Volví a casa aún más confundida que antes.
No sabía realmente cómo sentirme.
Yo le quería, pero al parecer, yo para ella no significaba nada, solo un juego, una distracción.
Maldición, y ¿ahora que hago? Si la verdad es qué, cada vez que la tengo cerca, no puedo resistirme a ella...
¿Cómo voy a ser su amiga después de todo lo que hemos vivido?
Mi razón me dice que me aleje, que respete su decisión de ser solo amigas, mi corazón me dice que haga hasta lo imposible por conquistarla.
Ya en dos ocasiones me he dejado llevar por el corazón al tratarse de ella... Así qué, elijo hacerle caso a la razón está vez...
Han pasado días, semanas y estando de nuevo en clases trato de evitarla, ni siquiera me atrevo a verla...
Cuando mi autocontrol me abandona, solo puedo desear sentirla de nuevo.
Por fin es viernes y será fin de semana largo gracias a las festividades más pronunciadas del país, no sabía lo largo que significaría para mí.
-Hola Jordán, ¿Cómo estás?
Su dulce voz me hacía estremecer el alma.
-Hola Syria, estoy bien gracias, y ¿Tú?
-estoy bien, hace mucho que no hablamos.
-si, más del mes, lo siento, estuve algo ocupada, ya sabes, la banda, el nuevo semestre, los trabajos, no quiero volver a reprobar.
- claro, entiendo. Oye ¿quieres venir a mi casa?
Su pregunta me deja pensando un segundo.
¿Su casa? Siempre que vuelvo a su casa, todo termina peor que antes...
Joder... Y ¿Si ahora si logro avanzar con ella?
-Mi madre nos llevará a las fiestas que organizan por la fecha, entonces ¿Vienes?
-Esta bien...
- de acuerdo, te veo en mi casa por la tarde, como a las 6.
-claro.
La conversación avanzo demasiado rápido que, no me percate en qué momento, cedi de nuevo a sus encantos.
Fui casi corriendo a mi casa a arreglarme, apenas alcanzaría a llegar a tiempo, eran las 3pm.
Aunque trataba de mantenerme tranquila, la emoción me controlaba, la adrenalina corría por mi cuerpo y con ella una incontenible sonrisa.
Tranquila Jordan, solo somos amigas, pensé, y de pronto recordé qué, justamente esas palabras me las repetí aquella primera vez que la acompañe a su casa. Una risa y un gesto de negación con la cabeza sucedieron al pensarlo.
Ahora, ¿Qué más puede pasar?
Casi sin darme cuenta termine de arreglarme y me dirigí hacia su casa.
Sabía que, como de nuevo, salí sin permiso, estaría castigada todo el mes.
Llegué más pronto de lo que pensaba, miro el reloj... 6 en punto. Nunca había tenido la cualidad de la puntualidad, pero esa tarde... Había mucho en juego...
-hola, llegaste. - ella parecía más emocionada por verme llegar que de costumbre.
Por un momento pensé que esa era una señal... ¿De qué? ¿Amor?
Casi me río de mi misma solo de pensarlo.
-si hola, - dije y sonreí.
-pasa.
Entramos a su casa, y pude darme cuenta qué, de nuevo, estábamos solas.
ESTÁS LEYENDO
Mi princesa
Teen FictionJordan es una joven que a pesar de sus miedos, sus problemas internos y externos, las grandes preguntas sobre sí misma y la vida, lucha por no dejarse vencer. En el proceso de crecimiento personal, conoce al amor de su vida, su princesa...
