En la noche cuando ya todos se habían asentado y después de atender a los heridos el mayor relató lo ocurrido. Habían seguido el camino directo a la ciudad, él y su unidad especial intentarían entrar mientras las fuerzas de la capitana llamaban la atención para darles tiempo, pero las cosas se torcieron. Los esperaba un bloqueo muy bien armado, los descubrieron inmediatamente después de que se separaran del grupo principal y empezó la pelea. La capitana Bancer luchaba cerca de la puerta norte de la ciudad y él estaba al lado del foso en la parte oeste de la muralla, no sabe cómo paso todo pero los acorralaron contra los muros, la superioridad en combate de su escuadrón no pudo contra los números de la tribu, la mayor parte de las fuerzas de Maiko entraron a la ciudad pero fue un error, los salvajes, como los llamo el mayor, cortaron la cadenas que sostenían el puente colgante norte y entraron a tropel por esa puerta.
—Tenía la esperanza de que alguien en la ciudad pudiera ayudar, pero llevaban un mes de asedio y ya no tenían soldados ni armas — se puso las manos en la cara lamentándose — mi unidad constaba de quince soldados de elite, cuando logramos abrirnos paso hasta la puerta norte solo quedábamos tres — se lo veía realmente triste — luche codo a codo con ellos durante años, Fanji fue la primera en caer bajo un hacha arrojadiza que la dejo dentro del foso.
Dentro de la ciudad habían tratado de empujarlos otra vez a la puerta y volar el puente pero ocurrió al revés, los adoradores de los gatos los llevaron hasta la puerta sur y hubiesen muerto si no fuera por que huyeron, volaron la puerta sur tras la huida y se abrieron paso otra vez hacia el norte por fuera de la muralla.
—Los malditos nos disparaban con las armas de nuestros hermanos y hermanas — su tono cambió a ira — fue una carnicería, mis compañeros están muertos, la capitana esta inconsciente y suponemos que perdió un ojo, nuestras fuerzas se redujeron a no más de treinta personas... — Karum lo tapo con una manta.
—Descansa — el hombre miró hacia arriba como si no le gustara lo que estaba a punto de hacer — le enviaré un cuervo — el mayor iba a objetar pero la señorita Monfequi lo interrumpió — ella es la única que nos puede ayudar — se dió la vuelta y salió por la puerta, ahí acabo la discusión.
Ella hizo lo mismo y subió hasta el último piso, donde ahora estaban los castigados, los ignus y los creadores, los habían dejado ahí porque eran los únicos que se mantenían sanos y salvos, más o menos. La planta baja y el primer piso estaban destinados a los soldados, el primero en específico a los heridos.
Se sentó junto al fuego al lado de Tiri, estaban casi todos alrededor de eso, los hermanos, Makiara, Droperk, Torg que ya estaba vendado y abrazaba a su hermanita, todos estaban escuchando la historia del guía ignus, un hombre llamado Fotnor Giot, un señor alto, de facciones suaves y con el pelo canaso, con la piel gris pálida y los ojos negros, ella lo reconoció porque era el que invocaba a la cabra.
—Nos separamos del grupo principal en cuánto pudieron caminar sin que tengamos que derretir la nieve — tenía una voz suave pero se lo notaba cansado — pero no tardaron mucho en atacarnos por la espalda — sus ojos se llenaron de lágrimas — dos de mis ignus cayeron en batalla y tuve que retirarme a unas cuevas, ahí espere al grupo principal, cuando los vi huir rápido me uní a ellos. Seguimos huellas en la montaña y al escuchar la conmoción y ver el ave de Milum los que aun estábamos como para pelear corrimos a ayudar.
La historia del guía elemental era triste por no decir más, los detalles que dio fueron, poco digeribles, sinceramente le quitaron el apetito, ver las cabezas de sus protegidos en lanzas adornando el camino fue desgarrador para él, lo peor es que les conto que como los perseguían no pudo darles un adiós digno y eso lo entristecía. ¿Se arrepentía de haber oído esa historia?, no, ella no sabía mucho de la existencia de tribus, a los iniciados no se les enseñaba historia bélica hasta que no llegaban a ser apariciones y Derily no había tenido tiempo de eso.
Después de apenas tocar su pescado con pan se fue a dormir, por suerte al tener que dormir todos en el mismo piso pudo estar cerca de Tiri para hablar, fuera de todo se conocían hace más de diez años y estaba acostumbrada a verla casi todos los días.
— ¿Te imaginabas una situación tan... difícil? — le susurró a su amiga — no pensaba que había tal conflicto con las tribus — Tiri se dió vuelta y quedaron una frente a la otra.
—A mí ni me digas — se acomodó un rizo que tenía en la cara — que casi me matan — recordó que el salvaje fue primero por su amiga — por suerte esa chica es muy habilidosa luchando... ¿Cómo lo hizo por cierto?
—No lo sé — suspiró — el "castigo" — enfatizó con los dedos — no es como lo esperaba, mas parece un entrenamiento de guerra.
—Al menos aprenderás a usar una espada, yo solo tengo esto — sacó de dentro del saco de dormir un cuchillo de filo simple y de, creyó poder ver, unos treinta centímetros, la verdad estaba muy oscuro.
—¿De dónde sacaste eso? — preguntó levantando un poco el tono sin querer.
—Nos lo dieron antes de salir de la capital, pero no nos han explicado cómo usarlo — lo guardó otra vez — sería más útil una cabra ciega que yo con esta cosa — exageró y Derily rió por lo bajo — bueno... descansa que mañana será un día ajetreado.
—Todos lo serán.
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Blackcrown - Sangre y Sombras
FantezieSu curiosidad la ha llevado al limite, ahora debe partir hacia su castigo, se enfrentara a desafíos que pondrían de rodillas a cualquiera y terminara destapando algo peor de lo que se podría imaginar. ¿tienes la fuerza para conocerla? ¿tendrá ella l...
