Después de aquel hermoso y apasionado beso con Syria, solo me queda enfrentar mi realidad.
-Jordan ¿Estás bien? -Inquirió Liz, con una mirada atenta y una voz de preocupación.
Por estar en shock, sin contestarle, simple y sencillamente, salí del salón.
-Jordan, -volvió a insistir mientras caminaba junto a mi...
Me dirigí a mi lugar favorito en el colegio para permitirme salir de mi trance, cerca de la biblioteca, llegué y me tire en la hierba del jardín.
-Jordan, ¿Que sucedió? ¿Estás bien?
-Liz ¿no viste lo que acaba de pasar?,- le contesté mientras una lágrima rodaba por mi mejilla.
- si Jordan, lo he visto.-hace una breve pausa y continúa, -pero en verdad creo qué, pasó mucho más de lo que pude ver.
-¿A qué te refieres?
-Jordan, tienes todo el derecho de tener tus secretos, de no contarme todo lo que te sucede, pero somos amigas, y te prometo que puedes confiar en mí, yo no te voy a juzgar.
El silencio que de pronto permanece entre nosotras, tiene un aire de nostalgia.
-Gracias Liz, sé que puedo confiar en ti. Lamento no haberte contado antes. Discúlpame.
-No tengo nada que disculpar Jordán, en realidad creo entender por qué no hablaste conmigo.
- ¿De qué hablas?
-Jordan te conozco bastante bien, creo que soy la persona que más te conoce aquí. Sé cómo es tu familia, que la religión en la que te criaron todo parece malo, que en silencio has luchado por no sentir lo que sientes por ella...
-¿Cómo sabes lo último? ¿Cómo es que no estás tan sorprendida como los demás de lo que acaba de pasar?
-Jordan, desde primer semestre pude ver cuánto la admirabas, pasabas buena parte del tiempo observándola. Cuando fuimos juntos al centro cultural, fue muy notorio cuánto deseabas pasar el tiempo con ella, y después de aquel día, algo cambio en ti, tu mirada hacia ella cambio, además ya no hablaban como antes. Cuando le dijiste que la querías... No quise admitirlo pero lo ví todo. Después, escuché un poco de tu conversación con el maestro de literatura, y aunque tú no la mencionaste, supe que se trataba de ella. Y ahora esto... No esperaba verte hacerlo frente a todos, pero no me sorprendió porque creo saber lo que sientes por ella.
-Ay Liz... -al decirlo el nudo en mi garganta parecía comenzar a disolverse al correr mis lágrimas.
-Claramente, no se todo lo que ha sucedido entre ustedes, pero siendo sincera, creo que después de hoy, todo debería cambiar.
-¿Cambiar?
-Si. Tu ya le has dicho y demostrado más de una vez lo que sientes por ella, y lo siento pero, parece no importarle.
-lo sé, soy una tonta por aún estar buscándole. Me he dejado arrastrar por mis sentimientos, mis impulsos. Es qué... Nunca había sentido y vivido todo ésto.
-No eres tonta, te enamoraste. Y lo siento pero, ella no lo merece.
-Creeme, en el fondo lo sé, sé que juega conmigo. Que quizás me usa para elevar su ego.
-Entonces, ¿Que piensas hacer?
-Ay Liz... No sabes cuántas veces he tratado de olvidarla, y cuando creo que ya la superé, algo nuevo sucede entre nosotras y me engancha mucho más que antes.
-Ya veo... Y todo se complica más, por qué la tienes cerca todos los días...
-Exacto.
-bueno... Creo que debemos pensar en una manera como lo logres, créeme mereces ser correspondida, eres una linda persona y ella no merece tanto.
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Mi princesa
Novela JuvenilJordan es una joven que a pesar de sus miedos, sus problemas internos y externos, las grandes preguntas sobre sí misma y la vida, lucha por no dejarse vencer. En el proceso de crecimiento personal, conoce al amor de su vida, su princesa...
