¿Te gustaría una mini Lena?

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Vlad.

«Nadie puede empezar a escribir una historia nueva si sigue sosteniendo el bolígrafo con el que escribió la anterior».

Salgo del baño pasándome una toalla por el cabello húmedo. Por fin el trabajo en Colombia está terminado. Es hora de volver a la realidad. Mañana por la mañana vuelo de regreso a Estados Unidos, a dar la cara.

Lo que en un par de semanas debió haber sido nuestro décimo aniversario de bodas se va a convertir en un divorcio. Y joder... solo de pensarlo se me aprieta el pecho. Todavía me parece increíble que hace apenas unos meses estábamos recibiendo el año nuevo felices en la hacienda del tío Vladimir. Recuerdo perfectamente la medianoche, las risas, y el único deseo que pidieron las mellizas fue que siempre estuviéramos juntos.

Toda mi puta vida me he sacrificado por los demás. He aguantado humillaciones, noches sin dormir y un matrimonio tóxico solo por mantener una fantasía de hogar. Y ahora que por fin estoy haciendo lo que yo quiero, lo que es mejor para mi salud mental y mi dignidad, me siento como un maldito egoísta. Un egoísta que está a punto de romperle el corazón a sus propias hijas.

Falta tan poquito para la fecha del aniversario... El trabajo aquí en Colombia me tomó muchísimo más tiempo del que esperaba, ¿y ahora cómo carajos llego a explicarles en cuestión de días que sus papás se van a divorciar?

Mae me va a odiar. Ella es directa, perceptiva y no se va a guardar nada. Y Mile... mierda. Mile sufre de asma igual que yo, y cada vez que recibe una impresión fuerte o una emoción violenta, el pecho se le cierra por completo. ¿Cómo carajos les digo que esto se acabó sin que se me pongan mal de salud?

Y la angustia no termina ahí. Mi mente vuela más lejos y el miedo me carcome: ¿cómo van a reaccionar cuando se enteren o cuando me vean intentar algo con la "tía Lena"? ¿Y si no la quieren? ¿Y si le hacen la vida imposible? ¿Y si Lena me cela con mis hijos como lo hacía Ángela?

El único que estaría muerto de la risa con todo este drama es Rafael, porque ese clon defectuoso ama ver el mundo arder. Pero yo ya no sé nada.

Lena no merece que le rompan el corazón. Ella ya ha sufrido demasiado en esta vida y está perdidamente enamorada de mí... Tanto que a veces me duele en el alma no poder corresponderle exactamente al mismo nivel y como ella se merece. Ella puede ser una psicóloga brillante, al igual que yo puedo ser un gran general, pero en cuestiones del amor... somos dos almas torpes que aprendieron a conformarse con migajas.

La verdad es que yo nunca pensé que Lena fuera a enamorarse de mí. No me di cuenta de que, con el simple hecho de protegerla desde niña, le puse el estándar tan alto que terminó viéndome como su superhéroe. Lo único que puedo hacer es ser lindo y atento con ella; me nace del corazón, la adoro con la vida, pero no estoy enamorado con esa misma locura ciega. Vengo de una relación de catorce años, desgastante y destructiva. Por supuesto que con Ángela no regreso ni muerto, pero mientras siga casado, no puedo darme el lujo de pensar en romances.

Tengo tres hijos. Antes que hombre, soy papá.

Si en algún momento la situación se vuelve demasiado pesada, si Lena siente que no puede con la intensidad de mis hijos y decide irse, aunque me desgarre por dentro, la voy a dejar libre. Porque cuando eres un papá de verdad, cuando amas a tus hijos con la vida, nunca los abandonas por nada ni por nadie en este mundo. Esos hombres que dicen "rehacer su vida" y dejan a sus hijos abandonados, esperándolos los fines de semana con la excusa barata de que "no hay tiempo", no son hombres. Son unos cobardes. A los hijos jamás se les rompe el corazón.

Termino de vestirme a toda prisa, ignorando por completo la catarata de mensajes de texto y llamadas perdidas de Ángela que hacen vibrar mi teléfono sobre la mesa. Ni me molesto en mirar la pantalla. Me dan ganas de bloquearla pero no puedo porque es la madre de mis hijas. Ni a la zorra de Rosaura la puedo bloquear, tengo que soportarla para poder estar con mi hijo.

MERAKI.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora