La mañana de su partida el clima estaba frio, habían llegado las primeras nevadas, aunque sobre las negras calles de Blackcrown la nieve no se acumulaba, solo se derretía. La noche anterior no había dormido casi nada, estaba nerviosa, ni siquiera se había puesto pijama antes de tirarse sobre su cama.
Se desvistió y saco su nueva ropa de la mochila de cuero. Cambio su pantalón de tela fina marrón por un grueso pantalón de paño negro, su camisa blanca por una más gruesa y un abrigo de paño marrón oscuro hasta las rodillas, sus zapatos bajos por unas botas altas café oscuro, casi hasta donde terminaba el abrigo, y por primera vez, desde que había salido mal el experimento del lanzallamas, se ató su corto pelo gris claro en una pequeña coleta. Se miró al espejo y debía decir que se veía bien, notó que el abrigo tenia grabado en el costado izquierdo a la altura del pecho el escudo del torreón negro y eso la reconforto un poco, aún era una nigromante.
Según le habían indicado en la noche, por medio de un cuervo espectral, que la había espantado de sobre manera cuando voló a traves de la ventana, tenía que dirigirse hasta el edificio de la aduana en la zona baja central donde también funcionaba el centro de mando de la guardia, desde la plaza central partirían hasta Crown Cross.
Bajó las escaleras, sería la última vez que lo haría en un par de meses así que lo hizo lentamente. Llevaba el bolso donde le habían dado su nueva ropa con algunas cosas, un libro en blanco un lápiz de carbón, el lanzallamas fallido, unos guantes y un gorro, seguro iba a hacer frio cruzando las montañas, sinceramente no lo sabía, la única vez que hizo el trayecto no fue en estado semiconsciente, esa vez las voces la aturdían.
Cruzó el umbral del edificio y ya estaba en el exterior, por suerte estaba bastante cerca del cuartel central, sólo debía caminar en línea recta hacia el sur y luego girar ligeramente al oeste, el trayecto le llevaría como mucho veinte minutos.
Alguien le silbo desde atrás mientras iba caminando, se detuvo y vió que alguien corría hacia ella, se puso en guardia, nunca se sabía cuándo iban a atacarla y más aun con la advertencia de Kimon. Pero no, podía reconocer ese cabello desde kilómetros, era Tiri, estaba agradecida de que al menos la vería aunque sea por última vez, aunque cuando la alcanzo algo llamo su atención, estaba vestida como ella, casi, su saco no era marrón, era rojo y llevaba el emblema de ignus.
— Casi... — respiró fuerte — dame un momento... — volvió a respirar — me quede dormida... y correr de la torre elemental hasta aquí no fue fácil... — seguía boqueando.
— ¿Qué hacías... que haces aquí? — estaba genuinamente sorprendida.
— No es obvio, voy contigo — eso la dejo estupefacta pero Tiri paso su brazo por encima de su hombro y siguieron caminando — seremos dos amigas contra el invierno, será una gran historia.
— No lo entiendo — no sabía que más decir — no estabas castigada, o eso me dijo la máscara.
— Es cierto, sabes lo difícil que fue que me enviaran a Crown Cross, por suerte golpee algunas caras y mágicamente ascendí en la lista de los ignus que acompañan en los viajes para despejar el camino — Derily la miró enojada — lo sé, lo sé, no me enorgullezco, pero además, hice cinco días de papeleo, así que fue casi legal — ambas rieron.
— No cambias nunca.
Tardaron unos minutos más en llegar a la plaza, el sol ya se veía en el horizonte. Fue fácil identificar el grupo de viaje, eran muchas personas, alrededor de unas cien y también había diez carros, le pareció extraño el no ver caballos, pero después de pensarlo tenía sentido, era un grupo muy grande en un camino muy estrecho, llevar caballos lo entorpecería o eso había deducido con su gran conocimiento acerca del tema, rió para si después de su conclusión.
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Blackcrown - Sangre y Sombras
FantasíaSu curiosidad la ha llevado al limite, ahora debe partir hacia su castigo, se enfrentara a desafíos que pondrían de rodillas a cualquiera y terminara destapando algo peor de lo que se podría imaginar. ¿tienes la fuerza para conocerla? ¿tendrá ella l...
