Capítulo Veinticuatro

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El viernes en la mañana me desperté muy temprano, emocionada por ir al centro comercial. Así que como nunca me alisté antes de las siete evitando levantar a Jace, pero ni cuenta se dió que se me cayeron las zapatillas de la mano al entrar al baño, parecía agotado.

Me cambié y arreglé rápido, terminé con un vestido blanco básico y unas zapatillas altas, salí con el bolso y mis cosas, pasando por la cocina que estaba completamente en silencio y fui hasta el auto.

Conduje con tranquilidad hasta el mall. Al llegar primero fui a tomar desayuno a un café, tomándome mi tiempo y de ahí fui a la tienda que tendría el anillo.

—Buenos días, señorita Sienna —me saludó el chico de la otra vez.

—Hola —lo saludé acercándome.

—El anillo está listo —busco en el mostrador.

Me mostró el anillo, estaba hermoso y sin duda le encantaría a Jace, le pagué el resto y lo guardé en mi bolso.

Ahora tenía que comprar un lindo, atrevido y sexy vestido, según Sarah. Así que caminé hacia una tienda que no conocía pero veía vestidos en las vitrinas.

Comencé a pasear por los pasillos en busca del perfecto.

Quería uno brillante, resbaladizo, pegado y corto.

—Hola —una chica se me acercó—, ¿La puedo ayudar? ¿Qué es lo que busca? —colocó sus manos atras de su espalda.

—Necesito un vestido, que grité "quítamelo" —sonrió—, que sea brillante, suave y que se vea que está a punto de caerse si no fuera por unas pequeñas tiras que lo sujetan, como si se resbalara —asintió—, que sea corto tal vez con una abertura, porque tengo un tatuaje aquí que se vería perfecto si se mostrara —le sonreí mostrando mi pierna—. Eh, que sea suelto pero apretado, ¿me explico? —reí.

—Claro que sí, justo nos llegaron estos modelos con esas descripciones hace un par de días de una nueva colección —comentó.

—Me encanta a donde va eso —le sonreí.

Me guío hacia un lado de la tienda y sacó un vestido que me dejó boquiabierta.

Satin rojo con escote pronunciado, espalda completamente abierta, con abertura a un lado, se agarra de una tira atrás de la nuca, ajustado en la cintura y suelto en el resto.

—Es perfecto —lo toqué, es demasiado suave.

—¿Desea probárselo? —sonrió.

—Por supuesto.

La seguí hacia un lado de la tienda.

Jace

Me levanté tarde, esperando abrazar a la chica que duerme a mi lado últimamente, pero al abrir los ojos, la cama estaba vacía.

Sienna se había ido de nuevo.

Bufé al no tenerla a mi lado y me di un baño helado bajándome la erección que tenía, me puse un buzo oscuro y un polo normal igual oscuro, salí descalzo encontrándome a todos tomando desayuno, o comiendo algo ya que han pasado varias horas del mediodía, estaban todos menos Marina que anda rara últimamente.

—Buenas tardes —saludé seco acercándome a la mesada para ver las frutas.

—¿Ahora que tienes? —se burló Sandro.

—¿A dónde se fue Sienna? —lo ignoré agarrando una manzana, pero él me miró confundido.

—¿No está? —levantó una ceja.

—Se te escapó —reí antes de morder la manzana.

—Tú eres el que duerme con ella, a tí se te escapó —me miró mal.

PRÓFUGOS [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora