Capituló 1

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Era tan solo el primer descanso después de una clase de ciencias cuando Finney se encontraba corriendo por los pasillos tratando de escapar del grupo de amigos de nada más ni nada menos que Robin.

Finney fue hacia los baños, su "lugar seguro" para esconderse en unos de los cubículos.

—Vamos Finney... sabemos que estás ahí —el peli negro iba golpeando todas las puertas de los baños—No tienes porque esconderte, sabes que te va a ir igual... o tal vez peor.

El pelirrojo pateo el último cubículo para encontrarse a Finney sentado en la silla abrazando sus piernas.

—Maldito hijo que puta ¿creíste que te librarías de nosotros? —el chico agarró a Finney de la camisa y lo lanzó afuera del cubículo —. Que maricón ¿no ves que este es baño de hombres y no de niñitas como tú?

Los chicos lo empezaron a golpear en todas partes incluyendo sus costillas y cabeza.

La puerta de los baños se empezó a abrir y los chicos pararon de golpear al menor quien para ese punto ya estaba bastante débil.

—¿Es en serio que no me esperaron? Quería darle lo que se merece este maricón —escupió Robin con enojo —muévanse idiotas.

Los chicos se hicieron a un lado y Robin se agachó en frente de el castaño.

—No creo que aguante más si le hago algo —el mayor se paro molesto y se volteo hacía los chicos — ¿Quién comenzó? — dijo el peli negro serio.

Los demás chicos señalaron a uno de los chicos con miedo, Robin se acercó a él y le dio un golpe en el rostro provocando que cayera al suelo.

—¿Cuántas veces te tengo que decir que no empiecen sin mí? —dijo serio — ¿cuántas?

El chico solo se quedó callado en el suelo.

—Contéstame ¿cuántas?

— Lárguense —dijo finalmente enojado. Todos obedecieron a la orden.

Robin se dio la vuelta y se agachó a la altura de Finney que seguía en el suelo casi inconsciente por los fuertes golpes que recibió.

— ¿Qué voy a hacer contigo? —dijo el moreno con calma —hey ¿me oyes?

Finney veía muy borroso pero sabía que Robin estaba ahí así que se movió un poco atemorizado sin importarle que le doliera todo el cuerpo.

—Te llevare a enfermería, quiero que aguantes mínimo la mañana —Robin se acercó al castaño y lo cargó.

Para Robin era algo que no le tomaba importancia pero para Finney era muy espeluznante saber que la persona que lo estuvo acosando y golpeando desde hace años lo estaba cargando y más aún teniendo empatía por él.

—Bien, tiene que estar en reposo, no creo que pueda ir a las demás clases —comentó la enfermara.

— Ah... sí, no se preocupe —el peli negro se quedó mirando a Finney con pareciera ser lastima, tenía moretones por todas partes y parches en el cuerpo— no puedo creer que vaya a hacer esto —susurro para sí mismo —disculpe ¿puedo quedarme aquí hasta que despierte?

Robin se sentía ridículo y avergonzado, no sabía porque había dicho eso y menos porque pensó que sería buena idea.

— Claro, mientras le pidas a alguien los trabajos está bien —dijo la enfermera.

— Oh sí, sí... gracias —comentó el moreno con un levé sonrojo.

Ya habían pasado unas 4 horas desde que Robin llevo a la enfermería a Finney y estaba exhausto, tanto que había estado pensando en irse cuando el chico empezó a despertar.

— Vaya... hasta que despiertas —dijo en un tono algo molesto.

Finney no tardó en darse cuenta que estaba recargando su cabeza en las piernas de Robin, algo que lo alteró de inmediato.

— hey cálmate muchacho —dijo con una sonrisa — deja que la enfermería revise si estás bien.

Al castaño se le hizo extraño el comportamiento del mayor, no era nada normal que Robin lo estuviera llevando a la enfermería y menos que se estuviera preocupado de él.

La enfermera se le acercó a Finney con una pequeña linterna y le alumbró los ojos.

— ¿Cómo te hiciste esto muchacho? —la mujer estaba esperando con una libreta a que Finney hablara — ¿y bien...?

Antes que Finney pudiera decir una sola palabra Robin se apresuró y habló antes que él.

— Unos chicos lo estaban golpeando en los baños —dijo el moreno.

La enfermera lo miro confundida pero anoto lo que dijo Robin.

— Está bien, toma —le entregó una pequeña hoja que parecía ser una receta médica —que te lo firmen tus padres ¿sí? Ya pueden irse.

Finney y Robin salieron de la enfermería, ya solo faltaban unos minutos para que sonara el timbre de salida.

— Gracias —dijo el castaño —no se porque lo hiciste pero... gracias.

— Ah... sí, de nada —por su incomodidad volteó hacia otro lado.

— Escucha —dejó de caminar—si alguien se entera de esto, no sabes lo mal que te va a ir ¿entendió?

El menor volteó a verlo con un poco de miedo y asintió, sabía que si Robin lo había hecho era porque quería algo a cambio y para él lo mejor era obedecer que terminar muerto.

— Robin... ¿por qué te quedaste conmigo? ¿por qué me llevaste a la enfermería y no me dejaste ahí tirado? —el castaño cerró levemente los ojos con inseguridad esperando quizás un golpe por parte de Robin.

— No lo sé —dijo robin alzando los hombros— la verdad no lo sé —tocó la campana y empezó a irse —bye Finn.

Finney se quedó callado algo confundido, no sabía que había pasado.
















¡Holaa! Espero que les haya gustado el primer capituló, quiero decir qué tal vez empiece a hacer los episodios más cortos ya que tengo que hacer mis deberes y hacer un solo capituló me cuesta como dos días en hacerlo, espero que entiendan y que le den mucho apoyo a esta historia ¡Byee!

𝘔𝘺 𝘉𝘦𝘢𝘶𝘵𝘪𝘧𝘶𝘭 𝘉𝘰𝘺 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora