Historia de Wolfind y la guerra contra los licántropos

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Hoy hemos llegado a este lugar tan lejano de la capital del país

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Hoy hemos llegado a este lugar tan lejano de la capital del país. Es hermoso, sin duda alguna. Las altas coníferas están repletas de vida, así como el bosque en general. Es un lugar increíble para la investigación de la flora y la fauna; me alegra haber accedido a esto. He decidido anotar aquí mis investigaciones sobre mis descubrimientos en este lugar silvestre repleto de cosas nuevas por descubrir.

¿Cómo empezar? Supongo que, por el principio, obvio. Hace unas cuantas semanas, llegó a mis oídos un rumor bastante jugoso. La ciudad ya estaba un tanto poblada, y el gobierno estaba buscando colonizar nuevos lares del país. Quise indagar más al respecto. Se me ofreció ser uno de los hombres y mujeres que partirían a este nuevo lugar con la intención de crear una nueva colonia algo apartada del ruido de la ciudad. Accedí no sólo porque necesitaba un respiro de aire fresco, sino porque se me informó que este lugar al que partiríamos sería un bosque de coníferas, áreas naturales ricas en flora y fauna. La curiosidad y mi corazón de investigador se calentó.

Por supuesto, era una aventura y una misión extrema. Llegaríamos a este lugar con las manos vacías y prácticamente tendríamos que iniciar de cero. Era algo poco llamativo para la mayoría de los residentes de la capital, y creo que fue ese el motivo por el que no muchos se animaron a apuntarse. Aun así, los pocos que decidimos aventurarnos éramos suficientes para, con el paso de los años, crear una comunidad próspera y llena de actividad humana.

No me enrollo más: partimos y ahora me encuentro aquí, rodeado de árboles y sin ningún techo a la vista para pasar la inminente noche. Muchos de mis compañeros y compañeras están aterrados al no tener un refugio donde dormir, pero yo estoy emocionado. Me muero por adentrarme más al bosque, perderme entre las altas coníferas y descubrir todos los misterios que aquí se esconden.

Creo que por hoy es suficiente. Aunque tengo muchas ganas de descubrir todo a mi alrededor, tengo que ayudar a los demás a buscar un refugio. Nos veremos mañana, nuevo cuaderno de investigaciones, y espero que la tinta de mi pluma fuente me dure lo suficiente en lo que encuentro un remplazo igual de efectivo.

***

Hoy es nuestro segundo día aquí en este frondoso y enorme bosque de coníferas. No he podido descubrir mucho, pero lo poco que sí descubrí es más que suficiente para el casi nulo tiempo que llevo aquí.

Antes que nada, los carruajes que nos han transportado hasta aquí, partieron de regreso a la capital durante la madrugada, por lo que ya es muy tarde para echarse para atrás. Sorprendentemente y aunque muchos de mis compañeros estaban aún asustados, nadie dio marcha atrás y montó de nuevo en esos carruajes. Me alegra que, hasta cierto punto, los demás mantengan el mismo entusiasmo que yo.

Pasamos la noche en una pequeña cueva algo fría y húmeda, pero nos las arreglamos para crear fuego y no morir congelados bajo las horas de la noche. Durante nuestra búsqueda de este nuevo refugio temporal, descubrí que el bosque es en verdad grande. No sé si mis compañeros hayan sentido lo mismo que yo, pero sentía que era infinito. Por más que caminaba, sentía que los árboles no se acababan. Es más, llegué a creer que éstos se hacían cada vez más altos y frondosos.

La Bestia de Wolfind (Stony)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora