¡Dos hermanos viudos!

301 77 170
                                        

Días después...

Lisboa, Portugal.

Ángela.

Le di un largo trago al cóctel, sintiendo el hielo chocar contra mis dientes mientras el sol me quemaba los hombros.

Nuestro décimo aniversario de bodas. ¡Nuestro décimo aniversario! En otro momento, el infeliz de Vlad habría hecho hasta lo imposible por complacerme, comprándome lo que le pidiera y bajándome la luna con tal de verme sonreír. Pero ahora no. Ahora estaba insoportable, congelado, mirándome como si fuera un estorbo.

Él no tenía idea de que yo ya sospechaba que me había sido infiel  en Colombia... esa actitud tan fría me tenía la cabeza dándome vueltas. La lengua venenosa de Bustamante me había puesto a pensar. ¿Y si sí? ¿Y si esa noche que le mandé a la mojigata de Lena los videos íntimos que tenía con Vlad sirvió para todo lo contrario? Yo se los mandé para que viera que no era capaz de hacer ni la mitad de las cosas que yo le hacía en la cama, pero... ¿y si la zorra usó eso para armarse de valor, le entregó su virginidad a Vlad esa misma noche y lo amarró? Es que todo era demasiado raro todo.

Tuve que inventarme todo el circo con la salud de Miley para obligarlo a venir a Portugal conmigo. Teníamos planeado ir a Japón, claro, eso era antes de que esa mala mujer se metiera en mi hogar y le robara el padre a mis hijas. Como Japón se canceló, Mafalda se ofreció a ayudarme. Esa perra es una bruta que no sirve para nada, nombre de caricatura es lo único que tiene, pero bueno, me ofreció su resort. El problema es que el infeliz de Vlad trajo a la niñera y de paso a Ocaso, solo para asegurarse de que yo no me le acercara ni a un milímetro.

Pero ya caerá. Vlad siempre cae. Tal vez se acostó con Lena y descubrió un nuevo gustito, ok, se lo paso. Pero yo tengo mil veces más experiencia. Lena debe ser una sumisa aburrida en la cama. Una vaca muerta. Ya caerá Vlad. Lo noto débil, en cualquier momento cede como siempre y la zorra esa habrá sido una simple aventura.

Tengo todo calculado: la voy a exponer en Navidad. Todos van a saber la clase de zorra roba maridos que es la doctora Montemayor. Todos se van a enterar de que la "santita" se le entregó a un hombre casado antes del matrimonio. Lo único bueno de todo esto es que esa perra pronto sabra que es estéril. Aunque la bruta de Ivanna no me termina de enviar esos resultados rápidos... «¿Dónde carajos habrá escondido los papeles el tío Vladimir?»

Resoplé, ajustándome las lentes de sol.

A lo lejos, en la orilla del mar, Vlad estaba parado en la arena tomándoles fotos a las mellizas mientras ellas jugaban con las olas. Ellos en su mundo perfecto. Ni me miraban.

Por eso me busqué un amante. Vlad es exactamente como esas madres ridículas que se desviven por los hijos y descuidan por completo a la pareja. Tanto amor y tanto sacrificio para que algún día esas niñas crezcan y le digan: "Papá, no te metas en mi vida". Yo lo que quería era un varón, pero este infeliz le hizo el varón a la que no debía. Me da un coraje que me quema por dentro: ¡todos los hombres Mansfeld han tenido varones y sale este defectuoso a hacerme dos niñas!

—Qué aburrido... —murmuré para mí misma, poniendo los ojos en blanco—. Pero bueno, con dinero me lo aguanto.

Al final del día, yo le ayudé a construir todo lo que tiene. Bueno, no le ayudé a trabajar, pero al menos no le fui infiel cuando no teníamos ni para pagar la renta. Sí, fui cruel con él muchas veces, pero todo eso era motivación para que se convirtiera en el hombre poderoso que es hoy. Aunque viéndolo bien, debí golpearlo más fuerte las veces que pude. Sigue teniendo buen corazón, y eso es lo que más odio de él: que siempre se sacrifica por todo el mundo. Si Vlad fuera malo de verdad, tal vez hasta me habría enamorado.

MERAKI.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora