Capitulo 35 La espera

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Aunque estaba inmensamente feliz de tener por fin a Beck a mi lado, todo lo que acababa de suceder me tenía con los sentimientos a flor de piel, con un mar de dudas en mi cabeza, solo podía preguntarme si aquello significaría realmente el final de todo.

-Cariño, ¿Te gustaría que fuéramos a mi casa?

-Oh mi amor, me encantaría, solo qué, creo que hoy no podré, mi hermana me ha traído hasta acá en su carro para poder llegar lo más pronto posible...

-Bueno mi vida, no te preocupes, entonces ¿Te gustaría que fuéramos todas a comer? Puedo invitar a Liz para que las conozca y platique con tu hermana en lo que yo me encargo de darte mucho amor. -dije aquello con la voz más dulce posible, y la mirada un poco traviesa como intentando convencerla, Beck sonrió de inmediato.

-Claro que si mi amor, invita a quien tú quieras.

-gracias cariño, ahora mismo le llamo a Liz, espera.

Llamé en ese preciso momento, y recibí respuesta de inmediato.

-hola Liz.

-hola Jordán, ¿Que pasa? ¿Todo bien?

-si, todo está bien, solo qué, no se si estarás ocupada está tarde, pero me gustaría que fueras con nosotras a comer y pasar el rato, Beck trajo a su hermana, así que seríamos las 4, ¿Que dices?

-esta bien, estoy en la salida de la escuela, por el estacionamiento, apenas iba a ir a tomar el transporte hacia mi casa.

-De acuerdo, entonces no te muevas de ahí, vamos para allá.

Al decir aquello, colgamos, y Beck y yo nos dirigimos hacia la salida para buscar a Liz y también a la hermana de Beck.

Cuando nos reunimos, nos pusimos de acuerdo para ir a un pequeño pero hermoso restaurante que quedaba cerca de ahí.

Para nuestra grata sorpresa, Liz y la hermana de Beck se adaptaron bastante bien la una a la otra, fue algo muy cómodo y fluido para todas, hablamos de todo un poco, comimos y después fuimos a caminar un rato a la playa más proxima.

Ahi pude tomar un momento más privado y romántico con Beck, al fin pude volverla a besar como hacía mucho tiempo no lo hacía, con esos besos que te encienden la piel y te revolucionan el alma. Su calidez, su sensualidad, su ternura y su pasión, hacían que de un momento a otro, perdiera la razón queriendo beber de ella por completo.

La anhelaba, la necesitaba, no solo la ropa me estorbaba, también era la piel, los cuerpos que me tenían a un paso de distancia de poder fundir con fuego, amor y pasión nuestras almas, hacer de dos, solamente una.

Entre besos, ella se aferró a mi cuello y yo a su cintura, había esperado tanto tiempo para volver a tenerle entre mis brazos que no queria volver a soltarla nunca.

Ambas sentimos el deseo, ese deseo que sabíamos nos llevaría más allá de aquel roce entre nuestros cuerpos y el calor ardiente de nuestros besos.

Cuando llegamos al límite, cuando ambas nos sentíamos ansiosas por entregarnos, supimos que era el momento de parar, no queríamos, pero lo hicimos, no estábamos en el lugar indicado y tampoco estábamos completamente solas.

-Cariño, no sabes cuánto deseo por fin poder tocarte completa y hacerte mía... -dije susurrándole al oído, casi con voz de súplica.

-Mi amor, lo sé, yo me siento igual que tú, te deseo muchísimo. Solo que hoy no será posible.

-lo sé cariño, y está bien, hemos podido aguantar estos meses, puedo esperar el tiempo que tú me digas.

-gracias corazón, vendré a verte mañana, a tu casa, ¿Te parece bien?

-Claro que si mi vida, estaré esperándote.

Al decirle aquello, recordé de pronto qué, debido al ajetreado día que había tenido, no había planeado una nueva forma en como le propondría matrimonio a mi linda y queridísima amada, no quería que fuese improvisado, pero también estaba ansiosa por hacerlo.

-Cariño, mi hermana tiene un compromiso más tarde y me ha pedido que nos vayamos.

-está bien mi amor, de todas maneras mañana estaremos juntas todo el día, ¿Cierto?

-asi es mi vida, estaré aquí temprano para aprovechar bien nuestro día.

Y así, sin más, la hermana de Beck nos llevó a Liz y a mi a nuestras respectivas casas. Cuando acababa de despedirme de Beck con un largo beso y abrazo, ella hizo algo maravilloso, volvió a envolverme entre sus brazos, me besó y me dijo "te amo".

Con aquello hizo que todo mi cuerpo se estremeciera. Me hizo morir y renacer en un instante. Comprendí que de aquel abismo dónde me había sumergido por completo al enamorarme perdidamente de ella, no existía el retorno.

En ese "te amo", había más qué una frase, más que 5 letras, más que mero romanticismo, existía todo un universo lleno de posibilidades dónde la felicidad, las pasiones, e incluso algo de dolor nos aguardaba, y estaba por descubrirlo por completo.

Después de corresponder a mi amada, fui directo a mi habitación, entré e inmediatamente me eche sobre la cama, había tanto que asimilar, tanto que pensar y planear, pero en realidad estaba tan agotada que me sentía a un paso de la mismísima muerte.
Sin quererlo, casi de inmediato me quedé profundamente dormida.

Cuando desperté, note que habían pasado un par de horas solamente, había despertado en la misma posición en la que me había quedado dormida, y aún tenía los zapatos puestos.
Me levanté y comencé a ordenar un poco, me quité lo que llevaba puesto y me metí a bañar, aquello me ayudó a relajarme,  y poder planear con mucho entusiasmo todo lo que haría el día siguiente, sentía que ahora sí, nada, ni nadie, me impediría lograr mi objetivo de demostrarle tantísimo amor a mi querida amada...

Eran casi las 11 de la noche cuando le escribí a Beck para desearle buenas noches, ambas estábamos tan felices y emocionadas por vernos al día siguiente, que ninguna quería despedirse.

Terminamos de hablar casi a las 2am, hablamos sobre las cosas que queríamos hacer muy pronto, sobre lugares a donde nos gustaría ir juntas, algunas metas y proyectos que podríamos cumplir, y como cada una de nosotras estaba dispuesta a poner de su parte para que juntas pudiésemos lograrlo, todo aquello me hacía inmensamente feliz, me hacía sentir aún mucho más segura de que ella era la mujer de mi vida, la persona con la que quería estar para siempre...

La vida me había permitido conocer a la mujer más maravillosa del mundo, anhelaba que aceptara ser mi amada esposa, el futuro ansioso nos aguardaba, solo quedaba... Esperar.

Mi princesaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora