veinte

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Jeon JungKook.

Nada borraba la sonrisa de mi rostro, aunque me sentía como una mierda por estar en la casa de Renata pensando en las mil formas que podría follar con Lucrecia sabiendo que aceptó mi trato. Sabiendo que, bueno, seguramente a ella no le gustó, pero estoy seguro que dentro de poco tiempo estará encantada.

Sentí unos besos en mi cuello y miré a la pelirroja que estaba sentada a mi lado, nos encontrábamos en su sillón viendo una película de Narnia, nunca me gustó la saga, pero bueno, si a ella le gusta podría hacer un mínimo esfuerzo. Era raro verla sin el uniforme del colegio, aunque no cambiaba mucho ya que traía falda pero esta vez negra con unas medias del mismo color, en la parte de arriba llevaba una gran sudadera rosa.

Su casa no era tan pequeña, tenía tres habitaciones, una para cada integrante de la familia, un baño en la planta baja, la cocina que también era comedor, y la sala. Me gustaban las decoraciones, eran de la gama de colores marrón, iban desde el más clarito hasta el más oscuro siendo una combinación perfecta, casi toda la casa era así, menos la habitación del menor que tenía pintadas cosas de infantes.

⎯ ¿En qué piensas tanto?⎯ preguntó cariñosa y sonreí dándole un pico en los labios. Me gustaban, eran gorditos y tenían un leve sabor a fresas gracias al bálsamo.

No era la primera vez que la besaba, pero aún no habíamos establecido bien qué éramos, aunque ella ya se hizo la idea de que somos novios pero yo quiero esperar un poco más. Nuestro primer beso fue en el patio trasero de la escuela, cuando me descubrió fumando porro, después de haber tenido mi charla con Lucrecia.

Algo que comparé, y en cierta parte me sentí culpable por hacerlo, fue que a Renata no le importó que yo fume porro, mientras que a Lucrecia sí le preocupa, aunque se haga la dura yo sé que ella es capaz de eliminar todos la hierba del mundo para que yo dejé de consumirla. No me gustaba compararlas, desde un inicio sé que las dos son distintas, tienen muy pocas similitudes.

⎯ En nada, tranquila.

Le había dicho a mamá que estaría durmiendo en la casa de Samuel porque no quería decirle a ella que me estaba conociendo con Renata. Ella no me hubiera dejado venir a dormir hasta, mínimo, el quinto mes de noviazgo, y sinceramente no sé si llegaremos a esa cantidad de tiempo juntos, todo depende de Lucrecia y de mí.

No es necesario que alguien me diga que soy una mierda de persona, eso lo sé, pero mi cerebro no encontró otra forma de acercarme a Lu y a la vez no sentirme solo. Renata empezó con sus miraditas y yo al instante asumí que me traía ganas, así que aprovecharía eso a mi favor. Podría haberlo hecho de otra forma, sí, tal vez solo tener un polvo y listo, pero, según mi razón como hombre, a las mujeres las pone celosas ver a su amor con alguien más en una relación seria, porque polvos puedes encontrar en todos lados, relaciones "estables" no.

⎯ Oye...¿Podemos hablar de algo?⎯ me consultó sentandose derecha mientras ponía pausa a la película a la vez que yo asentía. Estaba nerviosa y para relajarse soltó un suspiro.⎯ ¿Tú...me serías infiel?

Ay, carajo.

Nunca fui bueno para combatir contra las inseguridades de las personas, eso puede ser porque ciertamente yo nunca fui inseguro de mi físico o algo así. Desde un inicio, cuando Renata me dijo que no hablemos de Lucrecia, sabía que ella tenía inseguridades por su amiga, y eso no era con algo con lo que yo jugaría, pero hay una delgada línea entre ser inseguro y comenzar a ser paranoico.

El día que la profesora dijo que Lu y yo teníamos el trabajo de geografía juntos, antes de que ella pida otro compañero, Renata me dijo que diga que no, que lo haga con ella o con un compañero hombre. Yo entiendo que una persona puede ser insegura por ciertas cosas del pasado, o por razones personales, pero no puede prohibirme hablar con cualquier mujer. A fin de cuentas, hay mujeres en todos lados, y esté o no con ella siempre está la posibilidad de que a alguna le parezca atractivo, al igual que a ella le puede pasar con otros hombres, y yo no puedo hacer nada para prohibirlo, no puedo mantenerla encerrada en la casa para que nadie la vea, y ella tampoco puede hacerlo conmigo.

i hate you| jjk✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora