deporte extremo —respondí en voz baja.
Sintió mi sonrisa y la suya creció contra mi piel.
Pero luego, él suspiró. Ese tipo de suspiro que solo hace cuando algo lo preocupa.
—¿Nerviosa por mañana? —preguntó, sin dejar de acariciar la curva de mi espalda.
Cerré los ojos.
Era obvio que sí.
—Un poco —admití—. Es la primera vez que expongo algo tan personal frente a tanta gente... No sé si estoy lista.
Namjoon deslizó la mano hasta mi nuca y me obligó a mirarlo.
—Moon, tu trabajo es hermoso. Y lo sabes.
—Eso no quita que me tiemble el estómago —susurré.
Él rió bajito.
—Cuando yo me pongo así antes de una competencia de hiphop... hago algo que nadie puede enterarse.
—Oh, ahora sí tienes mi atención.
Cubrió su cara con las manos, avergonzado.
—Canto una canción tonta de un comercial.
Mi boca se abrió.
—¿Cuál?
—No te lo diré —dijo, muerto de vergüenza—. Es una canción de un comercial de cereales. Horrible. Pegajosa. Pero... me calma. Me recuerda que empecé en esto por diversión. Que no todo es presión.
Sonreí. De verdad se veía tierno.
—¿Quieres que mañana la cantemos juntos? —bromeé.
—Por tu bien, no —rió él, apoyando la frente en la mía—. Pero sí puedo prestarte mi método: piensa en algo ridículo. Algo que haga insignificante cualquier crítica.
Reflexioné unos segundos.
Y sin darme tiempo, Namjoon bajó su mano por mi cadera, lentamente, como si quisiera marcar el camino otra vez.
—Aunque... —su voz se volvió baja, peligrosa— ahora que lo pienso, hay otro método que funciona mejor para calmar nervios.
Mi respiración se detuvo.
—¿Cuál? —pregunté mirándolo a los ojos sin perder mi "genuina" cara de duda, aunque la verdad ya sabía la respuesta.
Él me besó.
Profundo, lento, deliberado.
—Este.
No hubo más palabras.
Solo otra ronda de perder la cabeza el uno por el otro hasta que la noche se deshizo entre nuestras manos. Fácil ya había perdido 2 kilos en esa intensa noche con Namjoon.
El día finalmente había llegado: nuestra clase inauguraría la Exhibición de Arte. Toda la universidad estaba invitada... incluso la Facultad de Derecho. Eso solo significaba una cosa: existía la maldita posibilidad de encontrarme con Jihyun.
ESTÁS LEYENDO
Callejero
FanfictionMoon tiene un compromiso perfecto... al menos sobre el papel. Pero detrás de la fachada se esconde una relación fría, expectativas familiares aplastantes y un futuro que no eligió. Todo cambia cuando conoce a Namjoon, un rapero de alma sensible y pa...
