{Trap/26}

77 18 14
                                        

—¡Suéltame! ¡SUÉLTAME YA, CARAJO! —sacudí mi cuerpo con desesperación, intentando zafarme del abrazo mal intencionado de Jihyun apenas la puerta se cerró detrás de Namjoon.

Jihyun retrocedió un paso, sorprendido como si no entendiera por qué lo empujaba.

—¿Qué pasa, amor? ¿acaso estas molesta?... Solo te hice un favorcito —dijo con una sonrisa demasiado satisfecha mientras levantaba la mano para acariciarme la mejilla.

Retrocedi un paso antes de que pudiera tocarme.

—Vete. No quiero verte, Jihyun —mi voz temblaba, rota, mis sollozos me cortaban el aire.

Me sentía vacía... muerta. Cada palabra que Namjoon me había dicho seguía clavándose en mi pecho como agujas. 

Él frunció los labios, exagerando un gesto de lástima que me revolvió el estómago.

—Oh, no, bebé... —chasqueó la lengua— me quedaré esta noche aquí. Todavía nos falta la reconciliación.

—Tú no me vas a tocar ni un solo pelo —lo señalé con un dedo tembloroso, llena de rabia y miedo—. Ya hice lo que me pediste, pero no vas a imponerme a tener relaciones contigo. ¿Escuchaste, basura?

La sonrisa de Jihyun se deshizo. Su rostro quedó duro, opaco, como si le hubieran apagado la luz. La piel de mis brazos se erizó en alerta y caí en cuenta que me encontraba a solas, con él.

 Como una reacción de supervivencia saque mi celular, intente marcar a la policia, pero  Jihyun lo noto un segundo antes de que la llamada conectara.

—¿Qué haces? —su voz baja, peligrosa.

Rápidamente intente apartarme de él, pero Jihyun avanzo rápido, arrancándome el celular de la mano y estrellándolo contra el piso.

El golpe retumbo en toda la sala como un eco en seco, estaba sobresaltada, Jihyun jamás había actuado así, tenía miedo ¿que pasara conmigo? ¿que estaba a punto de hacerme?

El miedo no me hizo consciente de que me había acorralado contra la pared sin tocarme, solo usando su cuerpo, su sombra, su presencia.

—Te advertí que no hicieras estupideces, Moon —susurro, tranquilo, y ese tono es peor que un grito.

Mis ojos ya no reflejaban solo el dolor de que Namjoon, si no que ahora tenía un miedo petrificante, no había nadie quien me ayudara, pero mantuve la barbilla en alto.

—Aléjate.

—No. —Tomo mi brazo, no fuerte, pero sí firme—. No hasta que entiendas.

Intente zafarme, pero él me empujaba hacia el pasillo que lleva a mi habitación. Soltandome con fuerza para que yo tropezara, y caer de rodillas. 

Jihyun me miro desde abajo, mientras seguía en el piso paralizada de miedo, rezando internamente porque no me violara, pero su reacción fue la contraria. cierro la puerta con llave desde afuera.

Me reincorpore en ese momento, golpee la puerta desesperada. sentia que dejaba ahi toda la fuerza que me quedaba, pero él no me abria. 

—¡ÁBREME, JIHYUN!

—Shhh... — desde el otro lado se escuchaba, como si tratara de calmar a una niña berrinchuda—. Necesitas pensar. Necesitas recordar quién manda esta vez.

Me contuve en un sollozo de rabia.

—Te vas a arrepentir. ¡¿QUE MAS QUIERES?!

El silencio que sostenía era tan pesado como plomo.

Entonces él continuo con sus amenazas y chantajes:

—Mañana hablaré con unas personitas sobre las obras de mi suegrito.  A ver si alguna de las ofertas que me den, me agrade.
Pauso, pero no por mucho y prosiguió.
—Escúchame bien mi amor, si se te ocurre abrir la boca con alguien... ya sea con los estúpidos de tus amigos o tu familia. Las pinturas de tu padre y el estúpido de Namjoon dejará de ser un problema.

Su voz se tornó más oscura.

— Una sola llamada y ambas podrían dejar de existir literalmente. Tengo a algunos contactos que pueden visitarlo en su estudio y quien sabe, los accidentes pasan.

CallejeroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora