Capitulo 27 Desconsuelo

27 4 0
                                        

Aún a pesar de lo mucho que aún me esfuerzo por hacer las cosas de la mejor manera, tratando de llevar una relación menos complicada con mi padre y su esposa, nada parece realmente funcionar, parece ser un círculo vicioso de problemas.

Sigo esforzándome por crecer, por madurar, por ser cada día mucho mejor pero, no parece estar dando ningún resultado.

Quisiera que al menos se me mostrara un poco de respeto cuando yo lo doy, cuando he cambiado las acciones negativas, por buscar acciones positivas con mejores resultados. Pero no, ni siquiera me escuchan.

Estoy cansada de vivir en un mundo donde las personas se ciegan a creer que su razón es la verdad absoluta.

Lamentablemente, aún sigo bastante frágil, aún no tengo la suficiente confianza en mi misma como para creer que voy avanzando, que estoy construyendo mi destino con renovadas bases.

Aún no se cómo exteriorizar mi verdadero ser. Una parte de mi es feliz, otra parte... Se siente sola.

No deseo soltar de mi vida lo más maravilloso que tengo, no quiero volver a caer en la tristeza, no quiero volver a andar de aquí para allá acompañada solo por mi soledad. Pero la verdad es qué, ya me cuesta mucho aferrarme.

Quisiera decir que ya una vez que conoces por fin lo que es la estabilidad, jamás la pierdes... Pero no es así, al menos no para mí.

Cuando la calma me sostiene entre sus brazos, algo de pronto me empuja de nuevo hacia el huracán, y al parecer, si no es así... Yo misma corro detrás de el.

No lo sé, no se si mi vida es demasiado dramática o soy adicta a los problemas.

Solo se que mi cabeza muchas veces es un completo caos.

¿Por qué? ¿Por qué no soy alguien normal que solo va detrás de la felicidad?¿Por qué mi razón y mi corazón siempre se encuentran en constante lucha? ¿Por qué, el más mínimo error me hace sentir jodidamente incompetente? ¿Sigo necesitando ser perfecta?

Debo confesar que mi vida no se ha vuelto más sencilla, por el contrario siempre parece complicarse más...

Es tan absurdo como de pronto al estar viviendo un momento de felicidad, comienzas a sentir miedo pensando en qué, nada puede ser demasiado perfecto como para no traer consigo algo de dolor...

Lamentablemente siempre hay razón, pero incluso si fuera parte de un destino, trato de siempre recordar que yo soy la dueña de mi vida, la que nació con el derecho de construir su destino, su viaje, su camino...

Aunque a veces parece que uno se deja llevar e incluso arrastrar por la corriente, llega el momento dónde debes recordar que eres el capitán de tu propio barco, y ser valiente...

Y si... Quizás he cometido muchos errores en mi vida, pero al decir verdad, solo es la demostración de querer estar mucho mejor.

A través del tiempo y de mi vida voy recibiendo la clase de golpes que te obligan a aprender, me autoexamino y me doy cuenta de que todas mis inseguridades, todas mis flaquezas, todas las cosas con las que lucho día con día tienen un origen.

Enumerar las razones por las cuales esas deficiencias existen, me ayudan a intentar sobreponerme, aunque lo confieso, no es nada sencillo, deseo desde el fondo de mi corazón dejar de arrastrar todas estas cargas para ser libre al fin, libre del dolor, libre de las culpas, libre de los miedos, libre de prejuicios.

¿Y por dónde empiezo?

Bien, creo que la base para todo comenzó en mi infancia.

Mis primeros recuerdos se relacionan con mi madre, hay buenos y malos recuerdos, ella a veces parecía linda y amable, pero la mayor parte del tiempo era manipuladora, y agresiva, aferrada a inculcarnos una religión de "amor" mientras que al mismo tiempo, me tomaba por el cabello para arrastrarme por el suelo de toda la casa, viviendo rechazo de su parte por preferir pasar tiempo con mi hermano mayor, deseaba su cariño, su calor, un poco de amor, de comprensión, necesitaba una madre, cuando mi pequeña mente de tan solo 5 años comprendió que no la tendría, quise encontrar ese amor en mi padre, quién para ese entonces solo llegaba para comer y dormir a la casa, completamente ebrio o drogado, quien no jugaba con nosotros ni nos abrazaba frecuentemente, además de todo aquello mi madre se encargó de sembrar en nosotros culpa y responsabilidad diciendo "tu padre no nos quiere", "tu padre es como un niño pequeño al que tenemos que educar, es nuestra tarea". Y justo ahí, la semilla germinó, brotó mucho dolor, mucha inseguridad, mucha necesidad de amor, aprobación, excesiva complacencia para que alguien me quisiera, la carga emocional bajo una responsabilidad que no era mía, no era mi tarea arreglar la jodida mente de mi padre y su camino lleno de vicios, no era mi responsabilidad enseñarle lo que está bien y lo que no, no era mi responsabilidad atender a las tácticas manipuladoras de mi madre por una relación codependiente, no era mi responsabilidad arreglar todo lo que no estaba bien dentro de ella.

Mi princesaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora