Ha pasado una semana desde que ví por última vez a Beck, por fin ha llegado el momento que espere toda la semana.
Me levanto muy temprano, me baño, me visto y me arreglo para ir a buscarle.
Estoy muy nerviosa, ella aún logra ponerme así, nerviosa pero feliz.
Beck, no sabes lo mucho que he esperado este día, no sabes lo hermoso que fue conservar en mi los recuerdos de la última vez que nos vimos.
Princessa hermosa, te amo con todo mi ser, solo a ti, hoy y siempre...
Al llegar a la ciudad, y bajar del taxi, entro a una tienda para comprar una paleta helada sabor nuez, mi favorita, salgo de ahí comiéndola, y me dirijo a una florería antes de llegar a dónde he quedado de ver a mi novia.
Compro un enorme ramo de rosas rojas con la intención de sorprenderla, y me dirijo hasta donde debo encontrarla.
Llego antes que ella, así que terminó mi paleta antes de que llegue. Diez minutos después, ella llega.
Al verme aún a la distancia, sonríe, ha notado las rosas que compre para ella.
-hola cariño,- le digo.
-hola mi amor,- me dice y se acerca para besarme, a lo cual, sin siquiera pensar, evito.
Ella parece desconcertada por mi acción y yo solo puedo darme cuenta de que acabo de cometer un grave error.
¿Por qué lo hice? Quiero besarla, pero la verdad es que no estoy acostumbrada a besarla en público, aún no puedo deshacerme por completo de los prejuicios que se han quedado en mi mente después de tantas críticas.
-lo siento cariño, es qué he comido una paleta helada con un sabor muy fuerte y no he querido dañar el beso...,- mi mentira era poco creíble pero tenía miedo de admitir que aún no me sentía lista para darnos muestras de afecto en público.
-está bien amor, no pasa nada.
-mira, las he traído para ti,-le dije extendiendo la mano para entregárselas.
-muchas gracias mi amor, eres un encanto.
- y tú más corazón.
Me tomó de la mano y volvió a intentar besarme, está vez le correspondí.
- ¿A dónde iremos corazón?
-a mi casa amor, voy a presentarte a mi familia.
-de acuerdo cariño.
Caminamos un par de calles para llegar a su casa, a lo cual pensé...
De haber sabido que caminaría tanto, no habría traído tacones altos...
Al llegar a la casa de Beck, mis pies palpitaban, me había cansado en verdad, pero mantenía la mejor sonrisa posible.
Cuando entramos, Beck me presento a su madre.
-Mamá, ella es Jordan, Jordan, ella es mi madre.
-mucho gusto es un placer.
-igualmente, me alegra por fin conocerte.
-muchas gracias lo mismo digo.
Su madre cocinaba el almuerzo, así que salimos de la cocina y nos dirigimos a la habitación que Beck compartía con su hermana.
Me presentó con ella y también a su hermano menor.
Estuvimos viendo el televisor en lo que la comida estaba lista.
La verdad es que yo estaba sumamente nerviosa, incluso me sudaban las manos.
Cuando su madre nos habló para comer, fuimos al comedor y todos nos sentamos.
-Rebecca, que hermosas flores te ha dado Jordan, se parecen a las que me daba tu padre, vamos a ponerlas en agua para que duren mucho.
Su comentario me hizo sentir muy feliz, me agradaba que el regalo fuera notoriamente hermoso.
Todos comimos, sin embargo, aunque la conversación no me pareció incomoda, yo si lo estaba, aún me costaba mucho comer delante de otras personas.
Al parecer Beck lo noto y me tomo la mano por debajo de la mesa, con eso logro calmar mi ansiedad.
Los hermanos de Beck, eran bastante agradables, y al parecer ella se sentía feliz de poder reunirnos todos juntos en un mismo lugar y convivir.
Después de comer, fuimos de nuevo a su habitación y estuvimos abrazadas.
-Cariño, en verdad voy a extrañarte muchísimo.
-lo sé corazón, serán unos meses muy largos y difíciles, pero creeme cada día que pase estaré feliz de saber que muy pronto regresaré a tu lado.
-Beck, lo que dije aquel día... Fue totalmente cierto... Te amo.
Aunque temía haberlo dicho demasiado pronto para el tiempo que llevábamos conociéndonos, había sido plenamente sincera y su respuesta me tranquilizó.
-gracias por decírmelo, yo también te amo.
-espero que podamos hablar seguido cuando estés allá, sé que con la clases y el cambio de horario, además de las tareas no será sencillo, pero en realidad, espero poder estar comunicadas lo más que se pueda.
-claro que sí mi amor, haré todo lo posible por escribirte todos los días.
-de acuerdo corazón. Y ¿Sabes? Estuve pensando en lo que mencionaste, de esperar a que regreses para estar juntas...
-si, ¿Que sucede?
-Quiero decirte que no importa cuánto tiempo pase, no importa si después de eso decides esperar aún más, yo estaré aquí para ti, esperaré por ti el tiempo que sea necesario, lo prometo.
-gracias mi amor, gracias por ser como eres. Te amo.
-y yo te amo más a ti.
Después de nuestra conversación de despedida, la besé de nuevo, y me aferré a ella.
Deseaba guardar para mí memoria su dulce aroma, la calidez de su piel, la suavidad de su cabello, el sabor de sus besos.
La tenía conmigo, pero una parte de mi sentía como si ya se hubiese ido, aún estaba ahí, pero ya comenzaba a extrañarla.
Beck estaba a unas horas de tomar su vuelo, y aunque quisiera acompañarla hasta el aeropuerto, no podía porque su viaje saldría de noche.
Solo me quedaba aquel momento, aquel último suspiro, en dónde el amor de mi vida se me iba sin estar segura de si volvería.
Deseaba estar tranquila, pero lo confieso, una parte de mi estaba insegura y asustada.
La sociedad te bombardea de ideas negativas cuando mantienes una relación amorosa a la distancia, siempre haciéndote creer que por regla general, en una relación así, siempre habrá infidelidades.
Una parte de mi, temía que conociera a alguien más y decidiera dejarme y quedarse allá. Y lo aceptaría de saber que ella es feliz así, pero la otra parte de mi, anhelaba que aún a pesar de la distancia, ella pudiera amarme. Sentía que la conocía lo suficiente para confiar en que no es la clase de personas que traiciona con una infidelidad, pero en verdad que iba a necesitar una mente muy positiva para no dejarme llevar por los comentarios ajenos.
Llegó el momento de despedirnos de verdad, lamentablemente tenía que irme. La abracé muy fuerte, y sentí correr mis lágrimas.
-no lo olvides por favor, no olvides que te amo...
-yo también te amo.
Tomé el taxi aún sin querer irme, aún queriendo aferrarme a ella, deseando que tuviéramos más tiempo juntas, y lo sabía... Con ella estaba dejando una parte de mi alma.
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Mi princesa
TeenfikceJordan es una joven que a pesar de sus miedos, sus problemas internos y externos, las grandes preguntas sobre sí misma y la vida, lucha por no dejarse vencer. En el proceso de crecimiento personal, conoce al amor de su vida, su princesa...
