6.SERÁ MÍA

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AFRODITA

Sigo esperando a Havertz, lleva 3 minutos de retraso. ¿Siempre llega tarde a los sitios? o ¿cómo? 

De pronto suena la puerta, ya era hora.

—Pasa. Tres minutos de retraso—digo cuando entra.

—¿Qué? Es broma ¿verdad? —se ríe pero cuando nota que no me río, se calla y me mira entrecerrando sus ojos—Ayer me caíste mejor. Dije ¡por fin! Alguien que lee lo mismo que yo. Y ahora mírate... ¡llevas toda la mañana con esa cara!—exclama gracioso.

Lee...me lo apunto.

—No me gusta la impuntualidad—digo en un tono neutro. Es gracioso porque soy demasiado impuntual—Y te encanta mi cara—bufo cuando ríe.

—Tienes una cara preciosa, no lo niego—lo susurra pero lo escucho. Sonrío con suficiencia—Vale. Lo siento. Si quieres hago algo para...—le interrumpo.

—Sí, la verdad que sí, puedes hacer una cosa por mi. Y así te lo perdono—él asiente—Al final te lo diré. Ahora comencemos.

Y así empezamos con nuestra charla. He hablado más con él que con los demás. Bueno con Mount , también. Aunque con Havertz más. Su caso en concreto me interesa. 

Hablamos de todo hasta que nos interrumpen llamando a la puerta.

—¿Se puede?—pregunta Mount.

—Ya has entrado—digo sin mirarlo, estoy escribiendo lo que he hablado con Kai.

—Quería hablar contigo—asiento.

—Yo me retiro. ¿Me dirás que favor quieres?—pregunta Kai.

—Por supuesto.—me mira esperando y sonrío— Quiero que salgamos—me mira asombrado y su compañero jadea de la sorpresa.

—Me halagas, Fro. Eres espectacular, preciosa pero... no estoy para relaciones, ni nada por el estilo. Quizás más adelante —dice con lástima. ¿Qué? Me es inevitable no reírme.

—Oh no amigo, no es lo que piensas. Salir para tomarnos algo. En plan amigos. Tampoco me interesas, ni ahora ni nunca—aclaro.

—¡Tu sí que sabes rechazar a alguien!—exclama sorprendido, me río encogiéndome de hombros—Pero vale, claro. Cuando quieras me avisas—sale después de despedirse.

—¿No tienes amigos? ¿O qué? —Mount ríe. Se me había olvidado que seguía aquí.

—Tengo, pero he tenido el placer de hablar con Kai, conocerlo más y me ha parecido que tenemos cosas en común. ¿Qué pasa? ¿Crees que no merezco ser amiga de Kai?—entrecierro los ojos y él niega con una mueca.

—Solo pienso que Kai no habla mucho, te aburrirías...—se percata de lo que ha dicho y frunce el ceño.

—¿y contigo no? Porque me está dando más pereza esta conversación que las dos horas de charla con Havertz.

—Conmigo seguro que no. Soy el más divertido del equipo—me responde con una sonrisa enorme. Siempre sonríe.

—Y el más inútil también—susurro—¿y qué querías?—pregunto mirándolo.

—Pedirte perdón, no he actuado bien esta mañana. Y te puedes quedar con la plaza. Si aceptas una cosa—sonríe.

—Me voy a quedar con esa plaza de todas maneras pero pide por esa boca.

—Una cita—suelta de una.

Creo que no lo he escuchado bien, le pregunto un par de veces más y sigue contestando lo mismo un poco extrañado.

Un amor a medidaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora